Hace unos años Joan Manuel Serrat cantaba que ‘quizá, llegar a viejo sería más llevadero, más confortable, más duradero’ si los que venimos más atrás en el camino nos encargáramos de garantizarles lo que merecen y pareciera que estuviera describiendo el Zárate de hoy, donde el llegar a viejo más que un premio parece un castigo.
Los concejales locales entendieron que algo de eso había cuando a principios de mayo sancionaron la Ordenanza 4782 en la que entre otras cosas decían ‘Que si bien el Departamento Ejecutivo Municipal se encuentra desplegando acciones tendientes a lograr un mayor cuidado respeto de tal población de riesgo, corresponde que en forma urgente se adopten las medidas necesarias a efectos de regular el funcionamiento de aquellos lugares destinados como “Residencias de Adultos Mayores” en tanto los mismos constituyen un sector crítico que debe ser especialmente salvaguardado de la posibilidad de la propagación de la enfermedad. Que la Municipalidad de Zárate inició un amplio programa para su relevamiento y control sanitario y, si bien se han desplegado acciones urgentes tales como la vacunación de todos los residentes, corresponde establecer procedimientos adecuados para su mejor funcionamiento y prevención en el marco de la emergencia por la cual nos encontramos atravesando.’ Pasó más de medio año desde entonces y aun no hay disponible un registro oficial de Hogares para Adultos Mayores zarateños, ni cuántas personas hay alojadas en cada uno de ellos, ni las prestaciones que se brindan en dichos sitios.
El artículo 3 de dicha Ordenanza menciona que ‘La Autoridad de aplicación del presente será la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Zárate, quien deberá INSTRUIR a las áreas municipales competentes para que en forma continua y periódica verifiquen el efectivo cumplimiento de las medidas dispuestas, debiéndose establecer un adecuado esquema de control que garantice la implementación de las acciones dispuestas en el protocolo adjunto.’ ¿Cuántas verificaciones se hicieron? ¿Dónde se realizaron? ¿Con qué resultados?
Pero lo más curioso aparece algunos artículos después cuando, en el artículo 5, ‘Se establece un plazo de setenta (70) días dentro del cual las Residencias de Adultos Mayores deberán arbitrar las medidas necesarias a fin de lograr regularizar su situación por ante la Provincia de Buenos Aires a cuyo efecto contarán con la colaboración de las Áreas competentes de la Municipalidad de Zárate.’, lo cual es más que preocupante porque el propio Municipio reconoce la existencia de residencias en condiciones irregulares. ¿Cumplían las condiciones del propio Municipio o también actuaban irregularmente en el ámbito local? Si era así, ¿Por qué no se aplicó la normativa vigente? ¿Cuántas residencias están legalmente en funcionamiento? ¿A cuántas residencias está acompañando la Municipalidad en su regularización y con qué grado de éxito?
La realidad que denunciara Vilma Márquez acerca de la atención de su mamá en el geriátrico ubicado en la calle Félix Pagola 1106 y sobre la que, lamentablemente, ninguna autoridad local se pronunció ni siquiera a través de las redes sociales a las que son tan afectos, aunque sí escriben sobre el día de la flor nacional o para saludar a las localidades vecinas por su aniversario, ¿Es un caso aislado o algo que se repite en otros sitios? ¿Saben las autoridades locales cuántos ‘hogares de adultos mayores’ hay en Zárate? ¿Saben el estado en el que se encuentran? ¿Saben qué calidad de vida desarrollan quienes viven en ellos? Seis meses atrás la cuestión de los ‘geriátricos’ era central… y una vez aprobada la ordenanza salió de la agenda pública. ¿Qué se buscaba? ¿Qué se consiguió? ¿Por qué tanto silencio cómplice?
Vilma tuvo que pasar por tan triste situación con Teresa para que todos podamos conocer qué pasaba en un geriátrico del Partido y ni así el Municipio se encargó de contarnos qué pasa en todos los otros.
Aunque hay una cuestión más.
El propio Concejo Deliberante reconocía que era su preocupación ‘aquellos lugares destinados como “Residencias de Adultos Mayores” […] en tanto los mismos constituyen un sector crítico que debe ser especialmente salvaguardado de la posibilidad de la propagación de la enfermedad.’ y tenía mucha lógica, puesto que si bien los mayores de 60 años concentran apenas el 11,5% del total de casos informados del Distrito, reúnen el 80,7% del total de los fallecidos comunicados, con una tasa de letalidad mayor al 23,4%… aunque el Municipio no informó ningún fallecimiento en ningún Hogar de Adultos Mayores, ni siquiera que hubiera focos de COVID en alguno de ellos, aunque off the record las autoridades municipales reconocen que los hubo. ¿A qué se debe el ocultamiento? ¿Los funcionarios municipales se sienten corresponsables de tal situación?
Más aún, el Municipio no informó ninguna muerte fuera de los centros de salud, algo curioso por cierto, puesto que pareciera que el sistema de salud logró contener a todos los casos de COVID, e incluso que todos aquellos portadores de COVID que fallecieron lograron tener atención médica, lo cual es falso, ya que hubo casos, como por ejemplo la señora fallecida en Lima a finales del mes de julio, que murió en su casa y cuyo diagnóstico fue obtenido post mortem.
La Secretaría de Salud informó un caso de este tipo el pasado viernes, cuando mencionó que ‘Se ha recibido el resultado positivo de una paciente de 81 años que había fallecido la noche del miércoles y fue hisopada luego de su deceso de acuerdo al Protocolo COVID-19.’, ¿Cuántos casos hubo antes del denunciado?
Gerardo Maurizio Güerci, Juan Manuel Arroquigaray, ¿Pueden dar fe que no hubo ningún fallecido anteriormente, con diagnóstico post mortem con intervención judicial que no haya sido informado por la Secretaría de Salud?
No nos informan, y en consecuencia mienten, con lo que ocurre en los hogares para adultos mayores.
No nos informan, y en consecuencia mienten, con los fallecidos fuera de los centros de salud. ¿Cuántos fallecidos más hay fuera de los centros de salud sin informar? Porque los hubo, aunque las autoridades lo oculten.
¿Cuántas Teresas más hay? Porque sabemos que las hubo, incluso con final más triste que el de Teresa. Incluso funcionarios públicos que tomaron conocimiento de esa realidad, y que podrían haberlo hecho público para evitar que se repitiera, eligieron callar.
Lo que esperamos de nuestras autoridades es que nos hubieran ayudado a que, como canta Serrat, ‘Quizá, llegar a viejo sería más razonable, más apacible, más transitable’.
¿Qué otras cosas más no nos informan? ¿Cuántas mentiras más hay?
Merecemos la verdad, merecemos que la niebla no invada todo.

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