‘Funciona’ de manera curiosa el Concejo Deliberante, y lo de funciona lo ponemos entre vírgulas porque es sumamente relativo. Por segunda vez el Interbloque de Juntos convocó a una sesión extraordinaria y por segunda vez la sesión no se realizó, ni fue convocada por el Presidente del Concejo Deliberante. A cambio, en una reunión realizada la pasada semana, la Comisión de Labor Parlamentaria en la que participan más de un tercio del total de concejales zarateños, decidió que no habría sesión extraordinaria por el tema del agua, a cambio habría una reunión de labor parlamentaria ampliada a la que estarían invitados todos los concejales. O sea una reunión del HCD a escondidas.
Es decir, a cambio de una sesión pública el oficialismo proponía una reunión privada para todos los concejales, pero a diferencia de aquella, esta no es pública como no lo es ninguna de las reuniones de labor parlamentaria.
El oficialismo dio claras muestras de autoritarismo y de manejarse al margen de la ley ya que la sesión extraordinaria es convocada por los concejales y el Presidente del Concejo no puede impedir su realización, aunque lo hace, y la oposición cómplice se lo permite.
La oposición, por su parte, da muestras de un infantilismo político que roza la complicidad con el oficialismo. No basta con decir que el oficialismo hace las cosas mal, hay que obligarlo a que las haga bien, y si no lo hace bien arbitrar los medios para que se modifique ese accionar.
Lo que está ocurriendo en el Concejo Deliberante es mucho más complejo y más grave que la discusión sobre la realidad del servicio de suministro de agua potable, que de por sí tiene una gravedad importante.
Lo que está ocurriendo en el Concejo Deliberante es un accionar dictatorial en pos de su clausura. Y no es la primera vez que ocurre.
A principios de la pandemia el oficialismo lo intentó, con la anuencia de la oposición, a partir de la conformación del Comité Económico y Social y fracasaron en su intento.
Hoy lo vuelven a intentar. Y ya se sabe si los remedios para curar el mal son los mismos, el resultado será el mismo.
No quieren hacer una sesión para discutir el tema del agua, pero hacen una reunión de labor con la presencia de 17 concejales sobre 20 para discutir el tema del agua fuera de la sesión y de esa manera hacer privado lo que debe ser público… están vaciando el Concejo Deliberante, están vaciando la democracia.
Y ante ello la oposición lo denuncia… en Facebook.
Pareciera cómico si no fuera tan dramático.
Cierto es que estamos en receso del Concejo Deliberante y éste solo funciona bajo una convocatoria extraordinaria, pero cuando legalmente se solicita tampoco funciona y no hay un planteo judicial al respecto. ¿Qué están esperando? ¿Hasta cuándo Morino va a decidir si el pueblo delibera o no?
La realidad es sencilla y dramática. Las opciones son democracia o dictadura.
Y la mansa oposición calla. No hace planteos judiciales ni planteos políticos, tan solo posteos virtuales. Son expertos posteadores, porque eso no los compromete. Oposición que, no hay que olvidar está conformada, entre otros, por el bloque de la primera minoría del Concejo Deliberante. Una primera minoría que era lo que se perseguía como objetivo en las últimas elecciones y que ahora queda claramente expuesto que JUNTOS no saben para qué querían obtenerla.
A tal punto llega su silencio que ya no piden una sesión extraordinaria, les basta que la reunión que pretende hacer el oficialismo sea pública.
¿Qué les queda a los vecinos entonces? Están a merced de la buena (o mala) voluntad de la mayoría del Concejo Deliberante porque la minoría se justifica en ser minoría.
No es suficiente. La realidad de los vecinos no entiende de mayorías y minorías circunstanciales. La realidad de los vecinos requiere de soluciones ya. Si no hay mayorías, hay que crearlas, y si aún no es posible, no hay que ser cómplices de quienes lo impiden.
Parafraseando a Buenaventura Durruti, ‘con quienes violan la ley y hacen trampa no se discute ni se negocia, se los combate’… pero dudo que los concejales sepan quién es Durruti.
Como dijera Leandro Alem, ‘Nunca he participado de esa idea de que en política se hace lo que se puede y no lo que se quiere. Para mí hay una tercera fórmula que es la verdadera. En política, como en todo, se hace lo que se debe, y cuando lo que se puede hacer es malo, ¡no se hace nada!’.



No hay comentarios
Pingback: La caída del comunismo… el fin de una era – Príncipe del manicomio
Pingback: ¿Entran o no al cementerio? – Príncipe del manicomio