En la última sesión del Concejo Deliberante se aprobaron los expedientes 148/22, del Frente de Todos Zárate-Lima, Proyecto de Ordenanza proponiendo un protocolo para la prevención de violencia de género en el ámbito laboral municipal y el expediente 248/22 del Bloque F.R.-TODOS., de Resolución en este caso, con un ‘Protocolo de actuación para situaciones y denuncias de violencia por razones de género y/o discriminación por identidad de género u orientación sexual en el ámbito laboral del H.C.D.’
Es curioso que los ediles del Frente de Todos Zárate-Lima crean que a través de una Ordenanza podrán prevenir los casos de violencia de género en el ámbito municipal, y más curioso es que los restantes concejales hayan acompañado el expediente, en tal caso la realidad más factible es la propuesta del monobloque renovador que propone un método de acción ante la violencia de género.
Tras la sesión, y como sucede quincenalmente, Enlace Crítico transmitió ‘Tania & Yagode comunican’, el micro televisivo web en el que los ediles del Frente de Todos hacen una interpretación de los hechos acontecidos en la sesión del día anterior, en general buscando instalar una visión sesgada de la realidad, bastante alejada de lo que realmente ocurre.
El pasado viernes hubo programa y a Enlace Crítico se sumaron Impacto Local y Cabletel, y la concejal Caputo focalizó en la temática de género y, paradójicamente, sus declaraciones dejaron mucha tela para cortar, fundamentalmente por la disociación entre el decir y el hacer. Basta recordar que Caputo se fotografió con un vecino denunciado ante la Justicia por violencia de género y una vez denunciado el caso, hace ya más de un año y medio ni siquiera pidió disculpas.
¿Puede hablar Caputo de violencia de género? Sí, claro, pero su palabra vale menos que el peso argentino. Y la referencia a la moneda de curso legal no es casual, puesto que hablan quienes tienen precio y no valores. Y hablan sin saber de lo que se habla.
Nadie puede desconocer la capacidad oratoria de Caputo, realidad que se magnifica si al lado lo sientan a Yagode, y muchas veces la concejal peca de un exceso de verba, en lugar de ser concisa y concreta, se enreda ‘hablando en difícil’ creyendo que si la respuesta es más extensa es mejor, que si se utilizan razonamientos complejos y palabras poco usuales es una mejor respuesta. La realidad es que lejos estamos de eso, por lo que analizaremos lo dicho, que es grave y carente de sentido, exceptuando el querer pretender servir de coraza del Departamento Ejecutivo Municipal.
Afirmó Caputo inicialmente que en la sesión realizada en Escalada se habían aprobado dos Ordenanzas referidas a las cuestiones de violencia de género. Desconocemos si Caputo no sabe de lo que habla o miente adrede, pero ya hemos expuesto que se trataba de un proyecto de ordenanza y otro de resolución, la mera lectura del Orden del Día así lo exponía. Si Caputo no sabe de lo que habla es grave, si miente, mucho más.
Al hablar del texto aprobado explicitó dos conceptos sumamente útiles para la temática, la protección de quien se siente víctima, dejando expuesto un concepto amplio que no abarca tan solo a quien realiza una denuncia judicial sino tan solo a quien se siente agredido, y las ‘sanciones a quien se configura como victimario’. Estas dos nociones son sumamente importante porque hay dos acciones que discurren en paralelo, por un lado el accionar judicial, que como la propia Caputo reconoce, en muchos casos es muy lento, y por el otro el accionar político del Estado, que sin pretender realizar una caza de brujas (o brujos) tiene que actuar de manera firme y contundente para dejar en claro que no tolera este tipo de acciones en su ámbito de acción.
Otro concepto interesante que introdujo Caputo es que no es necesario que haya una denuncia (imaginamos que habla de denuncia judicial) para que se active el protocolo, basta con que una persona se sienta víctima para que se active el protocolo. Lo llamativo es que deposita todo el accionar institucional en el equipo de género municipal que ha demostrado con creces a lo largo del tiempo desde que se creó su inutilidad en la temática. Basta recordar el ejemplo que ya mencionamos de haber organizado una reunión con un vecino denunciado por violencia de género.
Y llegó quizás, la parte más interesante del ‘Tania & Yagode comunican’ cuando la periodista de Cabletel, Luciana Oppici, le preguntó a Caputo respecto a la realidad del caso de Marcelo Heiz. La concejal respondió que desconocía la situación judicial, y expresó una obviedad, ‘que las normas no son retroactivas’. Pero en ningún momento de la entrevista Caputo condenó el accionar de Heiz ni, mucho menos, el accionar del gobierno que integra que decidió darle conchabo al denunciado funcionario. Tampoco se refirió a las denuncias que se hicieron ante la Dirección de Recursos Humanos contra Ignacio Álvarez ni a la situación de violencia que le tocó vivir a la propia Oppici a finales del año pasado cuando José María Álvarez, con el silencio cómplice del entonces Intendente putativo Ariel Ríos, la calló en una conferencia de prensa. Ni entonces ni ahora se pronunció Caputo al respecto. Es de defensa selectiva de derechos. Cierto que era marxista, y por su accionar, mucho más cercana a las teorías de Julius que a la de Karl.
Nadie le pedía a Caputo que modificara el andamiaje legal del Estado argentino, solo un posicionamiento político que cobardemente no tuvo. Pero no se quedó ahí, dijo desconocer casos de violencia de género en el Municipio, cuando la realidad es que en los pasillos del Palacio Municipal hay comentarios de violencia de género, acoso laboral y acoso verbal de funcionarios a empleados, acusaciones que incluyen a Directores, Secretarios y hasta el propio Intendente Municipal. Cobardía y cinismo de Caputo que mira para el costado cuando se habla de la violencia de género que ejercen compañeros de su bancada. Y si espera que esas denuncias se hagan tienen que brindar contención, empatía, herramientas para que quienes son víctimas puedan animarse a denunciar. Hoy son sometidas a cambio de un sueldo a fin de mes. ¿Caputo desconoce esa realidad? Además de cobarde y cínica, inútil. Solamente un cínico puede acusar de cómplice de violencia de género a un periodista que conoce un hecho porque le acercaron una denuncia y no la expone públicamente.
Caputo, externalicen la toma de denuncias, garanticen el anonimato y la continuidad laboral, tomen acciones concretas de sanciones ante quienes realizan estos hechos, dejen de ser cómplices de los violentos y entonces sí podremos empezar a cambiar las cosas. Si a caperucita la mandamos a hablar con el lobo para que le cuente sus penurias arrancamos mal. Y no se contradiga. Primero habla, y dice que el protocolo así lo afirma, de quien se siente víctima, y después, como ponen al lobo a cuidar a las ovejas, exige que haya una denuncia judicial. ¿Por qué no empiezan por hacer bien las cosas? ¿Por qué no empiezan por actuar sobre los casos que ya se conocen?
¿En serio no conoce casos de violencia de género en el Municipio, Caputo? Usted tiene buena relación con Carlos Riedel, pídale una copia de la filmación de la ‘conferencia de prensa’ que bridó el equipo de salud comandado por Marcelo Medina el pasado 27 de diciembre y escuche sobre el final los gritos de José María Álvarez, hoy gerente del Zárate Stadium Arena, y cuéntenos si eso no es violencia de género. Eso sí, pídale el video completo y no el que editaron y publicaron.
Y para terminar, la misma cuestión del inicio. Si no se sabe de algo, lo mejor es cerrar la boca. No hay un protocolo desde el jueves, es necesario que el Intendente promulgue la Ordenanza, y luego lo publique en el Boletín Oficial, el mismo Boletín Oficial que establece el inciso 18 del artículo 108 de la Ley Orgánica de Municipalidades al que aludió el Intendente para pedir licencia de una forma, cuando menos, poco clara.
Concejal Caputo, históricamente su partido fue perseguido por el peronismo y fue parte de los ‘gorilas’ que formaron la Unión Democrática para enfrentarlo, entiendo en consecuencia que le cueste absorber ciertas premisas peronistas, pero una de ella debería ser una guía en su accionar político: Mejor que decir es hacer.
Deje de hablar de violencia de género y haga algo a favor de las víctimas de violencia de género y condene a los violentos.

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