Cuando uno afirma que alquien vive en una isla, no necesariamente lo hace en términos geográficos sino que la mayoría de las veces lo hace en relación al apartamiento con que se acciona respecto de las cosas que suceden a su alrededor.
Paradójicamente, quien trabaja en la cuestión de Islas no puede vivir aislado, ya que su propia labor hace que debe constituirse en un lazo con el continente a fin de poder conseguir sus objetivos, y mucho más cuando esta labor se desarrolla desde el Estado y en un área tan específica como el Departamento de Islas.
El Intendente Cáffaro en su último discurso de días atrás en el Concejo Deliberate no hizo ninguna referencia a la labor que su gobierno desarrolla para los vecinos isleños, porque no hay política alguna sobre la temática.
Sí hay Jefe del Departamento de Islas, Marcelo Deglise, quien en enero pasado tuvo haberes por $220.574,66, y a quien en las islas zarateñas se lo conoce poco y nada, porque poco y nada está en las islas zarateñas.
Cuando uno revisa la web municipal encuentra poquísimas acciones en la zona, en los últimos tiempos puntualmente dos. Una desarrollada por Vialidad Nacional y otra de reparto de víveres. El famoso Estado presente está ausente en las Islas zarateñas… y en muchas otras partes del Distrito.
Lejos estamos de aquel 2015 en el que Cáffaro anunciaba ‘Estamos avanzando en la construcción de un complejo hidrotermal en la zona de islas’. O el avance es muy lento o era pura mentira su anuncio, porque la realidad de los isleños está más cerca lo que dijera en el discurso de apertura de sesiones de 2015, ‘estábamos también acostumbrados para el sector de Islas siempre la dádiva, te doy a cambio de…’, eso es lo que ha hecho y hace el intendente.
De hecho oficialmente lo reconocen, no buscan modificar la realidad, buscan que nada cambie. Dijo el Municipio ‘Se asistió a 30 familias, un total de 170 personas aproximadamente, con ropa, leche, agua mineral y alimentos.’ O sea la dádiva.

Nada se sabe de otro tipo de accionar estatal en las islas, y las consecuencias están a la vista.
En estos tiempos en que las islas arden durante días y días el municipio no se hace presente.
¿Dónde está Deglise? ¿Dónde está Cáffaro? ¿Cuánto hace que no van a las islas zarateñas? ¿Cuántas veces fueron este año? ¿Cuántas veces fueron en 15 años que llevan de gobierno?
La realidad es que los tratan como vecinos de tercera, porque como están al otro lado del río no se ven, porque su ruido no se escucha en la Municipalidad, porque no les importan a nadie. Ni siquiera, ahora que el fuego arrasa con todo lo que tiene por delante.
La isla solo importa porque el humo de sus incendios llega a la ciudad, porque lo único que importa, para la enorme mayoría de los ‘dirigentes’ zarateños, es la ciudad. La de Zárate, obviamente.
Por lo demás si la isla se hundiera, a nadie le preocuparía… solo a Deglise que debería buscar nuevo conchabo.
Pero tampoco lo preocuparía tanto, al fin de cuentas solo sería una vuelta de calesita más.
Zárate no es una isla, pero Zárate está hecha de islas, de hecho forman parte del 50% del territorio del Distrito, aunque pocos lo sepan y a muchos menos les interese.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS

1 comentario
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