Elisa Carrió sostuvo en Twitter que se sacó ‘el bozal de la campaña’ y que ‘la diferencia con Parque Norte de Alfonsín es que Mauricio Macri no sólo tiene voluntad sino que ama la acción política’, en relación al discurso pronunciado por el Presidente de la Nación en el Centro Cultural Kirchner en ocasión de presentar los Consensos Básicos.
Aquel discurso, pronunciado el 1 de diciembre de 1985 en ocasión de celebrarse un Plenario de Delegados al Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, trazó los ejes por los que Alfonsín entendía que debía discurrir el futuro del país. Decía Alfonsín que ‘La Argentina afronta la necesidad de construir un futuro capaz de sacarla de largos años de decadencia y de frustraciones. Como sociedad se encuentra en una de las más serias encrucijadas de su historia en las vísperas del siglo XXI y en medio de una mutación civilizatoria a escala mundial, deberá decidir si ingresará a ese proceso como protagonista o como furgón de cola de las grandes potencias hegemónicas.’ Y enfatizaba en que para poder construir dicho futuro eran necesaria la democracia y la ética de la solidaridad.
La democracia, que hoy resulta evidente, no lo era por aquellos días en los que el Presidente llevaba menos de dos años al frente del país y los ataques, fundamentalmente provocados por el ansia de justicia del gobierno, eran frecuentes, y para Alfonsín la forma de democracia que el país necesitaba era la que involucraba la amplia participación de los ciudadanos. La cuestión de la solidaridad, por su parte, iba en el mismo sentido, ya que como él mismo dijo ‘nuestra concepción de la democracia nos obliga a mirar a la sociedad desde el punto de vista de quien está en desventaja.’. Es decir, Alfonsín concebía ‘taxativamente articulada con la democracia participativa y con la ética de la solidaridad.‘
Ahora bien, como dijimos este discurso es de diciembre de 1985, y hace 32 años el país era muy diferente al de hoy, porque los argentinos éramos muy diferentes a lo que somos hoy. La democracia no estaba lo fortalecida que está hoy, y los factores de poder que entonces jaqueaban al gobierno, fundamentalmente Iglesia, Fuerzas Armadas, Sindicatos y Partido Justicialista no tienen hoy el poder ni la capacidad de acción que tuvieron entonces.
Elisa Carrió miente, y lo sabe, cuando dice que Alfonsín no amaba la acción política, pero como decía Ortega, ‘Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo’, por lo que es injusto y malicioso el generar un recorte de la realidad para pretender analizar y comparar los dos acontecimientos ‘en un laboratorio’. Los hechos sociales no se pueden extraer del contexto histórico en el cual se dan y por los actores que involucran, y Carrió eso lo sabe muy bien.
Raúl Alfonsín no sólo tuvo voluntad política y acción política, tuvo la visión de un país y la capacidad y el coraje de llevarlo adelante, con aciertos y errores, pero convencido de hacer lo que se debía hacer, porque como dijo desde la tribuna de la Sociedad Rural Argentina cuando lo abucheaban y silbaban estruendosamente por las medidas económicas impulsadas por su gobierno, ‘no me importan los votos, me importa el futuro de nuestros hijos’.
Si Alfonsín no hubiera amado la acción política, seguramente no hubiera actuado como actuó, porque ‘cuando creyó en peligro la posibilidad de consolidar para los tiempos la Democracia, renunció a 6 meses de gobierno para lograrlo con certeza’, y en tal caso probablemente Carrió no hubiese podido decir las cosas que dice.
Muchas veces me equivoqué y no supe leer y entender lo que Elisa Carrió decía, esta vez creo que la equivocada es ella.
Publicado en La Reforma, General Pico.
http://www.diariolareforma.com.ar/2013/no-me-importan-los-votos-me-importa-el-futuro-de-nuestros-hijos-por-eduardo-rivas/
