El ex Ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni habló días atrás y afirmó que ‘Si se van antes (por el actual Gobierno), vamos a tener menos deuda, vamos a poder resolver el problema. Es un deseo, puede ser que se vayan en 2019, total hay un año de diferencia, pero esto nos lleva a una catástrofe social’, tras lo cual salieron los perros de caza a acusar de golpista al actual Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y si bien es cierto que por su investidura actual, y su historia reciente, su palabra no tiene el mismo peso que la de cualquier otro argentino, lo que no debemos perder de vista es que él no es más que el emergente de un sector que quisiera que terminara el gobierno actual, y que sea cuanto antes, aunque eso claramente signifique un quiebre institucional y, en consecuencia, a todas luces inconstitucional.
Hay sectores políticos y sociales que comenzaron a trabajar, desde el ‘Gobierno Pinedo’, en pos de una salida anticipada del gobierno encabezado por Mauricio Macri, tras la teoría (comprobada empíricamente) que los gobiernos no peronistas no culminan sus mandatos, buscaron minar las posibilidades de torcer la historia, y en esa línea deben entenderse muchas declaraciones públicas de la ex Presidente Fernández y sus más fieles seguidores, incluido el accionar del Papa Francisco, pero sin embargo todo parece indicar que la historia no se repetirá y que ni siquiera entrará en una de esas ondas en las que los gobiernos no peronistas no son más que interregnos entre estos.
Pero decíamos que las declaraciones de Zaffaroni no son más que un emergente, y en el mismo sentido deben tomarse las acciones propuestas por Hugo Moyano quién despertó súbitamente de su letargo y encontró grandes males en las políticas implementadas por el gobierno nacional, despertar que curiosamente coincide con el avance judicial que pretende encontrar explicaciones a su crecimiento patrimonial.
Sin embargo el mascarón de proa no es un revival del Caballo de Troya y no logró ingresar en territorio ajeno, puesto que tanto en las filas del gobierno como gran parte del arco democrático repudió las palabras de Zaffaroni, repudio al que nos sumamos, puesto que por más diferencias que se pueda tener con un gobierno el proceder debe ser el que en su oportunidad planteara la ex Presidente Fernández, cuando en 2011 afirmó dirigiéndose a la oposición ‘Si quieren tomar decisiones de gobierno, formen un partido y ganen las elecciones’. Haz lo que yo digo y no lo que yo hago.
Pues bien, eso es lo que debiera hacer el Doctor Zaffaroni, sumarse a un partido de manera clara, abierta y trabajar para ganar las elecciones y conducir el país.
Pero tampoco se debe caer, como han caído muchos, en la crítica personal sin centrarse en la idea que se transmite, se pretende ‘matar al mensajero’, cuando en realidad lo que debemos hacer es recordar las palabras de Alfonsín cuando afirmaba ‘no sigan a hombres, los hombres fallan a veces o no pueden, sigan ideas, los principios y los ideales acompañan toda la vida a un hombre de bien’, en consecuencia se debe cuestionar la idea y no a quien la transmite. Cuestionar el accionar de Zaffaroni como Juez durante la última dictadura militar, por ejemplo, es algo que no viene a cuento en esta oportunidad.
Y se debe focalizar en la idea y no en quien la transmite porque en esto Zaffaroni no está solo. La presidente de Justicia Legítima, María Laura Garrigos de Rebori, por ejemplo, afirmó ‘que haya sido ministro de la Corte Suprema de Justicia no le saca ni le pone, que hoy sea juez de la Corte Interamericana tampoco’ y es una verdad a medias, porque la resonancia de las palabras de un funcionario como Zaffaroni adquieren otro vuelo, pero la clave es que para muchos, Garrigos de Rebori entre ellos, lo que está en juego es la libertad de poder decir lo que se quiere, y por eso señaló que ‘lo que no puede el gobierno es pretender que por esos cargos él se limite en cuanto a su posibilidad de opinar, tiene tanto derecho a opinar como cualquier otro ciudadano’.
No, No se debe limitar la libertad de expresión de nadie. Ni la de Zaffaroni ni de cualquier otro ciudadano que, ateniéndose a las leyes, quieran emitir su opinión. Pero haciéndose cargo de lo que se dice. Sin pretender hacernos pasar ‘gato por liebre’. Para Garrigos de Rebori, respecto a los dichos de Zaffaroni, ‘en todo caso lo que está diciendo es cambien de línea o vamos a tener un problema mucho más grave’.
No.
Zaffaroni (y Garrigos de Rebori) sabe bien del valor de las palabras y lo que dijo (y lo que quiso decir) es otra cosa.
Zaffaroni lanzó al vuelo su deseo de quiebre constitucional, y eso no es para tomar a la ligera, porque en esa cruzada el ex Juez de la Corte no es más que el mascarón de proa de grupos más amplios e importantes. Y de estas aventuras tenemos muchas experiencias.
Publicado en Diario La Reforma, General Pico.
http://www.diariolareforma.com.ar/2013/el-mascaron-de-proa/
Publicado en Nuevos Papeles, Buenos Aires.
http://www.nuevospapeles.com/nota/8211-el-mascaron-de-proa
