El sábado pasado el Intendente Cáffaro contó: ‘Ayer me reuní con Tato Rébora y su equipo, organizadores de las Cumbres Mundiales del Tango. Dialogamos sobre nuevos proyectos, relacionados con el tango y nuestra ciudad.’
Lo que no contó ni él ni el Pepito Cibrián de la Salada que actuaba de ladero, es que la reunión tiene como objetivo la realización de un mega evento de tango en 2023, de mayor alcance que el Festival que se realiza desde hace tiempo en marzo, y que busca reposicionar la gestión Cáffaro en la senda de los eventos multitudinarios… e innecesarios.
Porque, al igual que tiempo atrás lo hizo con las carreras de PowerBoats, los shows de fuegos artificiales o la elección de la Reina de la Ciudad, época esta última en la que no importaba tanto trabajar la cuestión de género y era más importante la cosificación de la mujer, o los grandes recitales de costos millonarios, se busca el circo y no los cambios en la realidad de los vecinos.
Por eso es que en el grupo de Difusión interno del accionar municipal, ese en el que piden que se miren los vivos que realizan, que pongan buenos comentarios y que le hagan la claque a quienes dan la cara por la gestión, realidad que tiene cierta efectividad, aunque cada vez menos, porque cuando uno ve los comentarios y demás solo los empleados municipales salen a apoyar a los funcionarios, el tema generó un ida y vuelta entre Daniel Rougier y el Pepito tercermundista.
La cuestión es que el ida y vuelta se dio en el grupo equivocado, por ello las disculpas de Rougier, pero lo curioso del entuerto es como trata Álvarez al Intendente, de quien no menciona que esté involucrado en el proyecto ni nada por el estilo sino que espera que ‘le dure el envión’, lo que expone un accionar espasmódico de Cáffaro de acuerdo a enviones, que vaya uno a saber quién ni cómo los provoca, y no la consecución de proyectos compartidos ideados, analizados y construidos de manera colectiva.
Esto expone la realidad del gobierno local que no es más que la acumulación de intereses y enviones personales que le duran al Intendente de acuerdo al rédito que puede sacar.
Por ello los subsidios a Defensores Unidos para la construcción de una tribuna, club que preside Diego Montero quien es proveedor municipal en el área de mantenimiento de espacios verdes, aunque por el momento no está teniendo los dividendos deseados la inversión porque la campaña de Mostaza al frente del CADU no fue buena, al punto que ya no es parte del Club.
Por ello Zárate Basket y las millonarias erogaciones para contratar jugadores que posibiliten ganar, a toda costa, el ascenso y la foto del Intendente con los jugadores que vienen, cobran y se van, porque lo único relevante que tiene el mal llamado equipo de la ciudad es que juegan en una cancha de Zárate. Al punto de ‘pedir’ a la Asociación que adecue su cronograma a los deseos y necesidades de un equipo… ¿Cómo hacer si no para garantizar asistencia en el partido? No basta con regalar entradas…
Por ello las canchas de hockey de césped sintético en Zárate y Lima, por el interés particular del Secretario Alberto Nicosia, quien supo ser dirigente de la Confederación Argentina de dicho deporte y es dirigente de un Club… de la ciudad de Buenos Aires.
Por ello el polideportivo y la promesa de traer la selección de handball a jugar allí.
Porque a Cáffaro lo que le importa es el circo… del pan ya ni hablar.
Mientras Zárate tiene urgencias impostergables en áreas tales como la Seguridad, los Servicios Públicos, la Salud, entre otros, el Intendente se reúne para organizar un festival internacional de tango, aunque su sueño es que sea una Cumbre Mundial de la temática.
¿Los zarateños comparten estas prioridades? Difícil imaginarlo, aunque ya se sabe que históricamente los efectos masivos suelen ser grandes puntos de apoyo para el relanzamiento de cualquier gestión gubernamental de cara a nuevos desafíos.
¿Será este el lanzamiento de una quinta gestión de Osvaldo Cáffaro al frente del Ejecutivo municipal? En tal caso quédese tranquilo Rougier que el envión le va a durar.





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