El abril más lluvioso desde que se toman registros pluviométricos trajo consigo una nueva inundación a las zonas costeras (y no tan costeras) de nuestro Distrito, y frente a él, una vez más (y uno pierde la cuenta), se despliega la solidaridad ciudadana de una forma emocionante.
Abundan los lugares en los que las entidades intermedias y los comercios nuclean el esfuerzo ciudadano para paliar la situación que deben afrontar nuestros vecinos inundados que, en muchos casos, han perdido todo lo que tenían.
Frente a la solidaridad ciudadana, vemos que las autoridades no hacen más que intentar poner parches a la situación y pese a lo que se anunció en reiteradas oportunidades, las obras anunciadas no se realizan y los vecinos pagan las consecuencias de la inacción oficial.
Sin embargo, el intendente fue reelecto hace poco más de seis meses por un período de cuatro años más y es su responsabilidad dar respuesta, y hacerlo en serio, no con discursos ni con frases rimbombantes sino con acciones que le cambien la vida cotidiana a los zarateños.
La lluvia es una inclemencia de la naturaleza, la inundación no. Los vecinos se inundan porque no se hicieron las obras necesarias para que ello no ocurra, y a pocos kilómetros de Zárate está el ejemplo de Luján, donde comenzaron a realizarse a partir de diciembre las obras hídricas necesarias y afrontó mucho mejor el rigor climático de los últimos días.
Según afirman los vecinos en las redes sociales, abundan los ejemplos donde se iniciaron obras y no se concluyeron o se anunciaron obras y no se realizaron, y al ver la situación de los barrios afectados, y las propias imágenes con las que el Municipio comunica su accionar, la realidad no dista mucho de lo denunciado.
Pero frente a esta inacción, la ciudadanía se reúne, se nuclea, se organiza. Sin esperar que las soluciones mágicas de fuera y priorizando sus necesidades cotidianas, la sociedad civil, la gente de a pie, es solidaria. Pero no debemos perder de vista que la responsabilidad civil no termina con el acto eleccionario ni debe agotarse en la solidaridad.
Esto demuestra que no está todo perdido y que hay mucho por hacer y muchas manos dispuestas a colaborar para hacerlo, debemos hacer nuestra parte, y exigir que las autoridades hagan la suya, no sólo para paliar la coyuntura sino, fundamentalmente, vuelva a repetirse esta situación.
Publicado en El Debate, Zárate.
