Cuando el 13 de enero pasado el entonces licenciado Intendente Municipal publicó un mensaje en sus redes sociales para retratar la visita del periodista Gustavo Sylvestre, llamaron la atención una serie de cuestiones. La primera e ineludible es por qué el Intendente se fotografiaba dentro de dependencias municipales si estaba de licencia de su cargo municipal, algo que casi ningún vecino puede hacer, algo que nunca explicó ni tampoco le pidieron explicaciones.
Otra curiosidad fue que Sylvestre, quien es proveedor municipal, tenga trato tan informal con un cliente, lo cual echa por tierra el ‘formal’ tratamiento que se brindan cuando el Intendente es ‘entrevistado’, y aparece más como una devolución de gentilezas, siempre dentro del sistema capitalista, claro está.
Y una tercera curiosidad fue que el despacho en el cual se concretó la reunión estuviera adornado con una imagen del líder guerrillero indigenista del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Subcomandante Marcos. Curioso porque sus fuerzas se alzaron en armas contra el Estado y actualmente hay una pax armada en la que no se combaten frontalmente, pero de vez en vez se producen escaramuzas en los territorios bajo administración zapatista, los Caracoles, cuando el Ejército pretende inmiscuirse allí.
Cuesta encontrar en ámbitos gubernamentales de acceso público imágenes de líderes políticos extranjeros, con la excepción del titular del Estado Vaticano.
Quizás la explicación sea una de las ideas fuerzas que guían el accionar zapatista, el ‘para todos, todo’ que repetían en Chiapas reclamando el acceso de los indígenas a realidades que les fueron negadas por siglos.
Y el ‘para todos, todo’ en Zárate incluye la inseguridad, porque en su afán socialista de socializar, si hay algo, que sea para todos.
Porque aunque parezca mentira hubo un hecho de inseguridad en dependencias municipales, más específicamente, en la Secretaría de Seguridad.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
Los empleados del área vieron violentadas sus taquillas donde había documentación, fichas de personal que pasó por la Secretaría y cosas personales de los propios empleados.
El domingo pasado abrieron las taquillas con una varilla y rompieron los candados que protegían los efectos que estaban guardados.
Las sospechas de los empleados se centraron en el nuevo jefe de calle Jonathan Rojas que era quien estaba a cargo y que según se supo quitaron todo lo que estaba dentro, ‘buscando un papel’. ¿Qué buscarían? ¿Qué diría el papel que buscaban?
¿Lo habrán encontrado? Porque tras mucho buscar pidió que tiraran todo porque ‘no sirve para nada’. Lo curioso del caso es que si bien tiraron todo a la basura, los empleados no encontraron nada de lo que tenían dentro de las taquillas.
Como era de esperar, los damnificados quisieron hacer la denuncia penal correspondiente por el incidente a efectos de deslindar responsabilidades sobre posibles situaciones futuras, realidad que el Secretario de Gobierno Juan Manuel Arroquigaray, hoy a cargo también de la Secretaría de Seguridad, pretendió evitar… cosa que no logró.
Imaginamos que Gustavo Maidana, pese a ser la máxima autoridad efectiva en la Secretaría de Seguridad, estaría orando ya que no tuvo ninguna participación en la cuestión. Parejito Maidana, no le puede garantizar seguridad a ningún zarateño, ni siquiera a sus propios empleados.
La denuncia realizada recayó en Delitos Complejos de la UFI N° 1, que deberá investigar, entre otras cosas si, quien violentó las taquillas lo hizo por motu proprio o enviado por alguien.
Dice el dicho que mal de muchos es consuelo de tontos, así que no nos consolaremos sabiendo que los propios empleados de seguridad del Municipio pasaron por lo que los zarateños pasamos a diario, tampoco sabiendo que el ‘para todos, todo’ zapatista incluía la inseguridad.
Seguiremos luchando por un ‘para todos, todo’ en serio, donde lo que se socialice sea el bienestar, pero en serio y para todos.
Nos falta fuerza, pero como dijera el Viejo Antonio, ‘Si no puedes tener la razón y la fuerza escoge siempre la razón y deja que el enemigo tenga la fuerza. En muchos combates puede la fuerza obtener la victoria, pero la lucha toda sólo la razón vence. El poderoso nunca podrá sacar razón de su fuerza, pero nosotros siempre podremos obtener fuerza de la razón.’

