Hay quienes dicen hacer de la defensa de los valores republicanos y el respeto irrestricto a la ley su razón de ser.
Están quienes van por el lado de la soberanía política, independencia económica y justicia social para guiar su accionar su político.
Algunos creen en que el libre mercado ajustará las necesidades de todo premiando y castigando según corresponda.
Otros creen en la lucha de clases y la revolución.
Y son valederas todas y cada una de las posturas, y en el caso de Zárate aunque parezca curioso, todas coinciden en algo, hacen de la mentira, por acción u omisión, su razón de ser. El problema es que esta mentira trae consecuencias concretas que exceden la cuestión de los propios valores e impacta de manera clara en la vida cotidiana de los vecinos.
Desde la presentación del nuevo equipo de Salud de la Municipalidad de Zárate se acentuó el uso de la mentira como argumento oficial, inicialmente con el Intendente putativo que habló de un leve incremento de casos y a partir de allí con todos los reportes públicos diarios que el Municipio presentan.
¿Y cuál es el problema concreto? Que se niega la realidad, que es mucho más grave de lo que se asume y que no se acciona en consecuencia.
El Municipio está paralizado en términos políticos y en términos operativos porque los casos de COVID-19 avanzan sin tregua. Muchos funcionarios aislados en sus casas esperando durante la semana pasada para ser hisopados en el Hospital Favaloro en el fin de semana y hasta a los jugadores del equipo de Zárate Basket se encuentran en burbuja especial, que incluye hisopados sin hacer la espera previa, por temor a las consecuencias.
Hay pruebas contundentes que exponen la mentira. Bajo la explicación de hacer un corte de información a la mañana, el Municipio nunca asume la realidad, siempre ‘la corre de atrás’ y eso sirve para poder seguir manipulando la información.
Días atrás nos preguntábamos si la tercera gestión sería la vencida, decíamos ‘Núñez mintió. Schiavoni mintió. ¿Usted qué hará Medina?’, el tiempo, a menos de un mes de su asunción, nos dio la respuesta. Marcelo Medina también miente, y más.
Así evolucionaron los casos positivos registrados oficialmente a partir de las últimas dos semanas epidemiológicas de 2021:
Estos datos, que acumulados en estos niveles no parecen mostrar gran diferencia, se fueron conformando a partir de esta información presentada diariamente, y es notable como desde la asunción de las nuevas autoridades de salud ambas curvas se fueron separando. Los números informados a diario fueron los siguientes:
Como se ve es un aquelarre informativo conciertas particularidades, porque los datos del SISA, información nacional oficial, se nutren de casos positivos registrados informados por el Municipio de Zárate y con casos de residentes en Zárate informados por otros municipios, por lo que no hay posibilidad de poder controlar los datos, entonces se pretende controlar como se los presenta. Por ello suele haber el día de corte de información más casos informados a nivel local que a nivel nacional, pero esto tiene que ver con el retraso que tiene Zárate en la carga de información al SISA.
Quizás la forma más clara en la que queda expuesta la mentira es ver cuál es el nivel de paridad entre la información brindada por ambas jurisdicciones en este período.
La tendencia de la curva es cada vez peor. Cada vez hay más diferencia entre los casos acumulados por Zárate informados al indicador nacional y los casos informados por Zárate en sus partes diarios para la población.
Los datos son elocuentes, las autoridades de salud de Zárate le mienten a la población. Las autoridades de salud de Zárate le ocultan casos positivos de COVID-19 a la ciudadanía. Las autoridades de salud de Zárate le esconden fallecidos por COVID-19 a la población.
Y esto solo es posible con la complicidad de todos quienes cuentan con esta información y la ocultan. Los representantes populares, concejales, consejeros escolares, legisladores nacionales y provinciales, los partidos políticos, los Círculos profesionales de trabajadores de la salud, los gremios de la misma área, los medios de comunicación. Todos conocen la realidad y la esconden, la ocultan. Todos son cómplices de la mentira oficial.
¿Por qué? ¿A cambio de qué?
La mentira no puede ser la forma de hacer política, pero que no lo sea depende de lo que nosotros hagamos y lo que nosotros exijamos hacer.
¿Estamos dispuestos a hacer política en serio? ¿Estamos dispuestos a gobernar con la verdad?




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