Hay una premisa en política que señala que ‘En las PASO se vota lo que se quiere, en las generales lo que se debe’, y por ejemplo yo cumplo con esa premisa. En las PASO voto a aquellas fuerzas que tienen más comprometido el superar el piso para participar de la general, condición de piso que no comparto, y en las elecciones generales voto al que más me gusta… o al que menos me disgusta.
No en todas las elecciones se vota igual, también difiere que la elección sea parlamentaria, donde existe una lógica de suma positiva que posibilita que gane más de una fuerza, entendiendo como ganar el poder alzarse con escaños que brindan porción de poder, de aquella elección ejecutiva donde quien gana se lleva todo.
A nivel local la próxima elección a nivel municipal combina ambos tipos de comicios, puesto que uno no puede elegir una fuerza para Intendente y otra para concejales, lo cual hace más dificultoso el crecimiento de fuerzas que no tienen posibilidades ciertas de alzarse con el triunfo. Mientras las elecciones parlamentarias tienden a ser centrífugas, las ejecutivas son centrípetas.
Por ello adquiere tanta importancia la elección PASO, en donde uno elige lo que quiere. ¿Y qué es lo que se quiere? Elegir a quien representará en esa fuerza política como candidato en las elecciones generales.
El próximo 13 de agosto no se elige al Intendente de Zárate, el próximo 13 de agosto se elige a quienes competirán por la Intendencia de Zárate.
Se da entonces una paradoja, porque con los índices de rechazo que tiene el Intendente Cáffaro y su gestión, se podría dar el caso que muchos votantes de otras fuerzas en octubre decidan participar de la interna de Unión por la Patria para bloquear la posibilidad para que sea candidato en octubre, y que luego Propato deba salir a convencer a quienes circunstancialmente la apoyaron en agosto pero no tienen pensado votarla en octubre.
Son dos elecciones diferentes, no es lo mismo la elección de octubre con la participación del Intendente Cáffaro que la elección de octubre sin su participación.
Pero no hay que hacer análisis prematuros al respecto.
Hay quien pueda creer que a la oposición de Juntos por el Cambio le conviene que esté Cáffaro, para entonces polarizar la elección, pero no hay dudas que un eventual triunfo en las PASO revitalizaría su candidatura y posicionaría al oficialismo local en una situación diferente a si la candidata de Unión por la Patria es Agustina Propato.
Con imagen negativa, en las encuestas, más alta que la positiva. Con una evaluación de su gestión al frente de la Intendencia con mayores rechazos que aprobaciones, es difícil imaginar un respaldo al Intendente Cáffaro por encima de su núcleo duro. Que el mismo sea mayoritario o no, dependerá de como voten quienes no pertenecen a él.
Se abre entonces un curioso panorama en Zarate. ¿Primarán los votos positivos o negativos? ¿Se mantendrá la fidelidad partidaria o habrá un voto ‘inteligente’ en pos de un objetivo último? ¿Quienes quieren el cambio de gobierno en Zárate procurarán un cambio de candidatos? ¿Ese voto se reflejará en las PASO?
Quedan poco más de dos semanas hasta las elecciones… queda mucho por hacer.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror.’
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

2 comentarios
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