Quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos del Estado deben entender que están al servicio de la ciudadanía y que, en su cometido, deben procurar no mentirle a la sociedad, puesto que sólo entonces se podrá construir una realidad diferente.
Uno de quienes tienen parte de esa responsabilidad es el multifuncionario Pablo Giménez, quien ha ocupado numerosos puestos en el Gobierno Cáffaro y se ha mantenido constante en su accionar, en ninguno de los lugares que ocupó logró marcar un diferencial que haga recordar su gestión como generadora de un futuro mejor.
Igualmente, y en pos de ser honesto, en los últimos días sí ha planteado algo realmente rupturista respecto a su historia y a la historia general del gobierno local, se hizo cargo de algo, asumió parte de la responsabilidad.
No espere tampoco, señora lectora, señor lector, que este paso dado hacia adelante sea cambio de raíz en la forma de actuar, pero es algo al menos. Giménez reconoció ante los medios de comunicación, aunque usted no lo crea, que en relación al incremento de la actividad delictiva ‘estamos notando una problemática con eso, y bueno estamos preocupados y estamos teniendo reuniones cada vez más seguido con el área nuestra de Seguridad para empezar a corregir eso’. Luego de 10 años de gobierno era hora que asumieran una realidad que los vecinos viven y lo hacen notar a diario.
Otro gallo hubiese cantado, como dice la canción, si en lugar de intentar culpar al otro llenándose la boca de discursos vacíos, se hubiera dedicado el esfuerzo a mejorar la vida de los vecinos, sin tanto decir y con mucho más hacer.
Todos somos conscientes que la problemática de la inseguridad en Zárate no es de ahora, pero los funcionarios parecen haber abierto los ojos y descubierto una realidad que por más que quisieran negar a lo largo de todo el período que vienen gobernando, no dejaba de existir. Ya era hora que asumieran su responsabilidad, que por otro lado así lo contempla la ley, y dejaran de intentar culpar a otros con frases del estilo ‘En seguridad la responsabilidad es de la Provincia’ (Giménez dixit) o ‘Creo que sigue y va a seguir habiendo hechos de inseguridad, porque es un tema gravísimo a nivel nacional, provincial y en toda Latinoamérica’ (Cáffaro dixit), como lo repitieron hasta que gastaron las frases y se dieron contra la pared, sobre todo cuando las autoridades policiales establecidas en el Municipio, por la ley de Municipalidades, son auxiliares del Intendente para el cometido de sus atribuciones y deberes.
Indigna ver como en una burda jugada política los funcionarios del Intendente Cáffaro, como la Secretaria de Salud Rosana Núñez, comienzan a ubicarse nuevamente donde calienta el sol incluso contrariando de manera drástica lo que realizaron en los últimos tiempos.
Todos pudimos ver, hasta que lo borró en un claro acto de cobardía para no asumir sus actos, como la citada funcionaria en un diálogo a través de Twitter acordaba con el Diputado Ranzini respecto a la improcedencia de realizar un paro docente, porque eso ‘nos llevaría nuevamente al populismo’ y la forma de plantear la ‘educación de Montoneros y Cuba’. Le recuerdo señora Secretaria que eso es precisamente lo que realiza el gobierno al que usted pertenece, o ¿no cree que es un accionar populista, por ejemplo, la apertura de la carrera de Medicina en el Centro de Gestión del Conocimiento?
Alineados a la nueva política oficial que deja atrás la crítica irresponsable a las autoridades provinciales por el sólo hecho de pertenecer a otra fuerza política, el oficialismo local parece querer reorientar su accionar a partir de una mayor cercanía y colaboración con el gobierno de Vidal. ‘Cambia todo cambia’.
Tendremos que esperar para ver si esta nueva realidad es tan sólo un paso atrás para tomar velocidad o si, efectivamente como parecer ser, es un cambio en la forma de actuar y vuelven al paradigma que guió el accionar permanente de Osvaldo Cáffaro de arribar al gobierno por una fuerza diferente a la que gobierna la Provincia, para más tarde mimetizarse con esta fuerza.
Que se repita este accionar dependerá de propios y ajenos. Como decíamos la semana anterior, hay quienes negocian en cada mesa ideologías de ocasión, el estar dispuesto a ser la contraparte de la negociación es lo que convierte a uno en cómplice o no.
Mucha agua queda por pasar bajo el puente y este año, que no tiene elecciones, permitirá un realineamiento de fuerzas. ¿Serán las palabras de Giménez un cambio para ser y hacer más de lo mismo? Ya veremos.
Publicado en El Debate, Zárate.
http://www.eldebate.com.ar/cambiar-para-no-cambiar/
