Se cumplen 45 años de la peor dictadura cívico-militar que soportó la Argentina en su historia, dictadura que ejecutada por militares, apoyada por civiles y clérigos, y planificada por empresarios, buscó implantar un modelo socioeconómico de organización social del que aún estamos pagando las consecuencias.
La dictadura no fue un fin, fue un medio, porque su objetivo era erradicar ciertas prácticas y valores rectores de conducta humana que hoy cuesta ver en nuestra sociedad de manera generalizada.
El objetivo no era terminar con la subversión, que de hecho estaba bastante diezmada antes del golpe sino que fue la excusa con la que se justificó el accionar de las Fuerzas Armadas.
El objetivo era otro.
Brillantemente lo relató Rodolfo Walsh apenas un año después del quiebre constitucional y le valió su propia desaparición. ‘Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades’. Y denunciaba la desaparición de personas al denunciar que ‘colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional.’, responsabilizando al gobierno militar por tal situación afirmando que ‘las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.’
Y ya entonces ponía el dedo en la llaga al explicitar la razón de ser del gobierno militar. ‘Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.’, y listaba las consecuencias de la política económica implementada por Martínez de Hoz tras el Golpe de Estado. Lo resumía Walsh diciendo que ‘congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.’
Fueron estas, sin lugar a dudas, las razones que impulsaron a las Fuerzas Armadas a derrocar a María Estela Martínez de Perón, con la complicidad de civiles, la bendición de religiosos y el apoyo de los grandes capitales.
Pasaron 45 años de aquel fatídico momento y aún hoy, y lamentablemente por varios años más, seguimos viviendo las consecuencias de aquel delito.
Las nuevas generaciones tienen que saber que la realidad actual no es un designio divino sino las consecuencias de lo que hicieron, y de lo que no hicieron, varias generaciones anteriores. Las consecuencias de quienes se involucraron y quienes privilegiaron el ‘no te metás’. Las consecuencias de quienes pelearon por los desaparecidos y quienes decían ‘algo habrán hecho’. Las consecuencias de quienes firmaban solicitadas pidiendo por quienes reclamaban ‘con vida los llevaron, con vida los queremos’ y quienes firmaban cheques para engordar sus bolsillos. Porque es importante saber quién es quién y qué hizo cada uno ante esa realidad.
No todos estuvieron parados del mismo lado, y muchos siguieron adelante con su vida como si nada hubiese pasado, incluso ocupando cargos públicos.
Por eso no hay que olvidar. Por eso hay que recordar. Porque solamente conociendo nuestro pasado, y accionando en consecuencia, no lo repetiremos en el futuro.
Para que realmente NUNCA MÁS vuelva ese horror a nuestro país.
MEMORIA
VERDAD
JUSTICIA

