Más allá de nuestras públicas y notorias diferencias con los valores y las políticas que promueve el Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro, no impide que reconozcamos ciertas cualidades que lo hacen ser el centro de la política local alrededor de quien pululan el resto de los actores políticos del Distrito, oficialistas y opositores, estableciéndose en consecuencia una suerte de política caffarocéntrica.
¿Cómo no reconocer la capacidad del Intendente de mantener sus principios y valores y aun así haber logrado ser elegido, a lo largo de su vida política, en 7 de las 19 elecciones realizadas (más del 35% de las elecciones desde el regreso de la democracia) por 7 partidos o frentes políticos diferentes? Aunque cueste creerlo, el resto del espectro político varía en sus posiciones y él se mantiene incólume sosteniendo siempre las mismas ideas.
¿Cómo no reconocer la capacidad del Intendente de lograr cohesionar tras el proyecto que encabeza a diferentes actores políticos de la sociedad zarateña que abandonan sus posiciones políticas históricas y sus grupos de pertenencia política para sumarse a su propuesta de trabajo? A un lado y al otro del espectro ideológico, Cáffaro suma apoyos de quienes compitieron en forma directa con él y de quienes buscaron generar proyectos alternativos.
¿Cómo no reconocer la capacidad del Intendente para conseguir la adhesión, que algunos llamamos sometimiento, del Departamento Legislativo Municipal, el que por acción u omisión, termina funcionando como apéndice del Departamento Ejecutivo Municipal? Hay quienes lo hacen por convencimiento, quienes lo hacen por conveniencia e incluso quienes lo hacen por incompetencia, pero en cualquier caso todos ellos terminan haciéndole la claque al Intendente sin cumplir sus funciones específicas.
¿Cómo no reconocer la capacidad de gestión del Intendente que es quien decide, piensa, inspira, fomenta, propone, decide, etc., etc., etc. todas las medidas de gobierno impulsadas por el Gobierno Municipal? Porque pese a que se habla de equipo, el pater familias es quien de manera omnipresente resuelve todo… todo lo bueno, porque de lo malo no se hace cargo ni de manera equivocada.
¿Cómo no lo reconocer la capacidad del Intendente para logras la reducción al mínimo de la discusión política en el Distrito haciendo que el debate sea intrascendente y sin proyección temporal? Es llamativo el nulo anclaje local que tiene la discusión de los principales grupúsculos políticos locales que como parte de una autosatisfacción intelectualoide, plantean debates baladíes en torno a temáticas que no cambian la vida cotidiana de los vecinos, sin entender que la discusión se tiene que dar en derredor de aquellas cuestiones que modifican el día a día.
¿Cómo no reconocer la capacidad intelectual del Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro que según sus propias declaraciones a medios nacionales afines, porque pese a que hemos solicitado una entrevista a Maximiliano Montezanti, quien es el responsable de prensa municipal, nunca obtuvimos respuesta, dijera ‘Fui covid positivo y me tomé ese tiempo para escribir un libro vinculado con el tema del hábitat. Desde la humilde mirada relatamos la experiencia de Zarate’?
Escribió un libro en ¡¡¡14 días!!! Para sacarse el sombrero. Una capacidad intelectual y de trabajo asombrosa que, sin embargo nos deja algunas dudas.
¿Por qué eligió este período para escribir el libro? Porque hasta donde nos hemos enterado por las gacetillas de prensa municipal Cáffaro siguió al frente del Ejecutivo Municipal durante su aislamiento obligatorio. Entonces no queda en claro la relación entre su diagnóstico positivo de COVID y la escritura del libro. A menos que lo que el intendente dijo es lo que no debería haber dicho pero que todos sabíamos, que mientras cumplió el aislamiento no estuvo al frente del Gobierno Municipal. Entonces surge una vez más la pregunta que nos hiciéramos, ¿Por qué el Intendente incumplió la Ley Orgánica de Municipalidades que prevé en el punto 13 de su artículo 108 que el intendente tiene la atribución y deber (por la redacción del punto en cuestión claramente es un deber) de ‘Solicitar licencia al Concejo en caso de ausencia mayor de cinco días’? ¿Por qué ‘el Intendente no pidió licencia, al menos no es de conocimiento público, y los miembros del Concejo Deliberante no exigieron que se cumpla la ley. ¿Sabrán los concejales que el Intendente debe pedir licencia? ¿O es la comprobación, una vez más, de la complicidad con el Ejecutivo?’
Por lo anunciado en el tuit del programa del que participó el Intendente, Osvaldo Cáffaro no ejerció como Intendente desde su diagnóstico positivo, ¿Qué hará el Concejo Deliberante ante los hechos consumados? Nosotros hemos hecho lo que entendemos que corresponde, lo hemos denunciado ante la Justicia para que esta investigue si incumplió los deberes de funcionario público, la causa se registró bajo la IPP 18-00-5282-20, y se tramita por ante la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 1 Departamental, a cargo de la Dra. Mabel Amoretti.
También por el tuit citado nos enteramos que el intendente ya no tiene COVID positivo, y de hecho en el reporte del SISA del 6 de diciembre aparece como ‘Caso confirmado por laboratorio – No Activo por criterio de laboratorio’ ¿Cuándo lo anunciarán a la ciudadanía?
Siento que hay fronteras que jamás voy a cruzar
y que hay maneras de vivir innegociables,
píldoras doradas que no quiero tragar más,
semillas buenas que hoy son plantas detestables.
Esta es la política zarateña, que gira en torno al Intendente, quien hace, dentro y fuera de la ley, lo que quiere sin que quienes deben controlarlo, ni controlen ni osen cuestionar su accionar.
Es un gran logro de Osvaldo Cáffaro el que todos bailen su son. ¿Hasta cuándo durará la música?
