45 años atrás era asesinado por un grupo de tareas de la Marina Argentina, que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada, al mando del oficial de Inteligencia Pablo García Velasco, el escritor Rodolfo Walsh, quien como el Himno a Sarmiento, por ver grande a la Patria luchó ‘Con la espada, con la pluma y la palabra’.
Fue en la esquina de San Juan y Entre Ríos, en la ciudad de Buenos Aires, mientras distribuía copias de su Carta Abierta a la Junta Militar en la que mientras muchos miraban para el costado, otros callaban y también muchos eran cómplices de las atrocidades cometidas por la dictadura militar, él denunció que lo que los genocidas ‘llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades’. Sabía de lo que hablaba, él mismo había sufrido en carne propia la persecución política y estaba en la clandestinidad.
Su trayectoria y su ejemplo deben servir para analizar el rol del periodismo hoy, que dejó de ser un medio para convertirse en un fin. No hay imparcialidad en el ejercicio del periodismo, aunque muchos quieran hacer creer que son neutrales.
Esto es falso y hay que asumirlo como tal. Hoy muchos medios funcionan gracias a aportes privados y otros gracias a aportes estatales, y quien paga dicta lo que se escribe en la mayoría de los casos. En otros ni siquiera, todo se limita a copiar y pegar lo que le dan o le mandan, y cuando se quieren mostrar como originales, copian y pegan de otro lado. El ingenio no alcanza más que para buscar en Google y apretar tres teclas.
Pero el periodismo es otra cosa, es el compromiso de darle a los ciudadanos herramientas para que puedan ejercer su ciudadanía de una manera más completa y acabada, para que puedan convertirse en verdaderos sujetos políticos y no meras ratitas que van tras el flautista de turno. Y para conseguirlo es imprescindible que los ‘periodistas’ no vayan tras el flautista de turno.
Por ello es valorable cuando medios como El Debate, donde hoy publico esta columna, dé la posibilidad, y la libertad, de escribir lo que uno quiere sobre lo que uno quiere, aunque el texto se contraponga a las ideas del periódico. De eso se trata la libertad de expresión, que no solo debe proclamarse sino, fundamentalmente, ejercerse.
Eso es lo mejor que podemos hacer para homenajear la trayectoria de Walsh, su compromiso y su accionar.
Eso es lo que debemos hacer para recordarlo y tenerlo presente.
Por eso hacemos propias sus palabras de inicio de cada cable de ANCLA, la Agencia Clandestina de Noticias para contar lo que nadie contaba, para decir lo que nadie decía: ‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
De eso se trata. De seguir lo que Walsh planteaba en su Carta, ser ‘fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles’.
Y en eso andamos.

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Es una làstima que tenga que volver a decir que no comparto tu visiòn de Rodolfo Walsh porque de estas opiniones encontradas casi nunca se termina bièn. Tengo ,como vos tendràs experiencias de polèmicas con personas en algùn momento respetables y que despuès derivaron en enfrentamientos casi o totalmente personales. Recuerdo los buenos trabajos de Pablo Milanesi sobre desapariciones en Zàrate y sobre el asesinato de Susana Canteros y que despuès terminò trabajando para «el pueblo empoderado» de la Coop. Elèctrica. Lo mismo puedo decir de Alfredo Casado quièn en su momento denunciaba al negociado del Master Plan socialista-Caffarista en la costanera y cuando ingresaba al juramento de los concejales en diciembre pasado como invitado especial( cosa que a mì como a muchos no me tocò) le preguntè si iba a seguir denunciando los negocios del caffarismo y me contestò que ya no vivìa en Zàrate( aunque estaba en Zàrate pero claro ahora trabaja para sus denunciados kirchneristas en radio Del Plata). Vuelvo a decirte, a Rodolfo Walsh no lo mataron por escritor , por periodista, por divulgador de ideas, opiniones, conceptos, lo mataron por ser parte de una organizaciòn terrorista que mataba, asesinaba. Rodolfo Walsh era escritor, periodista y parece que muy buèn intelectual ,pero no lo desaparecieron-terrible hecho que no tiene perdòn- pero èl tambièn mataba, decidìa a quièn matar con sus argumentos revolucionarios, sus argumentos , no los argumentos de todos ni siquiera de todos los que querìamos cambiar, hacer tambièn la revoluciòn. A mì no me importa mucho si la orga o las orgas ,las sectas fanatizadas hacen sus homenajes a quièn quieran, pero sì voy a salir a decirles algunas verdades que estàn certificadas por los hechos a todos aquellos que quieran al igual que las oligarquìas tan repudiadas contar «su propia historia». Con respeto.