Los hechos no tienen, per se, ideología. Quienes la tenemos somos quienes los realizamos y quienes los interpretamos y que, por diversas razones, los evaluamos y le generamos agravantes y atenuantes. Pero los hechos son los hechos. Una dictadura es mala, tenga la ideología que tenga para justificarse. Después tendremos cuestiones coyunturales de contexto que la caractericen de una u otra forma, y diferenciamos entonces la dictadura del proletariado de la dictadura fascista, pero una dictadura es intrínsecamente mala y de eso no hay dudas.
Convencidos de esta situación, el analizar lo ocurrido con Hebe Pastor de Bonafini debe partir de la base de entender que todo ocurre porque la ciudadana Pastor de Bonafini no hizo lo que debemos hacer todos en un Estado de Derecho, someternos a la Justicia cuando ésta nos reclama.
Las cosas no ocurren por casualidad sino por causalidad, y entonces hay que entender cuáles son las causas que motivan que una ciudadana se rebele ante las autoridades del Estado y lo haga acompañada, entre otros, de algunos funcionarios del propio Estado que la declara en rebeldía.
Cierto es, y nadie puede ni debe poner en duda, que la figura de Hebe de Bonafini en términos de respeto de los Derechos Humanos trasciende la época y el lugar que le tocó vivir. La trágica historia familiar que tuvo y cómo a partir de eso ella erigió una lucha por el restablecimiento del respeto irrestricto de los derechos humanos en nuestro país durante la última dictadura militar es algo que la coloca a la par de los mejores ejemplos ciudadanos del mundo sobre cómo, en palabras de Eduardo Galeano, mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo. Y esas pequeñas cosas la convirtieron en alguien muy grande y cambió su mundo y nuestro mundo. Gracias Hebe.
Pero eso no la hace estar por encima de la ley. Eso no hace que no deba someterse a la misma Justicia que cualquiera de nosotros, a la Justicia que ella misma ayudó a construir, la Justicia que debe garantizar que no vuelvan a pasar cosas como las que ella misma debió pasar, la que debe velar por el respeto de los derechos humanos y evitar que el Estado los avasalle.
Por eso debe someterse a la Justicia. Porque una vez más debe demostrar con su ejemplo, una forma de actuar, y lo que está ejemplificando no es bueno. No es bueno atrincherarse en la sede de Madres de Plaza de Mayo porque se confunde la función de un organismo de derechos humanos con el accionar de quienes lo integran, y si ese accionar está reñido con la justicia, mucho menos.
Por más que se lo quiera presentar como un avasallamiento del gobierno de derecha sobre los organismos de derechos humanos, esto no es así. No se está persiguiendo a una referente de los derechos humanos, se está citando ante la Justicia a la Presidente de una Organización No Gubernamental que por su accionar en cuestiones que no son intrínsecas a su razón de ser está sospechada de cometer un delito, y lo que los argentinos estamos viendo como en un reality show desde el pasado jueves no es más que ver como una ciudadana evade la Justicia.
Como señala Osvaldo Pérez Sammartino, ‘El tema central es que Hebe de Bonafini se cree al margen de la ley. No se presenta ante el juez porque estima íntimamente que hacerlo sería reconocerle legitimidad. No solo al juez y a la causa, sino al ordenamiento jurídico que sostiene esos actos. Por eso, no formula una presentación en el expediente, sino que le envía al juez una carta personal a través de un abogado que, por lo que trascendió, no tiene vinculación con el proceso. Bonafini no acepta entrar al expediente, que es la cara visible, aquí y ahora para ella, del Estado de Derecho.’
No se persigue a las Madres de Plaza de Mayo, se cita ante la Justicia a Hebe Pastor de Bonafini, sea inocente, como espero que lo sea, o sea culpable, nada podrá manchar la enorme tarea que hicieron por el restablecimiento democrático y el esclarecimiento de las atrocidades cometidas por quienes usurpando los poderes del Estado cometieron los peores crímenes de lesa humanidad de nuestro país.
Del accionar de Hebe Pastor de Bonafini dependerá que esa diferencia siga existiendo y evite que se mezclen cosas que, sólo en quienes pretenden confundir y mentir, ni por casualidad ni por causalidad pueden ni deben mezclarse. Entonces si, como desde hace 40 años lo decimos por su accionar en Derechos Humanos, podremos decir por su accionar como ciudadana, Gracias Hebe.
Publicado en La Reforma, General Pico.
http://www.diariolareforma.com.ar/2013/gracias-hebe/
