La Provincia de Buenos Aires está dividida, política y administrativamente, en 135 Distritos, siendo Zárate uno de ellos. Por población, y rankeados del más al menos poblado, ocupa el puesto número 32.
Esta realidad haría pensar en que, si el reparto de vacunas es proporcional a la población y no discrecional por quien cuenta con potestad de repartirlas cual calesitero con la sortija, Zárate debiera estar en el puesto número 32 en cuanto a vacunas recibidas y aproximadamente en las aplicadas, pero lejos está de ello.
Zárate tiene el 0,73% de la población de la provincia, y según datos oficiales, aplicó tan solo el 0,62% de las vacunas, un desfasaje de casi el 15%.
Zárate ocupa el puesto 123 entre los 135 municipios de la Provincia en cuanto a vacunas aplicadas, y mejora dos puestos si se tiene en cuenta tan solo los que cumplimentaron el proceso de vacunación, allí ocupa el puesto 121.
¿Por qué tan mal? ¿Por qué Zárate recibió tan pocas vacunas? ¿Por qué no hay un reclamo público del Intendente, su Secretario de Salud, los concejales, los legisladores provinciales, el Círculo Médico, la sociedad en su conjunto ante el Gobernador Axel Kicillof?
¿Por qué se discrimina a Zárate en el reparto de vacunas? ¿Hay una cuestión política de fondo?
Es por demás llamativo que esto suceda mientras se señala que Zárate es parte del AMBA y que por ello tiene que tener un tratamiento especial que solo se traduce en las restricciones, no en las políticas llevadas adelante para evitar esas restricciones.
Durante el mes de mayo, Zárate, que recordemos aglomera al 0,73% del total de la población provincial, vacunó al 0,50% de los vacunados de la provincia. En consecuencia, queda expuesto que no hay un interés real en que las cosas vayan mejor.
Cuando se planifica mal y se ejecuta mal, las cosas salen mal.
Y no es cuestión que los zarateños no quieran vacunarse porque son reiterados los reclamos de vecinos que están aguardando su turno o, habiendo recibido la primera dosis de una de las vacunas esperan la aplicación de la segunda dosis.
Pero mientras la ciudadanía espera, el desmanejo de las vacunas y el plan de vacunación es absoluto. Vacunados VIP, vacunados sin turno previo, otorgamiento de turnos por fuera del sistema provincial, irregularidades por doquier y nadie da la cara.
El Intendente sigue jugando a las escondidas o mostrándose, violando el decreto que el mismo firmó y fuera refrendado por el Concejo Deliberante respecto a la obligatoriedad del uso del barbijo, en cuestiones superficiales y de cero impacto en la realidad de la vida cotidiana de los zarateños.
¿Qué espera el Concejo Deliberante para citar al Intendente Osvaldo Cáffaro a que dé explicaciones de su accionar en una sesión presencial?
¿Un intendente que en plena pandemia decide gastar dinero en cuestiones superfluas y se vanagloria de dichas cuestiones está en condiciones de seguir siendo intendente? ¿No llegó el momento de aplicar el artículo 249 de la Ley Orgánica de Municipalidades que prevé la remoción del Intendente? Para ello son necesarios los votos de los dos tercios del Concejo Deliberante, es decir, 15 ediles.
¿Qué piensan al respecto los Concejales? Difícil imaginar que se pongan al frente de los vecinos en esta lucha por su vida, si no tuvieron el coraje de citar al Secretario de Salud y al Intendente para que asuman su responsabilidad ante los ciudadanos.
Pero tarde o temprano se va a hacer.
Más temprano que tarde llegará el momento en que los vecinos pedirán rendición de cuentas a cada uno y entonces habrá que explicar qué se hizo para evitar la catástrofe.
El Intendente deberá explicar por qué dedicó dinero a un equipo de básquet, por ejemplo, en lugar de aumentar y complejizar el servicio de salud local. Por qué se destinaron 36 millones de pesos a una empresa fantasma innecesaria para la sociedad actualmente.
Y los concejales, como cómplices, deberán explicar por qué lo permitieron.
¿La cuestión política de fondo tendrá que ver con esto? Solo Pergamino tiene un tratamiento similar, distrito que por cierto supo tomar de referencia y comparación el Intendente hace un tiempo y que ya no menciona. Pergamino está en el puesto 134, solo superado por La Matanza, aunque en el último mes, aún con menor población que Zárate, aplicó más vacunas y sin ser del AMBA.
Aunque suene duro es claro. Ya lo hemos dicho. Y lo reiteramos.
Cada peso que no se dedica a salud, es menos infraestructura sanitaria, son menos camas de internación y de terapia intensiva, es menos oxígeno. Son menos herramientas para paliar la crisis.
El argumento de los recursos humanos sería creíble si hubieran hecho algo al respecto, en las condiciones actuales es una excusa.
La cuestión sanitaria en Zárate es de suma gravedad y requiere acciones contundentes y concretas por parte de las autoridades.
¿Las tomarán?

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