Decía Ryszard Kapuściński que ‘El trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse.’, y esto parece ser una constante en Zárate ya que salvo honrosas y escasas excepciones, la mayoría de quienes se auto perciben periodistas sólo son meros propaladores a sueldo del pensamiento oficial, que de la mano de estos mercenarios pretende instituirse en el pensamiento único. Así entonces mantienen la luz apagada para pretender ser los únicos que nos pueden contar qué es lo que ocurre en la oscuridad.
Por eso tenemos que prender la luz, como invitaba Ismael Serrano, porque no podemos pensar que todas las batallas están perdidas… Pobre de aquel que nos recuerde que la historia se termina.
Y en esa búsqueda mercantilista de imposición de una realidad incuestionable se esconden realidades que gritan desde el silencio, como los abultados haberes que se pagan a los funcionarios en el Municipio a costas de los aportes vecinales y que, llamativamente, ningún medio estuvo interesado en difundir, sin embargo nuestra búsqueda es otra. Nuestra búsqueda es poder acercar lo que realmente pasa en Zárate, más allá del relato, y que después cada uno saque sus propias conclusiones, pero lo haga a partir de un debate interno propio y no porque le digan cómo debe pensar cada uno.
Porque en Zárate pasan muchas más cosas de las que nos enteramos. Algunas no se conocen, otras se ocultan.
Entre estas últimas está la salud psíquica de muchos de los empleados municipales, algo que las autoridades locales pretenden ocultar pero que se sabe, porque como dijimos días atrás, las paredes hablan.
¿Cuántos son los empleados que están actualmente con carpeta médica? ¿Cuántos de ellos están con licencia psiquiátrica? Muchos más de los que uno imagina. Porque la presión con la que se trabaja en el Municipio es mucha, y expone a los empleados a realidades por las que no debiera pasar un trabajador.
Son numerosas las denuncias que, por lo bajo se hacen contra algunos de los más conspicuos miembros del funcionariado local. Fundamentalmente en las áreas de Desarrollo Humano y Seguridad.
¿Qué pasa allí? Los jefes creen que, como hace más de un siglo atrás, son amos y señores de lo que deben hacer los empleados, porque los tratan como empleados propios, bajo la continua amenaza de la sanción o la pérdida del trabajo.
Y cuando uno se queja, esa amenaza se materializa.
En la Municipalidad de Zárate se ha cesanteado empleados por realizar denuncias contra funcionarios del propio gobierno.
En la Municipalidad de Zárate hay funcionarios que, presionados por lo que ven y los obligan a hacer, han amenazado con medidas personales extremas.
En la Municipalidad de Zárate hay quienes lo han intentado.
Y sin embargo nadie del Municipio da la cara para contar lo que pasa intramuros. ¿Qué pasó el 23 de febrero? ¿Cómo fue la historia del ingreso del paciente al Hospital Virgen del Carmen? ¿Por qué nadie hace un abordaje integral de la realidad? ¿Por qué no hay una verdadera inclusión en lugar del sometimiento con el que se sojuzga a ciertos empleados? ¿Incluso jóvenes funcionarios presionan con la amenaza de la pérdida del empleo?
¿Por qué las cucarachas secuaces siguen haciendo de las suyas en la oscuridad?
Esto está pasando de Castaño oscuro… es necesario que prendamos la luz.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
