En medio de su discurso de apertura del período de sesiones ordinarias año 2022 del Concejo Deliberante, que no inauguró, el Intendente Cáffaro formuló una frase de quince palabras que dice mucho más que lo que dijo el propio Intendente.
Afirmó Cáffaro que ‘A lo largo del 2021 hemos realizado tres aumentos salariales llegando a un 39% acumulado’, y las foquitas aplaudían, porque al fin de cuentas gran parte de la claque fue beneficiaria de dicha medida, pero no tuvieron la capacidad de pensar que lo que ven como un logro es la afirmación del fracaso. El INDEC informó que la inflación de 2021 fue del 50,9%, más de 10 puntos por encima del aumento que las foquitas celebraban.
El nivel del amaestramiento es tal que eligen no mirar la realidad y depender de lo que el instructor arroja a sus bocas tras cada show, muy triste por cierto.
Lo que Cáffaro no dijo es que ese aumento para todos los ‘compañeros municipales’ también lo involucra a él y a gran parte de quienes estaban en el recinto el pasado miércoles porque, por ejemplo, el artículo 92 de la Ley Orgánica de Municipalidades fija que la dieta mensual de los concejales no podrá ser mayor, aunque sí menor, ‘Al equivalente de hasta cuatro meses y medio (4 ½) de sueldo mínimo fijado por el Presupuesto de Gastos para el personal administrativo municipal en las Comunas de hasta veinte (20) Concejales’ o el artículo 125 que establece que ‘El Intendente gozará del sueldo que le asigne el Presupuesto, el que en ningún caso podrá ser inferior a diez (10) sueldos mínimos’… pero, siempre hay un pero, ‘Los Municipios que tengan dieciséis (16) y dieciocho (18) Concejales, a catorce (14) y los que tengan veinte (20) y veinticuatro (24) Concejales a dieciséis (16)’. Zárate tiene 20 concejales, Cáffaro cobra, al menos, 16 veces ‘el sueldo básico de la categoría inferior del ingresante en el escalafón administrativo de cada Municipalidad, en su equivalente a cuarenta horas semanales, sin comprender ninguna bonificación o adicional’, y cuando dicho suelda aumenta, aumenta el sueldo del Intendente.
Es decir, cada vez que Cáffaro ‘aumenta’ el sueldo de sus compañeros, se aumenta su propio sueldo.
Más allá de los anuncios sobre el año 2021, Cáffaro olvidó (¿olvidó?) mencionar el aumento que ya percibió el mes pasado.
¿Cuánto cobra entonces el Intendente Municipal de Zárate? $758.583,25… de sueldo básico, más $125.000 de gastos de representación.
¿Un Secretario? $222.777,89.
¿Un concejal? $213.351,53.
A estos montos se deben sumar los extras establecidos en la Ordenanza Complementaria, que para el año en curso las autoridades del Concejo Deliberante no lo han hecho pública en la página web del Cuerpo pese a los anuncios de transparencia de Aldo Morino. ¿Será que se enojó por la rebaja de sueldo que trajo aparejada el cambio laboral?
Y a esto, agregar también el ‘Tiempo Pleno’.
¿Cuánto le cuestan sus gobernantes a los zarateños?
Si uno quiere que estén los mejores, se tiene que pagar bien. ¿Cómo ‘atraer’ a trabajadores del sector privado si no se les oferta, al menos, un emolumento similar al que reciben en su trabajo previo? La clave está, entiendo, en si lo que se genera es acorde al sueldito que cada uno cobra a fin de mes.
¿El balance da positivo o negativo?
¿Lo que Gustavo Maidana realiza por la seguridad de los zarateños es acorde para tener un sueldo de $172.751,78 mensuales?
¿Lo que Alejandro Cimiotta hace por los Servicios Públicos zarateños es acorde para tener un sueldo de $222.777,89 mensuales?
¿La labor que realizan los concejales?
A tal punto llega el desajuste de sueldos que, según la planilla adjunta, un concejal, que es electo por el pueblo para que lo represente, percibe un sueldo menor que un secretario que es elegido por el intendente y lo que es peor, en teoría, no es el caso de Zárate, el secretario debe ser controlado por el concejal.
Cambalache, todo mezcludo.
Esta es la escala laboral de sueldos básicos del funcionariado público local, que cada uno saque sus conclusiones.


