Cuando uno observa la calidad y cantidad de ‘errores’ en los que incurre sistemáticamente el gobierno municipal, cuesta creer que no sea una práctica deliberada, y consensuada, para accionar en tal sentido.
Cuando a esta realidad se le suma que quienes están al frente del Municipio van por su cuarto período constitucional consecutivo, se confirma que, como dijera Coti Sorokin, nada de esto fue un error.
Hemos hablado ya de los casos de Aldo Morino y Rosalía Zárate firmando como Secretarios, cuando no ejercían el cargo, a cargo de Secretarías que no existían, y la ‘oposición’ en el Departamento Deliberativo aún está estudiando cuáles serían los pasos a seguir. A este ritmo se van a marzo porque accionando como accionan, reprueban el examen de noviembre.
Hoy se suma al Club el otrora todopoderoso, y hoy desaparecido de la escena política zarateña, Pablo Giménez.
El 26 de febrero de 2020 Giménez firma un curioso Decreto junto al Intendente Municipal Osvaldo Cáffaro, en el que disponen la ampliación de la Licitación Pública N° 17/2018 ‘Cordón cuneta y obras complementarias – Barrio Protierra Etapa ll”, incrementando en un 11,5% el monto de dinero a desembolsar por el Municipio, pero el porcentaje de incremento no es la única curiosidad del texto legal.
En el artículo 2 del Decreto 184 del año 2020 se menciona ‘el Plan de Trabajos que la Contratista someterá a la aprobación de la Secretaría de Planificación e Infraestructura’ y de hecho Pablo Giménez firma como Secretario de Planificación e Infraestructura interino, pero en el artículo 6 cuando se menciona a qué jurisdicción se imputa el Presupuesto se menciona a la Secretaria de Hábitat, Planificación e Infraestructura. Ya no es la misma Secretaría.
¿Ahora bien, cuál es la denominación correcta? Ninguna de las dos Secretarías existían al momento de la firma del Decreto, porque el 2 de enero de 2020 Ariel Ríos y Florencia Diez firmaron el Decreto 27 que, tal como mencionáramos días atrás, por el que rearman el organigrama municipal y, entre otras cosas, crean a partir del 1 de febrero la Secretaría de Hábitat en el artículo 1 y la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas en el artículo 11.
En consecuencia este es el tercer caso en que un ciudadano viola el Artículo 247 del Código Penal usurpando títulos y honores pues firma con un cargo que no posee, en una Secretaría que no existe.
¿Se puede considerar válido el Decreto 184 entones? ¿Cuántos casos más como este habrá? Por ejemplo el decreto 185, que decretó un aumento del 16,3% del dinero puesto por el Municipio para el Cordón Cuneta y Obras Complementarias – Barrio San Jacinto, o el Decreto 186, que estipuló un incremento del 19,0% del presupuesto a gastar para la Provisión, Instalación y Puesta en marcha de dos ascensores en el Palacio Municipal, o el escandaloso Decreto 187 que decretó el 49,4% de aumento en lo que los vecinos deberán abonar por el Equipamiento Urbano – Peatonal Justa Lima de Atucha. Morino, Zárate, Giménez, más que errores, bien parece ser un modus operandi en el que se hace lo que se quiere sin atenerse a ninguna regla y quienes están para ejercer el control del Departamento Ejecutivo miran para otro lado haciéndose cómplices del desmanejo.
Argumentan que no conocían estos textos porque el Ejecutivo, en su sistemático accionar oscurantista, escamotea la información que debe ser pública, pero pasan los años y no hacen absolutamente nada para provocar el cambio de la metodología. Aquí se los compartimos, ahora los conocen, ¿Qué piensan hacer? ¿Van a esperar las elecciones para ver si consiguen paridad de escaños y en tal caso esperar la asunción de los nuevos ediles para poder pedir informes que luego no serán respondidos? ¿Quién puede creer, de buena fe, que los pedidos de informes de un Concejo Deliberante opositor al Gobierno de Osvaldo Cáffaro tendrán respuesta? Pasará como pasa hoy, que el Concejo Deliberante aprueba las consultas pero las respuestas nunca llegan.
¿Y qué dirán entonces? Que es necesario llegar al Ejecutivo. Y si tienen la buenaventura de llegar dirán que no hay que mirar para atrás sino construir el Zárate que viene, porque en realidad es que no hay voluntad de controlar lo que hace la Gestión encabezada por Osvaldo Cáffaro.
¿Por incompetencia? ¿Por comodidad? ¿Por complicidad? ¿Sólo por el salario, o hay algo más? Cada lector tendrá su propia respuesta, pero como todos los caminos conducen a Roma todas las respuestas exponen que el accionar de la oposición es fundamental para que el Ejecutivo actúe como actúa.
Tiene razón Sorokin, nada de esto fue un error, hay un plan establecido para actuar al margen de la ley y una complicidad explícita de la ‘oposición’ para permitirlo. ¿Hasta cuándo lo permitirán los zarateños?

























1 comentario
Pingback: Pour la galerie – Príncipe del manicomio