El ex Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires y hoy candidato a diputado nacional por el Frente de Todos, en segundo lugar de su lista, Daniel Gollán fue claro y honesto, afirmó que ‘Con un poco más de platita en el bolsillo, la foto de Olivos no hubiese molestado tanto’ dando a entender que la principal razón por la que el electorado define su voto es el dinero. De esa definición a repartir dinero para intentar ‘convencer’ electores el paso era obvio, y el Frente de Todos rápidamente lo puso en práctica desde el Gobierno en todos aquellos ámbitos en los que tiene a cargo la administración estatal.
Arrancó el Plan Platita.
Si a esto se le suma que, repentinamente y a poco de indicarnos que lleváramos una birome para firmar en el padrón y no cerrar el sobre lamiendo la solapa por el alto riesgo de contagio que se corría, el COVID-19 dejó de ser una preocupación para las autoridades pese al notorio crecimiento de casos en algunos sitios, como Zárate por ejemplo, todos los ingredientes estaban listos para accionar de manera populista sin escrúpulos.
El Intendente Osvaldo Cáffaro compró y aplicó el recetario completo. La teoría Gollán.
Pese al alza semanal de más del 100% en la cantidad de casos positivos e COVID-19 diagnosticados el mismo día, presentaron en la EP N° 4 el programa Rayuela, sin atender a las recomendaciones para evitar contagios de COVID que la propia Municipalidad difunde y, en el jardín 911, el programa Compartiendo, donde el Intendente violó el Decreto que él mismo firmó respecto a la obligatoriedad del uso de barbijo, norma que aún está vigente.
También se encargó de lanzar los programas costaneros para jóvenes y adultos, donde claramente el distanciamiento no se respetó. ¿Qué opinará al respecto Marcelo Schiavoni, quien el día siguiente a estos actos insistía en la importancia de continuar con los cuidados personales? El Intendente y sus funcionarios no lo escuchan. No lo tienen en cuenta.
Aún con estos groseros errores, son propuestas que van en el sentido de procurar recuperar ciertas cuestiones que fuimos perdiendo producto de la pandemia, y sin dudas es una prioridad que los ciudadanos puedan volver a sentirse como tales y no tan solo como meros pacientes, potenciales o reales.
Pero las acciones del Intendente no terminaron allí, fue por más, fue por todo.
Procurando con pocas y prescindibles acciones, en estos momentos, el Intendente dispuso del dinero de los vecinos para construir una tribuna en Defensores Unidos, arreglar el techo del gimnasio de Independiente o la vereda del Club Belgrano otorgando millonarios subsidios a algunas instituciones deportivas.
¿Son estas las prioridades que tiene Zárate hoy? ¿No sería más prudente y criterioso dedicar ese dinero a garantizar que todos los zarateños tengan agua potable y cloacas? ¿No sería más oportuno que el dinero que se dedica a esto vaya a garantizar que los zarateños podamos vivir seguros? Temas en los que insistiremos hasta que se cumpla con lo que se promete.
Estas son las prioridades del Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro.
¿Estas son las prioridades de los zarateños?
Y un detalle no menor. En todos los mensajes que involucran a la ciudad de Zárate el Intendente incluyó el hashtag #MiCiudad y el mensaje sobre el Lima Football Club no tiene ningún hashtag, porque la ‘preocupación’ de Cáffaro es la ciudad de Zárate, no el Distrito.
El mismo Intendente que poco tiempo atrás pedía plata prestada porque decía que el ‘derrumbe en la recaudación’ le impedía pagar los sueldos de los empleados municipales, hoy dedica los fondos municipales a sumar apoyos a su gestión en lugar de cambiarle la vida a los zarateños.
Solo faltó que todo esto se pretenda pagar con las estampillitas que anunciaron con bombos y platillos y que nunca explicaron ni rindieron cuentas sobre su implementación.
Parafraseando a Gollán ‘Con un poco más de platita en el bolsillo, los millones que se gastan en el polideportivo o en Zárate Basket no molestan tanto a los dirigentes deportivos locales’.










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