🎭 El slogan que lo dice todo sin querer decirlo
Hay una máxima popular que, con los años, uno aprende a valorar en su justa dimensión: dime de lo que presumes y te diré de lo que adoleces. Y la verdad es que pocas veces esa sabiduría de barrio se aplica con tanta precisión como cuando un gobierno, el de Zárate, para ser específicos, decide adoptar como slogan la frase ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer’.
Paren la música un segundo.
¿Un gobierno que cumple sus promesas necesita recordárselo a la gente? ¿El vecino que ve la obra terminada frente a su casa necesita que le expliquen que la hicieron? No. La realidad habla sola. Cuando hay que aclarar, es porque algo oscurece. Y acá hay mucho que oscurece.
🪞 El teorema que no falla nunca
En el Príncipe del Manicomio hemos citado más de una vez el teorema de Arnulphi: todo partido político, una vez en el poder, tiende a correrse hacia el centro, abandonando las promesas más rupturistas de campaña en favor de la comodidad del statu quo. No es una novedad, no es exclusivo de Zárate, y tampoco es, seamos honestos, una invención local.
La diferencia es que en la política nacional o internacional ese corrimiento se diluye en la bruma de la distancia. En el municipio, la brecha entre lo prometido y lo hecho se mide en cuadras, en calles sin asfaltar, en contratos que aparecen en el Boletín Oficial cuando nadie mira.
Y es que la proximidad es implacable. El vecino de Zárate no necesita leer análisis políticos para saber si le cumplieron o no las promesas electoralesd. Lo sabe cuando camina, cuando paga, cuando espera. Lo sabe en el cuerpo.
🚗 De los bienes municipales a las promesas olvidadas
Además, y esto no es menor, el recorrido de este gobierno tiene episodios que merecen algo más que una nota al pie. La utilización de bienes municipales con fines que rozan lo discrecional, las contrataciones que aparecen y desaparecen de los registros, los decretos que reclasifican partidas presupuestarias con una creatividad contable digna de mejor causa: todo eso convive, sin ningún pudor, con el slogan del cumplimiento.
Es como el tipo que llega tarde todos los días al trabajo y decide colgar un cartel en su escritorio que dice ‘Puntualidad ante todo’. La intención declarada y la práctica concreta no solo no coinciden: se contradicen de frente y sin parpadear.
Las promesas de campaña fueron rupturistas. Las acciones de gobierno, en cambio, tienen un tufo conocido: el de la gestión que encuentra más cómodo administrar el poder que transformarlo.
📣 La comunicación como cortina de humo
La verdad es que esto tampoco es inocente. Elegir ese slogan no es un error de marketing: es una decisión. Y detrás de esa decisión hay una apuesta, quizás calculada, quizás desesperada, a que repetir algo con suficiente volumen termina reemplazando a la realidad.
Es comunicación política en su versión más elemental: si no podés mostrar resultados, mostrá intención. Si no podés exhibir obra, exhibí identidad. Y si la gente empieza a dudar, dale un slogan que cierre la discusión antes de que empiece.
El problema, y acá está el detalle que se le escapa a más de un consultor, es que a nivel local esa estrategia tiene fecha de vencimiento muy corta. El vecino no es televidente pasivo de su propio barrio. Ve, compara, recuerda. Y cuando la realidad cotidiana choca contra el slogan, el slogan pierde. Siempre.
🏁 En definitiva
No, no es un problema exclusivo de Zárate. En cada municipio del país existe alguna variante de este fenómeno: el candidato que prometió romper con todo y terminó administrando lo mismo pero con otra cara. Pero es acá donde duele más, porque la política local es la que te toca de cerca, la que define si hay una zanja frente a tu casa o si el jardín de infantes tiene calefacción en julio.
‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer’ es, involuntariamente, el slogan más honesto que podría haber elegido este gobierno. Porque al pronunciarlo en voz alta, admite sin querer que la ciudadanía ya no les cree. Y que necesitan convencerla.
Eso, en política, no es una fortaleza. Es una señal de alarma con luces y sirenas.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
