Dicen que el tiempo da y quita razones y parece ser que es lo que ocurrió respecto a la licencia que se tomó el intendente municipal Osvaldo Cáffaro meses atrás por una ‘lumbalgia severa’.
Para quien no lo recuerda aquella licencia de mediados del año pasado fue presentada de manera repentina y tratada por el Concejo Deliberante un día viernes en tanto el intendente pedía licencia para ese mismo día viernes, sábado y domingo y se reintegró el lunes siguiente. En el momento sorprendió el pedido de licencia del intendente porque no quedaba claro que con semejante dolencia solo fuera necesaria la licencia de un fin de semana fecha en la cual no hay un trabajo arduo por parte del intendente. Sin embargo meses después nos enteramos cual había sido la razón de ser de la ‘urgente’ licencia, y consistió en la firma de un contrato de compraventa del predio de la familia Concaro donde el Municipio, desde muchísimo tiempo atrás, arrojaba los residuos domiciliarios del Distrito a cielo abierto.
Si bien la firma del contrato de compraventa que mencionamos nunca fue reconocido públicamente como la razón de ser de la licencia, el tiempo nos dio la razón, porque como todos sabemos días atrás el propio intendente municipal dio positivo del test de COVID-19, por lo que debe guardar aislamiento por al menos 14 días, y en este caso el Intendente no pidió licencia. ¿Qué dualidad de criterio? ¿Qué pensará el facultativo que recomendó la licencia en aquel momento y ahora no?
La Ley Orgánica de Municipalidades prevé en el punto 13 de su artículo 108 que el intendente tiene la atribución y deber (por la redacción del punto en cuestión claramente es un deber) de ‘Solicitar licencia al Concejo en caso de ausencia mayor de cinco días’, y en ese caso debe ser reemplazado por quien ocupó el cargo de primer candidato a concejal en la lista en la cual el intendente fue electo. Esto es que el intendente municipal Osvaldo Cáffaro, en cada oportunidad de pedir licencia, es reemplazado por Ariel Ríos quien fuera el primer candidato a concejal de la lista del Frente de Todos en la elección del año 2019 fecha en la cual el intendente fue electo.
Pues bien, desde que recibió su diagnóstico positivo el día 11 de noviembre han pasado 5 días, hoy es el sexto, y el Intendente no pidió licencia, y los miembros del Concejo Deliberante no exigieron que se cumpla la ley. ¿Sabrán los concejales que el Intendente debe pedir licencia? ¿O es la comprobación, una vez más, de la complicidad con el Ejecutivo?
Ahora bien la Ley Orgánica de Municipalidades no obliga al intendente a pedir licencia en caso de enfermedad porque se sobreentiende que siempre que el intendente afronte una dolencia física diagnosticada por un médico, va a pedir licencia para poder tratar la dolencia en tiempo y forma y así poder reintegrarse en la plenitud de sus capacidades al frente del Departamento Ejecutivo Municipal, sin embargo tal y como sabemos el intendente Cáffaro oficialmente no pidió, ni se aprobó, licencia tras su diagnóstico positivo de COVID-19.
Cabe entonces preguntarse ¿Por qué era tan apremiante la necesidad de licencia en julio pasado por tres días de los cuales dos eran días no laborables por una lumbalgia severa y no es necesario el pedido licencia durante 14 días de los cuales apenas cinco son no laborables en el caso del diagnóstico positivo de COVID-19?
La respuesta es clara, lo que aquejaba al Intendente Municipal no era una lumbalgia severa sino la necesidad de estar fuera del Departamento Ejecutivo al momento de la firma del contrato de compraventa del predio Concaro. La pregunta, en consecuencia, es ¿Por qué Cáffaro no quiso firmar el contrato en cuestión? ¿Tiene que ver con que la firma incumple la ordenanza que había dictado el Concejo Deliberante en la que se aprobaba avanzar en las negociaciones para la compra del predio, pero al no haber una tasación oficial que determine cuál era el precio a pagar por la compra, tal como lo preceptuaba la Ordenanza, entonces no quería afrontar los posibles consecuencias legales de haber avanzado en algo que no estaba permitido?
Son preguntas que pasado el tiempo uno se hace, porque el oscurantismo y la falta de transparencia en el proceder del gobierno municipal, Ejecutivo y Concejo Deliberante, hacen que uno desconfíe de cada paso que dan, por eso volviendo al presente es tan llamativa la falta del pedido de licencia del intendente Cáffaro teniendo en cuenta su diagnóstico médico.
¿Por qué no pide licencia y dedica el tiempo a reponerse para volver, luego del aislamiento obligatorio, en las condiciones necesarias para estar al frente del Departamento Ejecutivo Municipal?
¿Por qué el Concejo Deliberante no exige, si el intendente está enfermo, que se tome la licencia prevista en la Ley Orgánica Municipal para cuando el titular del Departamento Ejecutivo se ausenta más de 5 días? ¿Por qué son cómplices de un proceder oscuro y errático? ¿Ellos también quieren sumarse a la construcción del SuperCáffaro?
En marketing político la forma en la que un dirigente enfrenta las adversidades expone ante la ciudadanía el tipo de liderazgo que ejerce, ejemplos como la muerte del hijo del ex presidente Menem o la muerte del ex presidente Kirchner expusieron una forma de actuar clara puesto que los líderes del momento tras un breve luto se pusieron al frente del gobierno demostrando, o queriendo demostrar al menos, que estaban por encima de las cuestiones personales y que tenían capacidad para hacer a un lado el dolor y preocuparse por los problemas colectivos.
Pareciera ser que los gurúes de la política local leyeron la misma página del manual de marketing político y le aconsejaron al intendente municipal el seguir al frente del Departamento Ejecutivo sin hacer lugar a una licencia prevista en la legislación vigente para situaciones como la que hoy está atravesando Osvaldo Cáffaro.
Este tipo de acciones son previsibles y esperables por parte del oficialismo, pero ¿Por qué la oposición calla y es cómplice de un mal accionar? ¿Qué acuerdos tiene con el oficialismo que prefiere quedar en evidencia por su inacción antes que quedar expuesto ante el oficialismo municipal por hacer lo que debe hacer? ¿Por qué la complicidad con el oscurantismo municipal? ¿A ellos también les interesa construir un SuperCáffaro? ¿Por qué? ¿Cuál es su beneficio?
¿Les falta coraje para actuar o les sobran razones para incumplir la ley?
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