Hay quienes quieren hacernos creer que las cosas son mucho más difíciles de lo que realmente son, que ya de por sí son complejas, pero no como las presentan, pero sin embargo pretenden complejizarlas aún más para justificar su accionar como si fuera unívoca la solución a encarar, sin embargo lejos está de ser la realidad. Siempre hay opciones, la cuestión pasa por asumir las consecuencias de nuestras acciones.
Decía mi abuelo que estaban quienes procuraban organizarse para comer parejo a lo largo del mes y quienes elegían comer faisán toda la primera semana… para después chupar sus plumas.
Algo de eso ocurre en el gobierno municipal, que no es más que un hogar un poco más grande.
En una familia los ingresos deben distribuirse para comer, atender la salud, vestirse, brindar educación, divertirse, etc. y todo debe estar complementado de manera tal que sea sostenible y sustentable en el tiempo. Uno puede pedir una ayuda económica eventual, pero no vivir de prestado. Así entonces, si uno dedica mucho dinero a comprar ropas caras tendrá menos dinero para comida y viceversa. Es tan fácil como eso, el dinero que se dedica a un rubro deja de dedicarse a otra cosa. Lo difícil de aceptar y no de entender, porque es sencillo de entender pero no siempre se acepta, es que los recursos son finitos. No se puede gastar todo lo que se quiere en todo lo que se quiere. No se puede comer faisán todo el mes.
En el Estado ocurre algo similar. Es muy sencillo, el dinero que se utiliza para un objetivo deja de utilizarse para otro. Si no sería muy fácil, hagamos todo, absolutamente todo, pero en el Estado hay que administrar. De eso se trata gobernar. Como en un hogar hay que decidir en qué se gasta y en qué no, qué es prioritario y que supletorio. Cierto es que se tiene muchas más herramientas para conseguir dinero que en una familia, pero al igual que en ella, hay que aceptar que los recursos son finitos.
Hay que entender que lo que se decide gastar en algo es dinero que se deja de gastar en otra cosa, tan básico como eso. Como dijera Mario Benedetti, el cuento es muy sencillo.
En el año 2019, últimos datos oficiales disponibles (‘disponibles’, entre comillas, porque la Municipalidad no pone a disposición de los vecinos ninguna información más allá de la publicidad política) a Zárate Basket le destinaron $13.126.905,50 más de lo que tenía asignado, y a la Secretaría de Seguridad le quitaron $29.437.470,35 de los que tenía presupuestados. Es la misma persona la que impúdicamente administra los fondos de Seguridad y los de Zárate Basket, por lo que cada uno saque las conclusiones de porqué estamos como estamos. En Zárate hay menos seguridad porque hay más jugadores rentados, en Zárate hay más inseguridad porque hay menos criterio a la hora de entender cuáles son las prioridades de los zarateños.
Están quienes creen que no hay relación entre los distintos conceptos a los cuales destinar fondos, o aquellos que pretendiendo rebatir los argumentos, de una manera populista, esgrimen que entonces no se puede hacer nada hasta tanto estén resueltas todas las otras cuestiones, un argumento básico, limitado y pueril, puesto que las cuestiones no son, en esto al menos, a todo o nada. Sin ánimo de ofender a los gestionadores les decimos que primero hay que atender a las necesidades básicas de la población y, si queda, nos daremos algún gusto.
No es que hay que decidir entre tener un equipo profesional con jugadores foráneos, y hasta extranjeros que cobran varias decenas de miles de pesos o que directamente no haya aportes al deporte. Otra vez sin ánimo de ofender a los gestionadores les decimos hay que fomentar el deporte amateur, los clubes sociales, la contención en el barrio, situaciones que, curiosamente, aportan a la seguridad en el mediano y largo plazo, lo que no hay que hacer es utilizar dinero que puede y debe destinarse a necesidades básicas de los zarateños en faisanes para unos pocos y plumas para el resto. A propósito, ¿Que uno de los sueldos del equipo profesional de básquet se pague a nombre de una mujer es porque hay una mujer en Zárate Basket o porque las cosas no son tan claras como pretenden hacernos creer?
No hay argumento serio que pueda defender que en la situación actual municipal Zárate pueda destinar dinero a un equipo profesional de básquet o a obras faraónicas o a festivales. Es vergonzoso, es inmoral que se defienda esa idea.
Porque ni siquiera es la idea original, que también era inmoral pero un poco menos inmoral. Aquella idea del Básquet para todos era ‘desvestir a los santos locales’ para presentar un ‘santo oficial’. Lo de ahora es armar una iglesia de dudosa legalidad en pos de intereses personales de unos cuantos predicadores… algo de lo que el Municipio algo sabe. Tampoco es lo que aprobó el Concejo Deliberante en 2019, donde el presupuesto del básquet fue aumentado por el Ejecutivo en un 815% respecto a lo que tenía autorizado por el Concejo Deliberante. Sí, el Concejo Deliberante aprobó un presupuesto y el Departamento Ejecutivo, es decir Osvaldo Cáffaro, gastó un 815% más, lo cual a decir de Ana Laura Allemann está bien porque ganaron la elección de 2019. Y por otro lado, no debe estar mal porque sus pares como premio ahora la ungieron como Presidente del Concejo Deliberante… por unanimidad.
Quizás nuestra opinión no sea mayoritaria, y sean los más quienes crean que es importante un equipo de básquet, una carrera de power boat, un circuito de Fórmula 1 (a propósito, ¿Morino sigue palando o fue solo para la foto?) o recitales millonarios, de costos pero no de asistentes. Sin embargo no dejaremos de decir que eso no es lo prioritario y que son lujos que Zárate hoy no se puede dar.
En los próximos días seguramente la DPU estará dando vuelta por algún barrio para que los vecinos vean la ‘preocupación’ gubernamental, pero a decir del Intendente, no es más que ‘marketing sin ideas […] simplemente una foto vacía’.
Zárate necesita agua, no un polideportivo en un barrio privado.
Zárate necesita cloacas, no festivales con artistas que cobran centenares de miles de pesos.
Zárate necesita seguridad, no un equipo de básquet profesional.
Zárate necesita que sus dirigentes, de una vez por todas asuman sus responsabilidades y estén a la altura de las circunstancias.
Prefieren el circo y la foto de circunstancia, a cambiar la vida de los zarateños.
Dijo Osvaldo Cáffaro ‘Nos ocupamos de un montón de cuestiones, hoy porque ha evolucionado todo, nos ocupamos de la Seguridad’, dedíquense entonces a garantizar seguridad a los vecinos y no el sueldo a fin de mes a un equipo de básquet profesional.
Los sueldos de los jugadores de Zárate Basket son varios sueldos de personal de seguridad que no se pagan y por lo tanto no se tienen. Al menos no tenemos noticias que algún jugador de básquet esté haciendo inteligencia de seguridad en la calle. Y queda demostrado en que cuando se necesitó gente para los controles de ingreso a las ciudades, algunos jugadores participaron algunos días… ¿cobraron por eso?
Que la cuenten como quieran…
PD: Ah, para quienes creen que Cáffaro tiene razón y está bien lo que hace porque ganó las elecciones, no se olviden que la elección del 14 de septiembre de 2003 para Intendente la perdió, y no por eso perdieron validez sus ideas.

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