Hace unos días nos preguntábamos sobre la realidad de la violencia de género en Zárate y el rol que ocupa el servicio de violencia de género municipal al respecto y nada se supo desde entonces, el Municipio solo habla sobre el tema en fechas emblemáticas, creyendo que con eso se hace algo.
La última publicación en la página web municipal sobre la cuestión data del 3 de junio pasado, o sea hace 5 meses, en ocasión de la conmemoración de la primera marcha del colectivo ‘Ni una menos’ que visibilizó la problemática y reclamó acciones concretas del Estado contra la violencia de género y los femicidios. En dicha información se menciona que ‘por decisión del Intendente Osvaldo Cáffaro mediante su programa de Capacitación Permanente comienza un nuevo ciclo de formación en violencia de género y Ley Micaela, destinada para los empleados y funcionarios públicos mediante la plataforma virtual desarrollada para afrontar estas acciones en tiempos de pandemia’ y completaba informando que ‘la instructora será la licenciada Cristina Anfolisi, experta en esta temática. La capacitación aborda distintos aspectos en violencia de género y específicos, vinculados con la Ley Micaela. Esta acción, que impulsa el Municipio, será virtual, y se realizará a través de una plataforma virtual, destinada para todos los empleados. Se extenderá por varias jornadas’.
Antes de seguir es importante ser agradecido. Gracias Intendente Osvaldo Cáffaro por tomar esta y todas las decisiones, por inspirar esta y todas las acciones municipales y le deseamos vida eterna, puesto que no sabemos qué sería del gobierno municipal si usted no estaría al frente… bueno, en realidad si lo sabemos, cuando usted pide licencia se firman contratos que comprometen las arcas municipales por más de dos gobiernos municipales e incumpliendo la normativa vigente, pero ese es otro tema.
Volviendo al tema en cuestión, sería importante saber si efectivamente se realizó la formación anunciada, quiénes participaron y qué temas desarrollaron, y no es un tema menor puesto que, por ejemplo, un funcionario municipal fue denunciado por abuso sexual el pasado mayo y las autoridades municipales nunca dijeron nada al respecto, ni el intendente omnipresente ni aquellas funcionarias que dicen ocuparse de defender los derechos de las mujeres. Porque el Municipio tiene un ‘Departamento de Políticas de Género’, que depende de la ‘Dirección de Políticas de Infancia, Género y Familia’, que es parte integrante de la ‘Subsecretaría de Inclusión Social y Abordajes Integrales’, que integra la ‘Secretaría de Desarrollo Humano y Promoción Social’ que acompaña al intendente municipal, pero ni Laura Breglia, Jefa del Departamento de Políticas de Género, ni Cristina Anfolisi, Directora de Políticas de Infancia, Género y Familia, ni Alejandra Castaño, Subsecretaria de Inclusión Social y Abordajes Integrales, ni Darío Raffo, Secretario de Desarrollo Humano y Promoción Social, ni el propio Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro dijeron nada al respecto. Como tampoco dijeron nada sobre el hecho denunciado en el ámbito de las dependencias locales de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
¿Cuál es el tipo de contención para las víctimas si cuándo éstas toman valor, que no es poco, y denuncian hechos de violencia de género el Estado mira para otro lado?
Las mujeres deben enfrentar muchos obstáculos para poder ejercer sus derechos, y muchos más para poder denunciar casos de violencia de género, ambos casos, el denunciado en el ámbito municipal y el denunciado en el ámbito policial tienen denuncias formuladas ante la Comisaría de la Mujer y en ambos casos interviene la UFI 8 a cargo de Irene Molinari.
Aunque según denuncian grupos feministas no son las únicas denuncias que sobre violencia de género involucran a algún hombre del poder o relacionado con él.
Cuán importante sería que el Estado, en este caso Municipal y Provincial, asumiera la responsabilidad que le compete y se pronunciara enérgicamente en resguardo de las víctimas y separe del cargo a quienes tienen denuncias en su contra. No bastan acciones de publicidad que después no se sostienen con los hechos, porque por lo bajo y a escondidas se actúa contrariamente a lo que se anuncia públicamente.
Si queremos construir una sociedad mejor, con igualdad de oportunidades, derechos y deberes, tenemos que comenzar por acciones concretas que construyan una sociedad mejor y como decía un animador cuando yo era un infante, ‘el movimiento se demuestra andando… así que andemos’.
Si existe la Dirección de Políticas de Género sería oportuno y necesario que desarrolle políticas de género, las mujeres las reclaman, la sociedad las necesita. Pero políticas de género en serio, no una foto con un papel mal impreso para pedir ‘ni una menos’, sino con políticas efectivas para que el Estado garantice la seguridad de las mujeres atacadas por el hecho de ser mujeres.

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