Ustedes son muy chicos o quizás no lo recuerden pero casi una década atrás Argentina tenía una presidente que dijo ‘La diabetes es una enfermedad de gente de alto poder adquisitivo, porque son sedentarios y comen mucho’. ¿Ignorancia o perversidad?
Sin embargo por aquel entonces, para la misma época, el Ministerio de Salud de la Nación publicaba la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada poco tiempo atrás en la que se reflejaba exactamente lo contrario. La prevalencia de nivel de diabetes/glucemia elevada según ingreso, en el total país, dio los siguientes resultados:
Estrato de ingreso ($) – Diabetes o glucemia elevada (%)
0-1750 —– 10,8%
1750-4000 —– 9,3%
Más de 4000 —- 7,3%.
Si pudo recuperarse al leer los montos que poco más de una década atrás eran considerados de alto poder adquisitivo y pudo seguir la nota, habrá notado que los resultados reflejaban lo inverso de lo resaltado por la entonces presidente. Porque no solo se trata de comer mucho o poco, que claro está en que cuanto menos dinero se tiene menos dinero se le puede dedicar a la comida, sino también, y fundamentalmente, a la calidad de la comida que se ingiere. Ya se sabe, no es lo mismo comer asado que comer polenta.
Hoy es el Día Mundial contra la Diabetes, esa ‘enfermedad de ricos’ que, a las claras está, no es solo de ricos. Sirve para tomar nota que existe una realidad en la que vivimos los ciudadanos de a pie y otra en la que viven la mayoría de nuestros representantes, y que están muy distantes entre sí.
Porque mientras los vecinos están preocupados por tener agua, los gobernantes se dedican a hacer funcionar fuentes, porque mientras los vecinos están preocupados por tener transporte, los gobernantes lo usan para beneficio propio, porque mientras la realidad es una los gobernantes nos quieren contar otra.
Por ejemplo el Municipio cuenta que, a la par del polideportivo inútil e innecesario, cuenta con dos predios municipales para la práctica deportiva. Uno en el velódromo, al que pomposamente llaman Campo Olímpico Municipal y el Campo Social y Deportivo que funciona en Pagola y Tala, en el ex Club Lanxess.
Días atrás chicos de escuelas de Zárate fueron a utilizar sus instalaciones, y se encontraron con que no se podían utilizar todas y que si algunas las iban a usar debían ponerlas previamente en condiciones.
¿Cómo es eso? Sencillo, cuando fueron debieron ir acompañados de las porteras de la escuela porque el predio no cuenta con servicio de limpieza de las instalaciones, entonces ellas fueron quienes se encargaban de la limpieza de los baños que iban a utilizar los chicos. Además, no podían utilizar los playones con canchas de básquet y handball, porque según les explicaron no se pueden usar porque no están bien hechos y deben reclamar su reparación a los que los hicieron… ¿O en realidad es porque aún no las inauguró Su Majestad, algo que estaba previsto para ayer y se aguó la fiesta? Mientras tanto Cáffaro se dedica a premiar a los jugadores profesionales de Defensores Unidos. Porque no está del lado Velasco de la vida, porque se premia el logro, nunca el esfuerzo. Y Albertarrio se dedicó a pasarle las medallitas.
Porque el polideportivo en la Costanera o la cancha de hockey de césped sintético del Campo Olímpico (A propósito, ¿En qué estado está eso? ¿Alguien podrá dar respuesta al respecto?) son para los gobernantes zarateños más importantes que las instalaciones para que practiquen deportes nuestros niños. Porque si no logramos que haya deportistas de élite locales, los compran para que por un tiempito ‘defiendan’ la camiseta del intendente.
Porque el deporte, futuro de nuestros chicos, el futuro de Zárate, es para Cáffaro como la diabetes para Cristina Fernández, cosas de ricos… cosas para ricos.
