Dicen los que saben que no se debe hacer periodismo de periodistas, pero tenemos dos ventajas, la primera que quien esto escribe no es periodista, la segunda es que no hablaremos de un periodista sino de un ciudadano que, además de ser ciudadano es Licenciado en Relaciones Humanas y Públicas y trabaja como periodista.
Vamos a contar la historia de Ramón Díaz y el COVID-19, porque dada su experiencia personal nos preocupa la existencia de otros ‘Ramones Díaz’ en Zárate que pongan en evidencia lo que muchos creemos, que la realidad del COVID-19 en Zárate no es la que expone el gobierno municipal en sus parte diarios, aunque si el caso de Ramón no es el único la cuestión es mucho más grave de lo que pensábamos.
Ramón el 8 de octubre concurrió al Hospital Zonal Virgen del Carmen donde fue diagnosticado, tras un breve interrogatorio, como caso positivo de COVID-19 y así fue cargado en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) bajo el número 3257249. En el reporte del 22 octubre, es decir 14 días después aún figura como sospechoso en el informe que diariamente comparte el Ministerio de Salud de la Nación en la página de datos abiertos del gobierno nacional. Es curioso que aún figure como sospechoso puesto que el mismo 8 de octubre el Dr. Carlos Poli le completó la ficha de aislamiento extra hospitalario y el propio Ramón firmó la Declaración Jurada dado que su caso se ajustaba al Criterio 2 de la ‘DEFINICIÓN DE CASO CONFIRMADO POR CRITERIOS CLINICO/EPIDEMIOLÓGICOS COVID-19 | 11 de septiembre de 2020’. Pero esa no fue la única curiosidad.
Tras el diagnóstico de Ramón su familia también fueron diagnosticados como casos COVID-19 positivo por nexo epidemiológico, pasando a la órbita municipal, según les informaron el mismo 8 de octubre.
En las definiciones de caso emanadas del gobierno nacional se especifica que ‘Todos los casos confirmados por criterios clínico-epidemiológicos, deben ser evaluados clínicamente para identificar signos de alarma y/o diagnósticos diferenciales, durante toda su evolución’, y estos eran los casos en los que encuadraba la familia Díaz, sin embargo pese a esto y a que el gobierno municipal hace alarde del seguimiento que realiza a los casos que hay en el Distrito, Ramón y su familia estuvieron a la deriva durante 14 días, manteniendo el aislamiento pero sin un monitoreo de su evolución, realidad que no se modificó cuando en medio de este tiempo fueron visitados por un médico municipal porque su hijo, de 6 meses, había tenido fiebre.
Pero lamentablemente las rarezas no terminan allí, puesto que Eliana, su mujer, que como dijimos había sido diagnosticada por nexo epidemiológico, es decir presentaba síntomas y es conviviente de un caso positivo, no aparece en los reportes SISA del Ministerio de Salud… como tampoco aparece su hijo ¿Estos casos son la excepción o se repiten con otros ciudadanos? ¿Cuál es el criterio que utiliza el Municipio para que algunos casos aparezcan en el SISA y otros no?
Por si esto fuera poco, tras transcurrir 14 días aislados, sin seguimiento alguno, Ramón decide ponerse en contacto con las autoridades de salud municipal atento a que en el Hospital Zonal le habían dicho que su caso pasaba a la órbita municipal, para ver cómo debía seguir su tratamiento, cómo debía comportarse, y a través de un llamado telefónico coordina una consulta en el Hospital Intermedio Municipal Dr. René Favaloro, donde además constata que, al cotejar los datos, la información con la que contaba la Secretaría de Salud local estaba mal.
En el nosocomio local la familia es recibida y atendida por el Dr. Carlos Alcívar quien, con errores, les da el alta y les confecciona la constancia por haber cumplido con el ‘aislamiento domiciliario por protocolo COVID-19 asintomático por 72 horas’ lo cual es más que llamativo por varias cuestiones. La primera es por qué se menciona el aislamiento por 72 horas, cuando en realidad fue por 14 días, y la segunda por qué es asintomático, cuando fue diagnosticado, precisamente, por tener síntomas. Quizás alguien crea que el Dr. Alcívar mencionó que Ramón Díaz estuvo sin síntomas las últimas 72 horas, pero ¿Cómo podía dar fe de ello el médico que lo atendió si Ramón no tuvo ningún tipo de control durante su aislamiento?
Surgen entonces numerosas dudas.
¿Cuántos son los casos reales de COVID-19 en Zárate? Si se testea poco y encima los casos diagnosticados no son cargados en la base correspondiente, ¿Cómo se puede creer en las estadísticas municipales? ¿Cuántos más ‘Ramones Díaz’ hay que, pese a ser diagnosticados como casos positivos, no se reconocen como tal?
¿Cuál es el grado de integración que hay entre el Hospital Zonal Virgen del Carmen y las autoridades locales si al pasar un caso positivo a la órbita municipal el Municipio no lo hace figurar como tal?
¿Cuál es el seguimiento real que se hace a los sospechosos y contagiados de COVID-19 en Zárate? Los funcionarios se llenan la boca hablando de los 18 programas que el Intendente decidió encarar pero nada dicen del desarrollo de los mismos que, a las claras está, no son más que un titular para la tribuna sin contenido real para la comunidad.
¿Cuál es el criterio con el que se da el alta a los pacientes si un médico del Hospital Municipal da como caso asintomático un caso que en la base oficial aún es sospechoso y que no ha tenido el seguimiento correspondiente?
El caso de Ramón Díaz es paradigmático porque, además, es una figura pública, lo que permite que el caso se haga público con mayor facilidad. ¿Cuántos otros casos habrá que quedan en el anonimato?
Dra. Rosana Núñez, señor Osvaldo Cáffaro, dejen de mentir serialmente, abóquense a sus tareas específicas y digan la verdad por dura que sea, la población necesita saber a qué atenerse.
Para no rememorar el cuento de Pastor y el Lobo, en algún momento se sincerarán.
Y la pregunta del millón: ¿Pueden explicar qué sucede con el COVID-19 en Zárate?
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