‘No comparto tus ideas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas.’
Hay quienes dicen que François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire, pronunció esta frase y aunque está en duda que realmente lo haya dicho, lo importante no es el autor sino el mensaje que ella encierra, de respeto absoluto e irrestricto de la libertad de prensa.
Los hechos ocurridos en la redacción de Tiempo Argentino días atrás tienen que poner de pie a quienes creemos que la libertad de prensa no es un bien, y mucho menos que se puede negociar. Lo que aconteció en Tiempo Argentino no pasó sólo allí, sino que pasó en todas y cada una de las redacciones de medios de comunicación del país, porque lo que se buscó generar con el accionar patoteril fue disciplinar a un grupo de trabajadores. Y aunque no compartamos el contenido de lo que estos periodistas dicen, muchos de ellos sin siquiera cobrar un sueldo por su trabajo, debemos alzar nuestra voz para garantizar que lo puedan seguir diciendo.
Y no es un medio cualquiera el que se atacó. Los anteriores dueños de Tiempo Argentino y Radio América, los medios atacados que formaban parte del ‘exitoso Grupo 23’, son el ex candidato a intendente de Tigre por el Frente para la Victoria, Sergio Szpolsky y Matías Garfunkel, quienes abandonaron la empresa y dejaron de pagar los sueldos y la seguridad social de los empleados.
Es el mismo grupo de medios que, como señalara el Diario Perfil, según un informe conjunto de Jefatura de Gabinete, Poder Ciudadano y Fundación LED, el grupo fue el mayor beneficiario de la pauta: entre julio de 2009 y junio de 2015, recibió la suma de 814.961.991 de pesos, más del doble de lo que recibió el segundo de esa lista.
Por lo tanto son dos las cuestiones que deben plantearse, por un lado lo referente al vaciamiento empresario, que tiene nombre y apellido de sus responsables y que fue posible por la preferencia que tuvo el Gobierno nacional para direccionar fondos a este Grupo que sobrevivió, casi exclusivamente, gracias a la pauta oficial como una de las patas de la construcción del relato oficial oficialista.
Una vez terminado el gobierno peronista, el Grupo comenzó a sufrir las consecuencias de no recibir la cantidad de pauta oficial de otrora, y tras la denuncia de vaciamiento empresarial, los trabajadores se organizaron y decidieron armar una cooperativa para mantener su fuente de ingresos y el Ministerio de Trabajo dejó a los trabajadores del diario en custodia la protección del inmueble.
Por otro lado, y como consecuencia directa del accionar de quien dice ser dueño del multimedio, aunque nunca pudo presentar pruebas que lo acrediten, y su patota, un medio de comunicación pretende ser acallado, y frente a ello, como decíamos al inicio, debemos hacer todo para impedir que esto ocurra, aún cuando no compartamos su línea editorial.
Es tan nociva la construcción de un discurso único como el pretender acallar voces que discrepan con el discurso mayoritario, en ambos casos debemos alzar nuestra voz en línea con lo que dicen que dijo Voltaire, porque aunque no comparto las ideas que propugna, muchas de ellas en las antípodas de mi pensamiento, tenemos que garantizar ante todo y ante todos, su derecho a expresarlas.
Publicado en La Reforma, General Pico.
http://www.diariolareforma.com.ar/2013/dicen-que-dijo-voltaire/
