El 27 de abril de 2020 la Contadora Patricia Fernández, titular de la Secretaría de Hacienda y Finanzas Públicas, y el Maestro Mayor de Obras Osvaldo Cáffaro, titular del Departamento Ejecutivo Municipal, firman un curioso Decreto, que lleva por número el 281, para ‘Solicitar al Ministerio de Hacienda y Finanzas de la Provincia una asistencia financiera en el marco del “Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal” creado por el Decreto N° 264/20, por la suma de Pesos diez millones ($10.000.000,00)’ según reza en su primer artículo.
En primer lugar es curioso por la auto justificación del Ejecutivo para emitir un Decreto sobre la temática. Entre los considerandos especifica que ‘la evolución de la situación epidemiológica exige que se adopten medidas rápidas, eficaces y urgentes, por lo que deviene imposible seguir los trámites ordinarios para la sanción de Ordenanzas emanadas del Departamento Deliberativo’. La realidad indica que esto es una falacia puesto que el 7 de abril ya se había reunido de manera remota el COES, aquel Concejo con el que el Ejecutivo local buscó ‘puentear’ al Concejo Deliberante, accionar del que la oposición fue cómplice y del que aún no rindió cuentas ni pidió las disculpas correspondientes, donde hubo múltiples violaciones a la legislación vigente sin que se hayan sancionado como correspondía. Además, el oficialismo cuenta con mayoría propia en el Concejo Deliberante, y de hecho la ‘oposición’ aprobó en el año 2020 cuanto proyecto sobre COVID-19 le proponían, con lo cual el argumento esgrimido es falso. Lo que el Ejecutivo no quería era que funcionara el Concejo Deliberante porque en tal caso debiera haber expuesto públicamente el texto de este Decreto.
¿Y por qué era importante mantenerlo oculto? Porque ciertas realidades que expone el Intendente Cáffaro no tienen asidero en la realidad.
Decía el Intendente aquel 27 de abril de 2020 que ‘la crisis sanitaria, econ6mica y social impacta sobre el normal funcionamiento de la administraci6n municipal, que se ve en la necesidad de atender mayores demandas de gastos en un contexto de caída de la recaudación de tributos; Que, en el plano económico, esta crisis impacta en la situación financiera de nuestro municipio, reduciéndose la recaudación de los tributos municipales como consecuencia de las actuales circunstancias que repercuten en la economía de los vecinos; Que este derrumbe en la recaudación entorpece la situación financiera municipal en un escenario de mayor demanda de gastos en pos de paliar y atender la emergencia mencionada; Que, en consecuencia, resulta indispensable tomar medidas para sostener las finanzas municipales, a través de la utilización de herramientas específicas que posibiliten a las comunas atender su normal funcionamiento y, a la vez, cubrir las necesidades ocasionadas por la pandemia de COVID-19’ y en consecuencia entendía que ‘en aras del impacto en las cuentas públicas municipales, deviene necesario el acceso a un refuerzo económico a través del Estado Provincial a fin de hacer frente a eventuales pasivos en las cuentas; [y] en este contexto, resulta conveniente la solicitud de la herramienta instrumentada por el gobierno bonaerense que contribuirá a una mayor efectividad del sector, propiciando así el comportamiento prudente y eficaz que la Provincia promueve como base del funcionamiento de sus propias organizaciones; [y] por ello, se requiere en esta instancia la solicitud de los recursos del “Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal”, creado por el Decreto Provincial N° 264/2020, con el fin de contribuir con el pago de los sueldos de los empleados municipales’. Para ser claros, el Intendente Cáffaro pedía plata prestada porque decía que el ‘derrumbe en la recaudación’ le impedía pagar los sueldos de los empleados municipales.
Nunca asumió públicamente que al Municipio no le alcanzaba el dinero para pagar sueldos, ¿Por qué no lo hizo?
Pero si esa es la realidad, ¿Por qué tres días antes decidió otorgar un subsidio por el 9,19% del dinero solicitado al Gobierno provincial para el pago de sueldos de un equipo profesional de básquet que no jugaba? ¿Por qué salió en rescate del Club Unión de la Ciudad de Zárate Asociación Civil comprometiendo el pago de los sueldos de los empleados municipales? ¿Por qué regodearse con un capricho en lugar de cumplir con un deber? ¿O acaso es falso el argumento esgrimido en el Decreto firmado por Cáffaro y Fernández?
Veinticinco días antes de pedir la ‘escupidera económica’ a la Provincia, el Intendente Cáffaro dispuso ‘el otorgamiento de un aporte financiero, en carácter de subsidio no reintegrable, para financiar gastos de capital y con cargo a rendición de cuentas a la empresa SOCIEDAD COSTANERA ZARATE S.A.P.E.M., por la suma de PESOS OCHO MILLONES TREINTA Y SlETE MIL QUlNlENTOS VEINTICINCO ($ 8.037.625,00)’… y veinticinco días después de la firma del Decreto mendigando plata dispuso ‘el otorgamiento de un aporte financiero, en carácter de subsidio no reintegrable, para financiar gastos de capital y con cargo a rendición de cuentas a la empresa SOCIEDAD COSTANERA ZARATE S.A.P.E.M., por la suma de PESOS CUATRO MILLONES ($ 4.000.000,00)’. Es decir le piden a la Provincia $10.000.000 para poder pagar los sueldos a los empleados municipales y en paralelo disponen un subsidio de $12.037.625 a la empresa SOCIEDAD COSTANERA ZARATE S.A.P.E.M..
¿Cómo es la historia entonces? ¿Era real lo que afirmaban Cáffaro y Fernández en el Decreto 281 del año 2020? Si es cierto lo expuesto en el Decreto, el accionar del Gobierno local es irracional y expone claramente que los intereses de los vecinos no son los intereses de sus gobernantes y si no es cierto, expone claramente que el municipio de Zárate le mintió al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
¿Cuál es la realidad? Tienen la palabra la Contadora Patricia Fernández, titular de la Secretaría de Hacienda y Finanzas Públicas, y el Maestro Mayor de Obras Osvaldo Cáffaro, titular del Departamento Ejecutivo Municipal.
Los escuchamos.



