Cada diciembre los católicos celebran un nuevo aniversario del nacimiento de Jesús o, como dijera Martín Caparrós, ‘el tributo que le rendimos cada año a la potencia increíble de una ideología que triunfó. El momento en que todos funcionamos a partir de un conjunto de relatos y pautas de conducta que inventaron unos sacerdotes a lo largo de doscientos o trescientos años hace casi dos mil y cuyos continuadores, civiles y militares, supieron imponerlos con la cruz y la espada y algún fuego y la decisión inquebrantable de decidir lo que podíamos y, sobre todo, lo que no podíamos hacer con nuestras vidas’.
En consecuencia, en la mayoría de las familias se reproduce una y otra vez la costumbre de contarles el cuento a los niños, aquel que dice que si se portaron bien a lo largo del año recibirán regalos, y si no fue así, se quedarían con las manos vacías.
Pero no solo es una celebración en términos personales, también es una celebración social, y en ese ámbito hay quienes se creen Papá Noel.
Uno de quienes se la creyeron este diciembre fue el intendente municipal Osvaldo Cáffaro, quien según la gacetilla municipal decidió otorgar ‘un bono no remunerativo de $8000 en un solo pago, para los empleados municipales’ para ‘que, como todos los años, los empleados puedan pasar de una mejor manera las Fiestas’.
Los sueldos de los empleados municipales son fijados a través de una Ordenanza votada por el Concejo Deliberante, ¿por qué un “bono anual” es otorgado unilateralmente por el intendente municipal? Además ¿Por qué se otorga el bono? ¿A quiénes se les otorga? ¿A través de qué instrumento legal se hace efectivo?
Muchas son las preguntas sin respuestas que el Ejecutivo local, como suele suceder, no responde.
No se dio a conocer el Decreto que define el otorgamiento del bono, ¿el intendente también lo cobra? ¿Los concejales? ¿A ninguno de los ediles le sorprende la situación como para generar un pedido de informe que le exija al Departamento Ejecutivo dar las explicaciones del caso?¿A nadie le sorprende y le desagrada que por el buen o el mal parecer de un ciudadano se decida un monto extra de dinero en el bolsillo de los trabajadores?
Y, en última instancia, ¿a nadie le llama la atención la existencia misma del bono? Estando estipulados los montos a cobrar por cada uno de los trabajadores, ¿qué es lo que amerita este extra?
¿Por ello es que al momento de votar el presupuesto se vota un artículo por el que se le da potestad al intendente para generar pagos extras, modificación de premios y demás?
Son muchas las dudas, pero hay una certeza.
La certeza es que Papá Noel no existe… salvo mi amigo Norberto, que es Noel y es papá.
Así como mi hijo entendió a sus siete años que papá Noel no existe, después de doce años de gobierno caffarista los zarateños tenemos que aprender lo mismo, papá Noel no existe.
Aunque Osvaldo Cáffaro quiera hacer las veces del gordito panzón y canoso, no existe.
En Zárate, para los empleados municipales, papá Noel son los contribuyentes zarateños, porque el premio que se les otorga sale de lo que pagan cada uno de ellos mes a mes.
Aunque se quiera presentar como la buenaventura de uno de ellos, el bono municipal es el esfuerzo de todos.
Queda por analizar el por qué los contribuyentes zarateños les pagan un bono a los empleados municipales aún cuando muchos de ellos no cobran bono en sus respectivos empleos, o por qué si el objetivo es ‘pasar de una mejor manera las Fiestas’, no se socializan los deseos y hay una reducción de las tasas en beneficios de todos.
Mientras tanto, el populismo avanza de manera desenfrenada, como un beneficio otorgado por el magnánimo intendente, los empleados municipales (¿cuántos son? ¿quiénes son?) cobrarán un bono… para el resto, abono.
