Muchas veces repetimos términos sin darnos cuenta de la carga ideológica que acarrean consigo, por ejemplo ‘hacer las cosas por izquierda’, que todos relacionamos con hacer las cosas mal, o el blanquear algo, que da a entender que algo que no es blanco es algo malo. Esto que, parece un retorcido pensamiento, ya ha sido definido muy claramente en, por ejemplo, el libro de Ariel Dorfman y Armand Mattelart ‘Para leer al Pato Donald’ de cuya primer edición se cumple este año el primer medio siglo.
En términos generales, entonces, el blanqueo, que de por sí es un concepto profundamente xenófobo, consiste en hacer público y legal algo que estaba escondido y era ilegal, algo que era ‘negro’. Comúnmente se utiliza para el dinero que proviene de ilícitos al momento de ingresarlo en el circuito oficial de divisas, pero su uso se ha generalizado para cualquier acción que hace público algo que fue ocultado durante un tiempo. Así, podemos hablar del ‘blanqueo’ de las estadísticas de COVID-19 en Zárate.
En variadas oportunidades hemos expuesto como el Municipio mintió a los vecinos informando menos casos de los reales cuando estos eran de público conocimiento porque así se podía consultar en la página web de datos abiertos del Ministerio de Salud de la Nación. Pero de un burro solo se pueden esperar patadas y un Municipio acostumbrado a mentir y esconder, escondió y mintió, y lo exacerbó durante la gestión de Marcelo Medina al frente de la Secretaría de Salud, época en la cual se llegaron a esconder más de 1000 casos positivos de COVID-19.
La cuestión es que esto no se puede sostener in eternum, y llega un momento en el que es necesario poder ajustar la información a la realidad.
Por ello tras la salida de Medina de la Secretaría comenzó un proceso de blanqueo lento, sin prisas pero sin pausas, con el que se buscó adecuar y compatibilizar la información dada a los vecinos con la realidad que se le ocultó en su momento vaya uno a saber por qué.

Este proceso se realizó sin sobresaltos hasta el 13 de abril pasado en que las ‘Ministras y ministros de Salud del país consensuaron una nueva estrategia integral de vigilancia COVID-19 y otras infecciones respiratorias agudas’. parte de ese consenso fue que ‘se definió que se priorizará el diagnóstico de COVID-19 en personas con enfermedad respiratoria que pertenezcan a los siguientes grupos: personas mayores de 50 años y con condiciones de riesgo; poblaciones especiales que residan, trabajen o asistan a ámbitos que por las características propias presentan mayor riesgo de transmisión o generación de brotes (instituciones carcelarias, instituciones de salud, centros con personas institucionalizadas, personas que trabajen o presten cuidado a personas vulnerables); personas con antecedente de viaje en últimos 14 días a una región en la que esté circulando una variante de interés o de preocupación que no esté circulando en el país; personas con enfermedad grave (internados), o fallecidos y casos inusitados; y en ocasión de la investigación y control de brotes’ lo cual generará una caída en la cantidad de casos informados, puesto que a menor búsqueda, menores hallazgos, pero además decidieron que ‘los indicadores y la difusión de la información se definió que pasará a ser semanal con actualización los días domingo’ lo cual fue una gran noticia para las autoridades locales de salud.
En función de ello la última actualización de información fue el pasado 17 de abril, y desde entonces, con una coincidencia temporal más que llamativa, comenzó el ‘blanqueo’ caffarista.
En los últimos días el alza de casos fue brusco, fundamentado a decir de los mentirosos, en que se detectaron casos no informados, lo cual es una mentira. Una más.
Les avisamos, por si todavía no ‘detectaron’ la realidad que mientras dicen que la cantidad de casos positivos es de 28073, al 17 de abril la cantidad de casos positivos reales era de 28251. Con 5 días de hándicap aún les falta ‘detectar’ 81 casos.
¿Qué ocurrirá mañana cuando se actualice la información y se vuelvan a separar realidad y ficción, con los datos del relato?
¿Seguirán lavando y lavando? Sólo falta que se laven a sí mismo.
Se ve que escuchan mucho Callejeros, por aquello de ‘Yo sé que me llevé mucho pero quiero volver por el resto’…


