Según surge de la investigación, y fue expuesto en el transcurso del juicio, el 19 de enero de 2020 tras tener confirmado el asesinato de Fernando Báez Sosa, Ciro Pertossi envió un mensaje de audio en el grupo de WhatsApp que tenían los imputados afirmando ‘De esto no se cuenta nada a nadie’.
A partir de entonces y hasta ahora el pedido (o la orden) que enviara Pertossi por WhatsApp se mantiene inalterable. Por más que en el transcurso de las deliberaciones hayan tomado la palabra Luciano Pertossi y Máximo Thomsen, e incluso que haya comparecido como testigo Juan Guarino, la realidad es que el pacto se mantiene inalterable.
Porque así como no es lo mismo mirar que ver, o escuchar que oír, tampoco es igual romper el silencio con romper el pacto de silencio. Parafraseando a Silvio Rodríguez, no es lo mismo ni es igual.
Y lo que pasó en el marco del juicio es que se rompió el silencio que mantenían los imputados, pero no el pacto de no contar nada a nadie, de hecho ni Pertossi, ni Thomsen, contaron algo. El primero se limitó a mencionar que la persona que los peritos de la Policía Federal decían que era él, no lo era. El segundo, tan solo para corroborar lo que era irrebatible, que había pateado a Fernando Báez Sosa, aunque según lo que trascendió a través de los medios dijo no saber a quién había pateado ni cuantas patadas había dado, realidad que quedaba en claro al ver los videos que dice que vio, que el dueño de la zapatilla con restos de sangre de Báez Sosa es él, algo que ya se había comprobado en la investigación. Pero ni Pertossi ni Thomsen respondieron preguntas de los abogados de la familia Báez Sosa ni estuvieron dispuestos a responder preguntas de los fiscales cuando éstos le preguntaron acerca de situaciones que involucraban a algunos de sus amigos.
En este contexto, ¿Alguien puede creer en la ‘espontaneidad’ de las declaraciones? ¿Alguien puede creer que se rompió el pacto de silencio? Ni la búsqueda de ‘justicia’ de Pertossi, ni la emoción y las lágrimas de Thomsen son creíbles. Bien parecen ser parte de una estrategia de defensa que buscará, según parece, asentarse en dos cuestiones centrales. Haber estado borrachos cuando ocurrieron los hechos de los que se los acusa, y no haber planificado dar muerte a Fernando Báez Sosa.
Sin embargo es claro que, como mencionaron varios especialistas, planificar la muerte no significa que se hayan sentado en una mesa y distribuido funciones en pos de un objetivo en común, la querella busca demostrar que esto se hacía por ser una suerte de modus operandi en el accionar del grupo… algo que varios testigos dijeron que era así.
En este sentido fueron curiosas las palabras de Guarino quien, según trascendió, afirmó que si se peleaban en Zárate ‘podía irse a su casa’, en Villa Gesell, ‘no’, no solo por la costumbre de pelearse, algo que fue descripto también por otros testigos, sino por la realidad que se vive en Zárate. Cuando Guarino dijo que en Zárate tras pelearse se iban a la casa no solo habló de cercanía, también habló de impunidad.
¿Cuál fue el sentido de las palabras de Luciano Pertossi y Máximo Thomsen entonces? Es claro que, de acuerdo al inciso 4 del artículo 277 el no declarar en contra de sus amigos no puede ser tomado como encubrimiento y no tienen por qué declarar en su contra, pero si las palabras que pronunciaron en el interior del juicio son las que trascendieron en los medios no rompieron el pacto acordado el 19 de enero de 2020, por lo que el sentido no fue aclarar los hechos y dar su versión sino tan solo romper el silencio, vaya uno a saber por qué estrategia de la defensa.
Queda en el tintero entender por qué tardó tanto tiempo en hablar Juan Guarino y por qué no dice en público lo que dijo en el juicio ayer en la tarde, también comprender el caso de Alejo Milanesi, que según el croquis de la Policía Federal que se hizo público estaba a un lado de la pelea (Guarino no aparecía en él) y pese a haber estado imputado y detenido ni siquiera fue escuchado. ¿Por qué lo convocaron como testigo y tras la declaración de Guarino lo desconvocaron? Raro, diría Darío Barassi.
Los días siguen pasando y cada ‘bloque’ del juicio sigue solidificando su postura. El Ministerio Fiscal y los patrocinantes de la familia de la víctima recurriendo a las pericias y las palabras de los testigos, incluido el caso del propio Guarino quién tras su declaración, muy detallada por cierto, dijo a los medios que ‘No fue difícil señalarlos, quiero que se hagan cargo de lo que hicieron’, la defensa de los imputados recurriendo a cuestiones formales, no menores por cierto, y al silencio (o las palabras ‘espontáneas’) de sus defendidos.
Quedan menos de dos semanas para que se cumpla el límite previsto para el dictado de la sentencia y las cartas parecen echadas… a menos que haya alguien que se guarde una jugada bajo la manga. En tal caso es entendible el sigilo, las cartas bajo la manga se juegan en silencio.
Hablaron Pertossi y Thomsen, el pacto de silencio sigue firme.
La necesidad de justicia, también.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

2 comentarios
Your point of view caught my eye and was very interesting. Thanks. I have a question for you.
Thanks for sharing. I read many of your blog posts, cool, your blog is very good.