🗑️ El elefante (apestoso) en la sala
No coincido con muchas de las ideas que defiende Marcelo Schiavoni en el Concejo Deliberante y he sido muy crítico con su gestión al frente de la Secretaría de Salud durante parte del gobierno de Osvaldo Cáffaro, críticas que se pueden leer en este mismo sitio y que las realicé mientras unos cuantos callaban de manera cómplice y otros concejales presentaban proyectos en el Concejo Deliberante a partir de dichos artículos. Pero eso no quita que pueda reconocer cosas buenas en su accionar. Y parte de su actuación en la última sesión del Concejo Deliberante es prueba de ello.
Estaba en debate un pedido de informes sobre la situación del micro, o macro a esta altura de la historia, basural que se formó en Lima, en proximidades de la planta de tratamiento de efluentes cloacales. Un problema que, para los que ya conocen la zona, no es nuevo, como bien lo destacaron varios concejales en el recinto, pero que ello no implica que no se lo aborde… aunque a muchos les moleste porque les cuesta cambiar el casete de repetidor a hacedor.
🎭 La defensa y el silencio
Tras la defensa del proyecto por parte del Presidente del Bloque de Concejales de Fuerza Patria, Lucas Castiglioni, el oficialismo expuso su oposición al pedido de informes. Sí, una vez más tenemos que poner de manifiesto que se oponen a dar explicaciones, y esta postura llegó de la mano de la Presidente del Bloque de Somos Zárate, la ultraoficialista, presidenta de la Unión Cívica Radical de Zárate, María Elena Gallea.
Mientras el resto del bloque callaba como siempre, Gallea pretendió desbaratar el pedido de informes argumentando que la situación llevaba años y que el Ejecutivo estaba trabajando en la cuestión. Si así fuera, ¿no sería más productivo, democrático e inteligente aprobar el pedido de informes y que lo que Gallea expuso oralmente el Ejecutivo lo ponga por escrito con la firma de un responsable debajo?
¿O será que no es así o que no son tan productivos, democráticos o inteligentes?
🎤 Cuando un vecino se cuela en el recinto
Pero no todo terminó allí, porque tras las palabras de Gallea pidió la palabra el concejal Schiavoni. Y habló, en mi opinión, como debieran hablar todos los concejales y como los pocos que hablan pocas veces lo hacen.
Porque se expresó como representante de los vecinos, no como representante de una fuerza política. De hecho, y esto es algo que no comparto, defendió seguir a una persona cuando se debieran seguir ideas. Además porque muchas de las críticas que esgrimió en sus palabras también le caben a su referente, el Presidente del Concejo Deliberante Leandro Matilla.
Pero dejemos eso para otra discusión. Lo cierto es que, en esa sesión, Schiavoni hizo algo que rara vez se ve en el HCD: habló como vecino.
⏱️ El reglamento, ese detalle molesto
Tan incisivas fueron las palabras de Schiavoni que incluso violentando lo prescripto en el Reglamento del Concejo Deliberante, que fija un límite temporal para los discursos, que Schiavoni incumplió, y que el resto de los concejales con el propio Matilla al frente dejó que incumpla, nadie alzó la voz para plantear críticas a su discurso.
Nadie. Ni un reproche. Ni un ‘señor concejal, su tiempo’. Nada.
Y eso, en el mundo del Concejo Deliberante de Zárate, donde habitualmente el reglamento se pone por delante de cualquier debate con mucha asiduidad, dice mucho. O mejor dicho: dice todo.
🎬 El video que incomoda
¿Y de qué habló Schiavoni? De muchas de las cosas que venimos hablando en este sitio. De la falta de cultura democrática para entender el juego de mayorías y minorías, de la falta de respeto y el avasallamiento institucional del Ejecutivo sobre el Deliberativo, de la falta de preparación de los gobernantes, de la falta de ideas concretas que excedan lo que parece ser un negoci(ad)o inmobiliario en beneficio de unos pocos y en desmedro de los zarateños.
Estas fueron sus palabras, disponibles para quien quiera verlas con sus propios ojos:
Claro. Concreto. Contundente.
Un vecino haciendo las veces de concejal. Dejando expuesto que cuando tienen que darle explicaciones a los vecinos, todos se quedan sin discurso y callan.
🤫 El silencio como respuesta
Y ahí está el detalle. El que duele. Cuando un tipo que no es de tu bando, que no es de tu bloque, que ni siquiera es de tu misma galaxia política, se pone a hablar de lo que le duele a la gente, el resto se queda sin argumentos.
No es que no tuvieran micrófono. Es que no tenían qué decir. Porque explicar por qué hay un basural monumental al lado de una planta de tratamiento de efluentes en Lima no es fácil. Prefieren justificar la situación porque lleva mucho tiempo así, porque el oficialismo en lugar de mejorar la calidad de vida de los vecinos eligió hacer los carnavales en Lima, que llevaban mucho tiempo sin hacerse y de los cuales nunca se rindieron balances económicos.
Porque explicar por qué el Ejecutivo no responde, por qué los informes no llegan, por qué la basura sigue acumulándose mientras la plata que se podría dedicar a ello tiene otros destinos menos prioritarios, requiere algo que en el palacio municipal escasea: honestidad.
🎯 La lección que no quieren aprender
Pero volvamos a Schiavoni. Porque lo importante no es que haya hablado más tiempo que le correspondía según el reglamento. Lo importante es que, en un recinto donde la mayoría de los discursos suenan a comunicado de prensa escrito por un asesor, él habló como vecino. Y eso, en la política local, es casi un acto revolucionario.
Reitero que no comparto su adhesión a personas por sobre ideas. No comparto que defienda a Matilla con la misma lengua con la que critica la opacidad del Ejecutivo. Pero en esa sesión, en ese minuto, fue el único que no parecía un muñeco de cartón.
🔇 El mutismo del poder
El resto, callado. Gallea y su bloque, que rechazó el pedido de informes, con la misma naturalidad con la que se rechaza un café frío. Los demás, mirando para otro lado, contando los minutos para que termine la sesión y poder retirarse sin mancharse las manos para poder ver el partido de fútbol.
Porque eso es lo que hace el oficialismo cuando no tiene respuestas: calla. Espera que pase. Que la basura se siga acumulando, que los vecinos se acostumbren, que el olor se vuelva fondo, paisaje, normalidad.
🎪 Cierre de temporada
Así que sí, Schiavoni se pasó del tiempo reglamentario. Y sí, Matilla y el resto lo dejaron hablar, quizás por respeto, quizás por la sorpresa que se llevaron, quizás porque por una vez en mucho tiempo alguien decía algo real en el recinto.
O quizás, y esto es lo más probable, porque no tenían cómo responderle.
Y eso, en el manicomio zarateño, es la única verdad que importa.
Como cuando jugaba al rugby, lo de Marcelo Schiavoni fue un drop de mitad de cancha.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
