Según la Real Academia Española, casualidad es la ‘combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar’ y causalidad la ‘ley en virtud de la cual se producen efectos’, en consecuencia los casos positivos y los fallecimientos ocurridos como consecuencia de la pandemia de COVID-19 no pueden atribuirse a la casualidad puesto que eran previsibles y, en algunos casos, evitables. La clave entonces es encontrar la causal lógica que une los eventos.
Nadie puede creer que sea una casualidad que los casos bajaron la semana anterior a las elecciones y, curiosamente, subieron en la semana posterior. No es casualidad, es manipulación estadística.
En la semana que fue del 29 de agosto al 4 de septiembre la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Zárate informó 67 casos positivos de COVID-19, repentinamente en la semana del 5 al 11 de septiembre ‘hubo un brusco descenso de casos’ y en esa semana el Municipio informó 35 positivos, un descenso de más del 48%, pero llamativamente la semana siguiente a los comicios los casos volvieron a subir para situarse en el orden de magnitud que traía anteriormente y entre el 12 y el 18 de septiembre las autoridades sanitarias informaron 50 casos positivos, es decir, un aumento de casi el 43%.
¿Es casualidad? En nuestra opinión no.
Se buscó generar una imagen de situación controlada ‘pisando’ los casos y procurando llevar tranquilidad a los vecinos. Mintieron una vez más.
Y esto queda aún más claro cuando se analiza la evolución de fallecimientos registrados como consecuencia de COVID-19.
Al inicio de la semana del 29/8 al 4/9, el municipio registraba 383 fallecidos, en la segunda se alcanzó los 385 fallecimientos, en la semana previa se reconocieron 4 fallecimientos, y en la semana posterior a los comicios se registraron 6 fallecidos más, con la particularidad que todos los muertos informados fallecieron con anterioridad a la realización de las elecciones PASO, pero no se dieron a conocer.
Para decirlo claramente, el Municipio ‘se guardó’ estadísticamente 6 fallecimientos previos a las elecciones y los informó tras los comicios. No hay duda alguna que hay una relación causal entre la desinformación oficial y la necesidad de mostrar una situación controlada.
Hemos mostrado las cuentas municipales que se nos escondieron durante la pandemia y nos enteramos ahora de la orgía de dinero que hubo mientras nos pedían donaciones para combatir el COVID-19.
Hemos hablado de las ‘curiosas’ prioridades del Municipio en plena pandemia.
Ahora una vez más hablamos de cómo las autoridades locales, con Marcelo Schiavoni y Osvaldo Cáffaro al frente, nos mienten para mostrarnos una realidad que dista mucho de lo que verdaderamente ocurre.
¿Qué más falta que nos enteremos? ¿Qué otra mentira más nos dijeron para disfrazar la realidad?
Nada fue casualidad… todo fue causalidad.




