Reiteradamente me formulan críticas sobre mis escritos que podrían dividirse en dos tipos, aquellos que no comparten la información presentada, en general porque no se leyó la información y se opina a partir de títulos o bajadas de promoción y quienes enfatizan en que siempre vemos la parte negativa del Intendente Municipal y su accionar de gobierno.
Respecto al primer grupo poco podemos hacer puesto que nos responsabilizamos de lo que escribimos, no de lo que cada uno lee (si lo lee) o si no se quiere conocer la realidad, los que prefieren vivir en el engaño y su burbuja, ya sabemos que no hay peor ciego que quien no quiere ver.
En cuanto al segundo grupo sí podemos hacer algo y es lo que pretendemos exponer en este artículo, porque es una realidad que no todo el accionar de Osvaldo Cáffaro es malo, y el solo hecho de ser el ciudadano que más tiempo lleva al frente del Gobierno municipal así lo prueba. Pero no por haber concitado la mayoría electoral en las últimas cuatro elecciones en que se presentó como candidato a intendente es bueno (se había presentado como candidato en 2003 siendo derrotado por Omar Bernués), no solo por eso. Haremos un breve repaso de por qué también entendemos que lo es.
Su principal característica, y es la que sobrevuela lo que para muchos ven como su fortaleza, es saber ubicarse de acuerdo a las circunstancias, hay quienes lo llaman pragmatismo… otros lo llamamos oportunismo. Veamos algunos ejemplos.
En 2007 fue electo como intendente municipal por la Coalición Cívica, que a nivel nacional llevaba como candidata a Presidente a Elisa Carrió enfrentando a Cristina Fernández, y en la elección siguiente fue reelecto como intendente acompañando la candidatura de Cristina Fernández, y criticando a Elisa Carrió.
Durante sus primeros ocho años de gobierno tuvo estrecha cercanía con el entonces Ministro de Planificación Federal Julio De Vido, al punto de otorgarle un reconocimiento de la ciudad tras dejar el Ministerio y participar de su casamiento, pero cuando éste cayó en desgracia (y en gayola) la relación se enfrió.
Es decir, en términos darwinianos podríamos afirmar que es una persona que sabe adaptarse a las realidades cambiantes a fin de sobrevivir.
En términos poéticos de la Patria Grande, podríamos decir que ‘Usted no es na’, ni chicha ni limoná’’.
https://www.youtube.com/watch?v=6TC1U1EkMPs
Pero esta semana esa capacidad tuvo un giro más, puesto que Cáffaro actuó como un verdadero rey, pero no como cualquier rey sino como el rey al que visita El Principito en el asteroide 325. Aquel que actuaba así:
– Es contrario a la etiqueta bostezar en presencia de un rey – le dijo el monarca. Te lo prohíbo.
– No puedo evitarlo – respondió el principito muy confundido. – Hice un largo viaje y no he dormido…
– Entonces – le dijo el rey – te ordeno bostezar. No he visto a nadie bostezar desde hace años. Los bostezos son para mí una rareza. Vamos! bosteza de nuevo. Es una orden.
– Me siento intimidado… ya no puedo… – dijo el principito todo colorado.
– Hum! Hum! – respondió el rey. – Entonces te… te ordeno bostezar unas veces y otras veces…
Así fue el accionar de Cáffaro en los últimos días, como el del rey del asteroide 325. Cambiante.
Desde que se dispuso la diferenciación de los Municipios de la Provincia de Buenos Aires entre aquellos que pertenecen al Área Metropolitana de Buenos Aires y aquellos del interior, el Intendente repitió una y otra vez que Zárate era un Municipio eminentemente industrial, ubicado en los límites del AMBA pero al que lo unía una conducta similar basada en formas de actuar, puesto que Zárate ya no es lo que era.
Tiempo después reforzó este criterio al sostener que lo que provocó el incremento de casos de COVID-19 en el Distrito fue la llegada de gente a trabajar proveniente de la Ciudad de Buenos Aires, puesto que en Zárate estaba todo controlado y se ‘descontroló’ por decisiones de otros. En clara alusión al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y buscando ‘caerle bien’ al Gobernador de Buenos Aires.
Pero en los últimos días, indudablemente alertado por las decisiones que se estaban discutiendo, cambió de pensar, porque si la realidad cambia, él cambia, y si no puede cambiar el accionar de terceros, se posiciona como el rey que citamos para hacer ver que los terceros actúan como actúan por decisión propia.
Cuando días atrás fue consultado por varios medios de prensa capitalinos respecto a la emisión de estampillas, explicaciones que entre el 8 de abril, fecha en que firmó el decreto, y el 22 de junio que tomó estado público nunca había expuesto, el Distrito eminentemente industrial ya comenzó a tener una gran parte de su territorio de tipo rural. El mismo intendente que no utilizó el dinero que tenía disponible en el Presupuesto 2019 para el arreglo de los caminos rurales, sobre lo que deberá dar explicaciones junto a quienes fueron parte del Convenio firmado para el tema con la Sociedad Rural (porque una cosa es el discurso y otras cosas son los hechos) y quien sistemáticamente postergó a los cuarteles rurales, comenzó a mostrarse como el intendente de un Distrito con industrias pero cuyo territorio era, mayormente, rural.
Y el pasado viernes llegó la explicación del porqué del cambio.
Cáffaro procuró quedar en línea con los discursos del Presidente y el Gobernador, y para ello nada mejor que ubicarse donde el sol calienta.
Tras los anuncios oficiales respecto a cómo continuaba la ‘¿cententena?’, se supo que Zárate (junto a otros distritos) dejaba de ser considerado como parte del AMBA y, en consecuencia, no retrocedía en la fase de aislamiento, y como si fuera el rey del asteroide 325 Cáffaro salió presto a acomodarse a la nueva realidad.
Afirmó el rey que ‘De alguna forma es un visto bueno y de confianza a todo lo que venimos haciendo para enfrentar a la pandemia.’, cuando en realidad no es así, la realidad es que Zárate nunca debió haber sido considerado dentro del AMBA porque Zárate no es parte del AMBA. Los números de Zárate no son buenos y son muy preocupantes, el querer tapar el sol con un dedo no hace que el sol desaparezca, y el negar la realidad no la modifica.
Es cierto que el cambio es por lo que se hizo, pero no por lo que se hizo en términos sanitarios en Zárate sino por lo que se hizo en términos políticos respecto a la inclusión de Zárate en el AMBA. De hecho hay Municipios con mejores indicadores que Zárate que retroceden en su fase de aislamiento, y esto no tiene que ver con su situación sanitaria sino con su ubicación geográfica.
Afirmó además Cáffaro que ‘Vamos a fortalecer el control en los ingresos y egresos de nuestro partido.’ Cuando en realidad nunca hubo control alguno en tales ingresos y lo que hubo fue solo una puesta en escena en algunos lugares del Distrito y con un costo de más de $600.000.
Aunque la frutilla del postre llegó cuando se supo las razones del por qué Zárate está fuera del nuevo AMBA en esta etapa del aislamiento. Se supo que los Municipios que no retrocedían en el aislamiento eran ‘de carácter semi-rural y con buenos indicadores sanitarios’. Lo de los indicadores ya lo hemos desmitificado, lo de municipio semi-rural lo desmitifica el propio Cáffaro con su accionar, puesto que si hay algo que no atendió durante su gestión fue la realidad rural.
Quedan entonces muchas dudas para lo que viene. Si la realidad de Zárate es la que se describe en los discursos, ¿Por qué no avanza en recuperar cierta normalidad? ¿Por qué si la situación de Zárate es asimilable a la de Campana no tienen habilitación similar de comercios ambos distritos? ¿Por qué municipios que retroceden en su fase de aislamiento tuvieron habilitadas actividades que Zárate, supuestamente en una mejor situación, no tiene habilitadas?
Insistimos, lo que ocurrió fue el reconocimiento de un error y su corrección, aunque sin haber reconocido haberse equivocado. Se equivocó el gobernador Kicillof al incluir a Zárate en el AMBA y se equivocó el intendente Cáffaro en no haber cuestionado tal medida en su momento.
A fin de cuentas, Osvaldo Cáffaro es tal como relatara Antoine de Saint Exupery al rey del asteroide 325, y él hace que todo suceda y de la mejor manera, porque él sabe qué hacer. Por eso, la nueva realidad ‘Yo la exigiré. Pero esperaré, con mi ciencia de gobernante, que las condiciones sean favorables.’
Esperemos lleguen esas condiciones favorables para beneficio general, y que la próxima vez que hablemos del rey no tengamos que decir que el rey lloró, si así fuera lloraremos todos.
