La política comunicacional del Municipio tiene un objetivo claro, promocionar la figura del intendente pretendiendo elevarlo a una categoría de, casi, superhéroe.
Si hay algo que queda claro en la comunicación oficial es que el intendente Osvaldo Cáffaro sabe de todo, y que todo se hace ‘por disposición del intendente Osvaldo Cáffaro’ como puede leerse una y otra vez en las infonoticias que el propio Municipio publica en su página web y que comparten los medios de comunicación locales que, en su inmensa mayoría, copian y pegan el escrito oficial en sus publicaciones, sin siquiera corregir errores y horrores ortográficos y, muchos menos, cuestionar la veracidad de lo que se comunica.
Esta realidad es entendible, fundamentalmente, por tres razones.
En primer lugar el intendente necesita reforzar su poderío, puesto que dado que la ley estipula que ya no puede volver a presentarse como candidato a intendente, a cada paso se debe confirmar que el poder pasa por su persona. En tiempos en que hay muchos seguidores de Patrick Caddell y su concepto de la campaña permanente, la Dirección de Políticas Comunicacionales local lleva este concepto al paroxismo, puesto que hay muchos que en lugar de pensar en cómo gobernar están más preocupados en cómo ganar una elección, y varios de ellos compartieron boleta con el propio intendente.
En segundo lugar, la incapacidad que ha tenido Nuevo Zárate en generar equipos de reemplazo, e incluso de discusión política, hace que sean muy pocos los que estén a la altura de las circunstancias, y en consecuencia todo tenga que centralizarse en el intendente para poder evitar errores de los que sea difícil volver. El solo escuchar las declaraciones públicas de los funcionarios nos eximen de mayores explicaciones.
En tercer lugar, y en línea con las dos primeras ideas esbozadas, la comunicación institucional pretende erigir al intendente como un líder que está por encima de las situaciones, y entonces mientras todos utilizan barbijo, él no lo hace, o si lo hace lo lleva cubriendo su barbilla, o el mismo día en que dispone la obligatoriedad del uso del barbijo él mismo aparece sin utilizarlo porque estaba fuera de Zárate… como si el virus estuviera sólo dentro de los límites del Distrito.
Pero el pasado miércoles 15 de abril algo cambió. Ese fue el último día en que hubo una comunicación oficial de una actividad pública del intendente municipal, cuando se informó de la reunión que tuvo por teleconferencia, desde su despacho con el gobernador de la provincia, para ‘profundizar acciones conjuntas’, en la enorme amplitud del concepto.
Desde entonces, nada se sabe del accionar de Cáffaro, algo sumamente inusual, puesto que, en otras oportunidades, la ‘agencia de prensa local’ informó de acciones emprendidas por el intendente aun cuando éste no era intendente ya que estaba de licencia, aunque seguía presentándose en las reuniones como tal. Bueno, hasta que ocurrió el asesinato de Fernando Báez Sosa, que entonces se sumió en un silencio absoluto, como el resto de la administración local.
Es curioso entonces que no se sepa qué es de la vida de SuperCáffaro.
¿Qué pasó ese 15 de abril? No lo sabemos, pero podemos imaginarlo. El día anterior, según el informe diario que publica el Municipio, nos enteramos que había un nuevo caso de coronavirus en el Distrito, el tercero, y que se trataba de ‘un paciente masculino, de la localidad de Zárate de 59 años, informado al SNVS por el Sanatorio Vandor de Campana’. Al respecto es curioso como el Concejo Deliberante comparte todos los parte respecto al Coronavirus… salvo el del 14 de abril.
Con el correr de las horas nos enteramos que el nuevo positivo se trataba de Abel Furlán, quien días antes, el 30 de marzo, había estado reunido junto a otros dirigentes incluyendo el propio intendente, en el Municipio, tal como diéramos cuenta al preguntarnos ‘¿La ordenanza 4437 sirve para algo?’
El dirigente metalúrgico también estuvo en las oficinas municipales una semana después, el 7 de abril, como mencionáramos en ‘¿Ingenuidad o impunidad?’, cuando participó de una nueva reunión de este encuentro colectivo de reflexión dirigencial que conformó el Gobierno local y que ha dado en llamar Comité Económico y Social aunque mucho dista de lo normado en la ordenanza de creación.
En aquella teleconferencia presencial, puesto que si bien la reunión fue por la app Zoom muchos de los participantes se reunieron en el recinto del Concejo Deliberante, participaron entre otros el presidente del Concejo Deliberante Ariel Ríos y la Diputada Provincial, y esposa del intendente, Patricia Moyano.
Ante la confirmación de positivo que dio el ex Diputado Furlán, lo que los especialistas aconsejan es que quienes estuvieron en contacto estrecho realicen un aislamiento preventivo, por lo que se supone, porque tampoco hay noticias al respecto, que Ríos y Moyano están transitando dicho aislamiento.
Ahora cobra otra dimensión aquel artículo, que muchos creyeron que era un ataque a algunos representantes de la ciudadanía. Muy por el contrario, lo que hacíamos era poner en relieve como algunos de ellos por ingenuidad o impunidad eligieron violar la reglamentación vigente del uso del barbijo. Es historia contrafáctica el saber si en caso de haberlo usado estarían más tranquilos que lo que seguramente no estarán hoy, mientras transcurre el período de aislamiento preventivo.
¿Pero qué ocurre con el intendente?
¿También está en aislamiento preventivo? Y decimos también porque suponemos que los antes citados están haciendo lo que corresponde hacer.
¿Dónde está el superhéroe de Cáffarolandia? ¿Por qué no hay noticias?
Si está aislado, como creemos, ¿esto tiene que ver por su cercanía con Moyano o con alguna otra cuestión? ¿Estuvo en contacto directo con Furlán? ¿Por qué no informa la Dirección de Políticas Comunicacionales?
¿Por qué el Municipio que tan interesado está en contar todo lo que el intendente hace, y lo que no hace pero pretenden hacernos creer que hace, no nos cuenta qué está ocurriendo?
¿Qué es de la vida de SuperCáffaro?

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