¿Cuándo fue que comenzamos a satisfacernos con lo que nos daban y dejamos de exigir lo que nos correspondía?
¿Cuándo fue que el masomenómetro fue el evaluador para medir las acciones de gobierno y de los individuos?
¿Cuándo fue que nos empezamos a conformar con el mal menor en lugar de pelear por el bien mayor?
¿Cuándo fue que el ‘roban pero hacen’ reemplazó al ‘hacen, porque a nadie se le ocurre que puedan robar’?
¿Cuándo fue que los Honorables cuerpos legislativos dejaron de ser honorables?
Enrique Pinti diría que de a poquito, como cuando uno se va quedando pelado o perdiendo la visión. Un día un poquito, otro día un poquito más y cuando menos nos dimos cuenta nos habíamos ido a la mierda. Porque si algo está claro es que nos fuimos a la mierda y que la mierda nos está tapando.
Pero ¿Es esto lo que queremos? ¿Es aquí donde queremos estar? ¿Es lo que queremos para nuestros hijos y nietos?
Más allá de las respuestas de ocasión, estoy totalmente convencido que no, que no queremos estar en esta situación de mierda.
¿Por qué entonces nos justificamos? ¿Por qué entonces no hacemos nada por cambiar? ¿Por qué no pateamos el tablero?
Y esto no significa la revolución, o sí, significa que nosotros nos revolucionemos internamente. Que salgamos de este letargo en el que transcurren los días y comencemos a vivir la vida y hagamos cosas por las que valgan la pena vivir.
En un club. En una sociedad de fomento. En un partido político. En un sindicato. En una ONG. En una biblioteca. En la cooperadora de la escuela.
Que dejemos de justificar el status quo y trabajemos por modificarlo. Como sea, por el que sea. El que tenemos es de mierda.
Y obviamente que no coincidiremos todos, pero la discusión será otra. Ya no será entre hacer o no hacer sino en qué hacer y cómo hacerlo bien de una.
Los buenos no están de un lado y los malos del otro. La sociedad ya no se divide en términos ideológicos, aunque las ideologías no murieron, sino que hay una división anterior. Entre honestos y deshonestos. Y es hora de empezar a juntar a los honestos porque los deshonestos se juntan solos y nos están ganando la partida.
Es necesario que salgamos del letargo en el que nos metieron… y en el que nos dejamos meter. Somos más, el tema es que los menos hacen mucho más ruido.
Es domingo y estoy viendo correr a mis hijos en la plaza. ¿Estamos conformes con lo que les estamos dejando? ¿Esto es lo que soñábamos para ellos? ¿Qué hubiéramos dicho si nos dejaban esta sociedad en la posta?
No se trata de añorar tiempos pasados que ya no volverán, se trata de construir un futuro que valga la pena ser vivido. Como dijera Eladia Blázquez, se trata de HONRAR LA VIDA.
Es momento de poner manos a la obra, de trabajar por valores y no por precios, de salir de la mierda que nos está tapando.
Podemos hacerlo. Debemos hacerlo.
Hagámoslo.
Si no, la vida no vale nada.
