Así, entre otras muchas frases, describía el escritor Jorge Luis Borges al peronismo, y pasados ya casi 36 años de su muerte el tiempo parece darle la razón.
Tras la elección poco democrática de Máximo Kirchner al frente del Partido Justicialista bonaerense, decisión cuestionada incluso judicialmente por el ex vicepresidente partidario e Intendente Municipal de Esteban Echeverría quien en relación a este hecho afirmó ‘Todo afiliado o afiliada tiene derecho a conducir nuestro partido, pero debe respetar el tiempo y las formas de elección’, y la ilógica, irracional y frustrada convocatoria a elecciones internas partidarias en medio del proceso electoral nacional, el peronismo bonaerense tuvo en los últimos días el cierre de listas para dirimir sus autoridades partidarias.
Cierto es que lo denunciado por Fernando Gray no es una práctica exclusiva del peronismo, y que incluso el radicalismo que ha hecho un histórico alarde del respeto de las reglas también recurrió a dichas herramientas cuando cierta ‘dirigencia’ lo requería, pero en el justicialismo adquiere otro matiz dada se escasa experiencia en dirimir sus diferencias internas a través de las urnas, quizás producto de su origen castrense.
Con este antecedente, y la excesiva ‘puntillosidad’ que la Junta Electoral del Frente de Todos trató la presentación de listas de cara a las PASO 2021 en la que, por falta de avales (¿?) limitó la competencia interna, el peronismo bonaerense afrontaba un proceso electoral para elegir sus autoridades partidarias en los Municipios bonaerenses.
El proceso comenzó el 1 de febrero con el inicio de atención de la mesa de entradas de la Junta Electoral partidaria y tuvo hasta el momento dos grandes hitos, el primero el 10 de febrero con el comienzo de la exhibición de padrones y el segundo el jueves 17 del mismo mes, fecha en que vencía el plazo para la presentación de candidatos y avales. Ambos hechos estaban íntimamente ligados, porque el padrón a utilizarse en los comicios del próximo 27 de marzo tiene un 5,9% más de afiliados que el que iba a utilizarse el año pasado, número que se incrementa a un impactante 10,7% cuando se depura el padrón de 2021.
En este porcentual se incorporan, por ejemplo, la diputada nacional Agustina Propato y quien encabeza una de las listas. En el padrón 2022 el concejal Leandro Matilla aparece afiliado al Partido justicialista, menos de medio año antes no lo estaba, y sorprendentemente en una versión terragnista local Matilla se candidatea como Presidente del Partido en su primer cargo partidario.
El proceso de cierre de listas fue bastante particular, por llamarlo de algún modo, puesto que las reglas de juego se modificaron en cuatro oportunidades en un lapso de cuatro horas, puesto que con una sincronizada frecuencia horaria el Presidente de la Junta Electoral del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires prorrogaba el tiempo para presentación de la lista de candidatos argumentando que se torna necesario establecer una prórroga a los efectos de lo indicado para facilitar la participación en la contienda electoral dado que se encuentran en espera para proceder al cumplimiento del trámite indicado numerosos afiliados, algo por demás curioso puesto que desde el lunes 14 de febrero, día en que se terminó el plazo para tachas e impugnaciones, ya se podían presentar listas de candidatos, el problema era otro.
La cuestión de fondo era si existía la voluntad de ir a elecciones internas o no.
Había sido claro el novel Presidente del PJ bonaerense Máximo Kirchner quien tras una reunión días atrás en la residencia del Presidente de la Cámara de Diputados provincial recalcó la ‘necesidad de garantizar la unidad’ y que para ello el propio Kirchner ‘mantiene negociaciones con las diversas corrientes con el propósito de alcanzar un espíritu de unidad que se materialice en la convocatoria electoral’ puesto que se busca ‘sellar acuerdos para evitar la competencia interna, sobre todo en las localidades que son gobernadas por la alianza Juntos’.
En este contexto la realidad local de Zárate presenta ciertas particularidades, puesto que no es gobernada por Juntos pero tampoco por el Justicialismo, aunque una parte del peronismo sea parte integrante del gobierno. En un híbrido bastante particular, puesto que el PJ aporta militantes y funcionarios a la gestión del Departamento Ejecutivo, pero tiene su propio bloque en el Departamento Deliberativo.
La situación en Zárate era compleja, y se preveía una competencia entre diferentes sectores, de hecho algunos medios locales hablaron de la presentación de dos listas electorales, referenciadas ambas en diferentes gremios, una en la Unión Obrera Metalúrgica y su líder regional, Abel Furlán, y la otra en la Unión Obrera de la Construcción y su líder regional, Julio González.
Sin embargo con la información que contamos, y a la espera que mañana comience la exhibición de listas de candidatos, habría una sola lista que se presentaría a elecciones ya que ‘a criterio de la Junta Electoral’, la restante no habría cumplido con los requisitos necesarios para poder ser de la partida. De hecho el sector liderado por Julio González hizo un publicación en las redes sociales anunciando que no participarían de la contienda y, curiosamente o no, afirmaron que ‘Somos militantes con principios, convicciones y valores totalmente diferentes, no creemos que la política sea solo negocios ni espacio de poder.’ Llamativa afirmación porque la política no es negocio y es la disputa de los espacios de poder para cambiar la historia, qué propuestas serían las que ofrecerían a los afiliados.
La que sería la única lista aprobada por la Junta Electoral partidaria, en consecuencia, es la encabezada por el neojusticialista Leandro Matilla, acompañado por Roberto Huergo y Leonel Soto, lo curioso del caso es que el argumento esgrimido para ‘bajar’ la otra lista es el mismo que se utilizó previo a las PASO 2021, problemas con los avales, algo difícil de creer por la cantidad de tiempo disponible para obtenerlos, el enorme crecimiento del padrón en menos de seis meses y la falta de consecución judicial ante la decisión adoptada, ya sea por la falsedad ideológica de quienes habrían fraguado la documentación o por quienes se valieron de falsos argumentos para dejarlos fuera de la competencia electoral interna.
Está claro que son incorregibles, el mismo ‘problema’ ante la misma situación, y en consecuencia, la misma respuesta. Si al fin de cuentas funcionó una vez y en el caso zarateño ni el grupo CERCA, ni ‘La 20 de noviembre’ hicieron algo más que posteos en Facebook ante lo que ellos entendían como una injusticia, ¿Por qué no insistir con lo mismo? ¿Quién tendría el coraje de avanzar en un planteo judicial e ir a fondo y no solo una puesta en escena?
Esta práctica se implementó en las PASO 2021 y las consecuencias quedaron expuestas. Ahora se vuelve a implementar y queda por ver cuáles serán las consecuencias.
La realidad es que, una vez más, el justicialismo resuelve por la fuerza lo que debería haberse resuelto en las urnas, el pasado es más fuerte que el futuro, tenía razón Borges, ni buenos ni malos, incorregibles.
