En Zárate ya no sorprende casi nada. Y eso es, en sí mismo, un problema grave. Porque cuando una ciudad se acostumbra y normaliza la trampa, la impunidad, decretos sueltos y silencio cómplice… bueno, ahí es cuando la descomposición institucional se convierte en rutina.
Y es que aquí el Intendente Marcelo Matzkin se las arregló para montar un pequeño sistema de autopremios camuflado entre papeles firmados, silencios legislativos y decretos que nadie ve, pero todos cobran.
📜 El artículo 18: una llave maestra para abrir la caja
Todo empieza con el bendito artículo 18 de la Ordenanza Complementaria del Presupuesto 2025, un texto que parece redactado más con picardía que con técnica jurídica. La idea, en el papel, parece razonable: ‘si bajaste de sueldo, te compensamos’. Hasta ahí, bárbaro.
Pero cuando el artículo se convierte en pretexto, y el pretexto en rutina, lo que queda no es justicia salarial sino un sistema paralelo de sobresueldos.
La clave está en un par de palabras sueltas, flotando en un párrafo mal escrito: ‘justificaciones de mérito y dedicación’. ¿Quién las determina? ¿Con qué criterios? Nadie sabe. Y en Zárate, cuando nadie sabe, es porque a alguien le conviene.
💰 Marzo, abril, mayo, junio… y la lluvia de billetes
Los decretos que otorgan estas ‘bonificaciones por diferencia de escala’ comenzaron en enero. Todo prolijito. Pero cuando llegó abril, se les escapó el lápiz: no se publicó ningún decreto que las habilite. Igual se pagaron. Porque en Zárate, cuando hay voluntad política, las formas no importan. Sobre todo para un gobierno que, al igual de su antecesor, no es muy proclive al cumplimiento de las normas.
El Municipio pagó bonificaciones junto a los haberes de abril… pero no hay ninguna norma legal que valide ese accionar, por lo tanto son bonificaciones ilegales. Eso sí, en los Decretos N° 176/25 y N° 258/25 se otorgaron bonificaciones para el mes de marzo. Lo que demuestra que son malversadores de guante blanco o decididamente burros.
El escándalo no es sólo que se pagaron sin decreto. Es que en mayo volvió la tanda completa de bonificaciones -esta vez con Decreto 281/25-, y nadie, absolutamente nadie, del Concejo Deliberante pidió explicaciones. Nada. Ni un mail. Ni un pedido de informes. Ni siquiera una mueca de extrañeza.
Es como si todos estuvieran mirando para otro lado, con una mueca cómplice y un calendario de sesiones cada vez más liviano. No vaya a ser que tengan que ponerse a trabajar en serio, cuando no es necesario para pasar por caja.
📉 Cuando los números no dan… pero igual se cobran
Vamos con un ejemplo concreto. Porque a veces, lo que indigna en abstracto, duele mucho más cuando se pone nombre y apellido. Mauricio Rotondo, Director General de Atención al Vecino. En diciembre de 2024, su sueldo total, con todo encima, era de $2.070.111,26. ¿En mayo de 2025? $2.076.317,78, incluso después de “donar” parte del aumento.
¿Y saben qué? Igual cobró la bonificación del 25%. ¿Por qué? Porque sí. Porque hay un decreto. Porque el artículo 18 lo permite. Porque nadie controla. Porque Zárate es tierra fértil para la lógica invertida: cuando el sueldo sube, también se cobra compensación.
Es como si te subieran el sueldo y viniera alguien a decirte: ‘Che, por si acaso te quedó algo desfasado, tomá un 25% más. Vos no te preocupes, firmamos un papel’.
🧾 Del mérito nadie habla… pero todos lo cobran
El artículo habla de ‘dedicación y mérito’, pero no hay actas, ni informes, ni indicadores objetivos que digan quién hace más, quién hace menos, quién merece cobrar ese plus.
Es un misterio envuelto en decretos, escondido en una estructura municipal que paga sin preguntar y firma sin justificar.
Y así, mes a mes, se van sumando los nombres. Cargos altos. Cargos medios. Algunos de planta política, otros pegados con cinta adherente a alguna Dirección General nueva, inventada para justificar algunos cargos más. Como si estuviéramos en un Municipio de lujo, con superávit escandinavo y eficiencia suiza. Pero no. Estamos en Zárate y todos sabemos lo que somos y cuanto hay para mejorar.
🤝 Subsidios para pocos, bonificaciones para siempre
Mientras tanto, las familias que perdieron todo con la inundación aún esperan saber si figuran en la lista de los subsidios, que por cierto, nadie puede auditar con seriedad porque no hay un solo mecanismo de trazabilidad.
Vecinos que se enteran por WhatsApp que a su cuadra le toca ‘la ayuda’. Comerciantes que tienen que volver a abrir con barro en los pies y deuda en los talones. Mientras tanto, en los despachos oficiales, los decretos circulan con más fluidez que el agua en los pluviales tapados.
Y lo más absurdo: los concejales que deberían poner el grito en el cielo… simplemente muteados.
😴 El Concejo: ese limbo donde no pasa nada
Porque no es solo el Ejecutivo. La complicidad del Concejo Deliberante es parte del escándalo. No se quieren enterar, no preguntan, no investigan, no hacen ni el esfuerzo mínimo de leer los decretos que tienen disponibles en la web institucional.
¿Ignorancia? ¿Desinterés? ¿Conveniencia? Elegí el combo que más te guste. Pero el resultado es el mismo: una estructura que se reproduce a sí misma, que se autoalimenta, y que se rige por una lógica de camaradería cerrada. Todos cobran a fin de mes.
Y mientras tanto, vos, vecina, vecino, seguís pagando tasas altísimas, sin agua, sin veredas, sin alumbrado. Pero con funcionarios felices y bien bonificados.
📎 El Estado soy yo (y cobro por eso)
En resumen, esto no es un error técnico. No es una excepción. Es una práctica sistemática, una política deliberada para garantizar que los de arriba nunca pierdan. Que cobren lo que quieren, cuando quieren, como quieren. Y que nadie tenga las agallas de preguntarles por qué.
Y claro, si alguien pregunta, ahí nomás salta el verso de ‘el esfuerzo público’, ‘la gestión eficiente’, ‘el ahorro en otras partidas’. Como si bonificar funcionarios fuera un acto de austeridad. Como si estuviéramos todos locos.
😡 Final sin moraleja
El verdadero drama de Zárate no son las bonificaciones. Es la normalización de lo irregular. Que estas cosas pasen, y no pase nada.
Nadie renuncia. Nadie pide explicaciones. Nadie investiga. Nadie se ofende. Todo es parte de un pacto silencioso: vos no hablás de lo mío, yo no hablo de lo tuyo. Y si algún vecino pregunta… le tiramos un subsidio, una obra inaugurada o una visita a los timbrazos.
Pero ojo: no hay impunidad que dure si hay memoria, si hay palabras, si hay quien las junte y las escriba.
Por eso estamos acá.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
