Cuando el gobierno nacional dispuso el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) los comercios que no fueron declarados esenciales debieron cerrar sus puertas, lo cual puso en evidencia la arbitrariedad de la situación en que, amparados por lo esencial de partes de sus ventas, los supermercados de grandes superficies podían seguir vendiendo toda su oferta de productos.
A los ojos de los ciudadanos y consumidores esto brindaba la posibilidad de seguir accediendo a determinado tipo de productos que de otra manera hubiera sido imposible acceder, pero a los ojos de los ciudadanos y comerciantes esto significaba una competencia desleal, puesto que en el caso zarateño, por ejemplo, Carrefour tenía la posibilidad de vender productos que los comerciantes zarateños no podían, puesto que ni siquiera podían abrir sus puertas.
El gobierno local rápidamente tomó nota de esta discrecionalidad de la que gozaba la cadena francesa y dispuso, más de dos meses después de iniciada la medida, la firma del Decreto 380 el 23 de junio. Este instrumento, que ingresó en el Concejo Deliberante diez días después, puesto que el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) lo envió al Deliberativo recién el 2 de julio, estipulaba que ‘durante la vigencia de la medida de aislamiento social, preventivo y obligatorio y de prohibición de circular, dictada por el Poder Ejecutivo Nacional, en los locales de atención al público conocidos como supermercados mayoristas y minoristas, queda absolutamente prohibida la exhibición y/o venta de productos o artículos que no estén comprendidos entre los declarados esenciales en la emergencia (alimentarios, de higiene personal y limpieza) ya sean éstos electrodomésticos, de indumentaria, y/o cualquier otro artículo de tienda o bazar, debiendo entenderse esta última enumeración como meramente enunciativa’.
Las fechas son curiosas, puesto que el Decreto 576/2020 del Poder Ejecutivo Nacional dispuso el 29 de junio que Zárate ya no era parte de aquellos lugares que estaban regidos por el ASPO, por lo que aparece más bien como una puesta en escena que una acción ideada para generar un cambio concreto en la realidad, puesto que si bien el artículo 5 establecía que este Decreto ‘se dicta ad referéndum de su convalidación por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate’, éste nunca podría refrendarlo en tanto al momento de ser enviado a su estudio el instrumento legal ya había perdido su razón de ser. Eso demuestra la acción para la tribuna.
Más allá que el Municipio nunca informó a la ciudadanía que ya no regía en el Distrito el ASPO y que desde el 29 de junio era parte del territorio en el que había Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO). Las autoridades locales solo comunicaron el 21 de julio que Zárate pasaba a fase 4 y dictaron ese mismo día el Decreto 427 en el que sospechosamente no se incluye entre los múltiples decretos mencionados en los Vistos del Decreto 576/2020 del Ejecutivo que fijó la salida de Zárate del régimen de ASPO. ¿Por qué esa omisión? ¿Por qué se mantuvo el ASPO en Zárate cuando el Presidente de la República ya había dispuesto que en Zárate regía el DISPO? ¿Por qué le ocultaron eso a la ciudadanía?
En el artículo 1 del Decreto 427 el Intendente Cáffaro dispuso autorizar a ‘•COMERCIOS EN GENERAL: Funcionarán para atención al público en forma presencial de lunes a sábados en el horario de 16:00 a 20:00 horas, y en modalidad DELIVERY Y TAKE AWAY en el horario de 09:00 a 20:00 horas.
• HIPERMERCADOS Y SUPERMERCADOS: Se elimina la restricción para la venta sólo de productos esenciales. Se realizará una verificación particular de cada establecimiento a fin de establecer su capacidad mediante resolución municipal.’
Como se ve este Decreto mantiene el error conceptual, puesto que elimina una restricción que no estaba vigente puesto que la misma tenía como condicionante el ASPO que, en Zárate, ya no tenía validez desde el Decreto 576/2020 del 29 de junio. Pero además suma una cuestión más referida a la disparidad de horarios, puesto que Carrefour abre desde las 8 hasta las 21, tal como lo dispone la Resolución 101/2020 de la Secretaría de Comercio Interior ahora ya sin ninguna restricción pero a los comercios locales solo se le permite vender 4 horas por día de manera presencial, y 11 de manera no presencial. O sea que ni siquiera no presencial tienen posibilidades de vender en horario que sí le autorizan a Carrefour. ¿Por qué no se le da al comercio local la posibilidad de competir en igualdad de condiciones, al menos, en lo que a horario respecta?
Hay desde el Municipio llamativa benevolencia para con una empresa que compite con notorios privilegios respecto al comercio local. No menos llamativo es el silencio del Centro de Comercio e Industrias.
La empresa ya ha tenido puntos de contacto con esta gestión municipal puesto que como dijéramos tiempo atrás, con referencia a los problemas legales que afronta el municipio, ‘Afirma la Cámara Federal de San Martín que ‘de los cinco cheques entregados, dos fueron depositados en una cuenta de la empresa y, los otros tres, Nros. 57.646.845, 57.646.846 y 57.646.847, cada uno por la suma de pesos dos millones ($ 2.000.000), fueron presentados al cobro por la firma “INC S.A.” quienes informaron haberlos recibido a su vez de “Yoen SA”, empresas investigadas por la PROCELAC por los presuntos delitos de asociación ilícita, intermediación financiera y lavado de dinero, desconociéndose a la fecha el destino dado a esos seis millones de pesos.’ Si algo faltaba a esta historia era esto, si algo le faltaba a Osvaldo Cáffaro era estar posiblemente involucrado con una empresa investigada en lavado de dinero. ¿Queda algo más por saber? ¿Qué más oculta el Intendente?’ Para quienes no lo sepan, INC S.A., citada en la causa legal, es el nombre legal de Carrefour.
¿Por qué Carrefour tiene estos privilegios? ¿Por qué el Municipio de Zárate no aplicó el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio el 29 de junio tras la publicación del Decreto y mantuvo un falso aislamiento hasta el 21 de julio? ¿Por qué el Intendente Cáffaro le siguió mintiendo a los vecinos?
