Soy de quienes creen que los proyectos colectivos son colectivos y a largo plazo, y aunque estoy convencido que si uno hace las cosas bien aunque ‘tarda en llegar, al final hay recompensa’.
Para ello hay que construir grupos de trabajo, equipos que peleen por objetivos comunes, y quien consigue los logros es el grupo… y las responsabilidades de los fracasos individuales.
A mi juicio se debe poner por encima de todo, y de todos, la construcción colectiva.
Sin embargo no todos pensamos así.
Hay quienes buscan el reconocimiento personal en medio de la celebración general. Quienes buscan sobresalir por encima de todo y de todos, quienes creen que son los máximos responsables de los éxitos… aunque cuando la mano viene cambiada esconden la cabeza como el ñandú.
Es por ello que entre esos tipos (o tipas) y yo hay algo personal, al decir de Joan Manuel Serrat. Más aún, como dijera René Pérez Joglar en la versión que grabara junto al catalán, tengo algo personal porque ellos ‘Generalmente no se llevan bien con los pensadores, son como los toros, no ven todos los colores, llegaron a salvarnos en estos tiempos trágicos, juntos con sus promesas llenas de realismo mágico, y con su lenguaje de mentiras infinitas, convencen hasta las flores de que no son bonitas, te confunden aunque tengas claridad mental, son de los tipos que le venden hielo a un esquimal’.
Un ejemplo de ellos es Rosana Núñez.
Mientras muchos aplaudíamos el lunes pasado resaltando y acompañando las tareas de los trabajadores de la salud que día a día, y noche a noche, dan lo mejor de sí para luchar contra el COVID-19, ella también promocionaba por Twitter el aplauso… para ella.
En lugar de poner el equipo por delante, ella buscaba el reconocimiento personal. Porque no es líder, es jefa. Porque no llegó donde llegó como premio por su labor al frente de un equipo, sino por decisión personal y única del Intendente Cáffaro.
La misma que utiliza material quirúrgico escaso para una puesta en escena pretendiendo mostrar una realidad inexistente y niega a los miembros de su equipo las herramientas imprescindibles para desarrollar sus actividades.
Quien no asume las responsabilidades que tiene y emite certificados de COVID-19 sin firma responsable.
Quien manipula la información de casos de COVID-19 en Zárate.
Quien es funcionaria y cobra en dos ventanillas porque también es proveedora municipal.
Quien pide ayuda pero no se deja ayudar.
Quien se cree una héroe de la salud… aunque debiera llamarse heroína.
Si realmente cree en el trabajo en equipo, debería haberse excusado que se utilice una fotografía suya para la promoción de un gesto noble como el aplauso a los que están en la primera línea de Salud.
Es necesario volver a recuperar la política como vehículo para las construcciones colectivas en beneficio de todos, no el emprendimiento personal para el reconocimiento social… o económico.
Tenemos que volver a aplaudir y a aplaudirnos, pero como sociedad, no como a elegidos que no eligió nadie.
Volviendo a Residente ‘son como jugos de frutas con sabor artificial, entre estos tipos y yo hay algo personal’.

