Si hablamos de Tato, los más jóvenes no sabrán de quién hablamos, los de mediana edad mencionarán a Mauricio Borensztein y los mayores recurrirán al mismo recuerdo y al de Miguel Paulino Tato, el llamado ‘Señor Tijeras’.
Este ‘periodista’, Miguel Paulino Tato, fue el Director del Ente de Calificación Cinematográfica desde agosto de 1974 y hasta la recuperación democrática, y tanto en el gobierno peronista como en el gobierno militar su tarea fue la misma, decidir qué podían ver y qué no los argentinos, puesto que cualquier película que quisiera ser proyectada de manera pública debía contar con el beneplácito de Tato, quien decidía qué películas y qué partes de las mismas se podían proyectar y cuáles no. A tal punto llegaba su labor que en plena dictadura se llegaron a prohibir más de cien películas en un año.
En épocas democráticas este tipo de control, al que Sui Géneris le dedicara una canción se hace imposible de sustentar políticamente puesto que nadie podría defender la censura. Sin embargo con métodos más sutiles y con el mismo objetivo, la lógica de pretender manipular qué se puede hacer y qué no, sigue vigente. No olvidemos que Tato comenzó su labor pocos meses después de la muerte de Juan Perón y mientras gobernaba su viuda, María Estela Martínez.
Algunas de estas nuevas formas se centran en el control de las redes sociales, y en ese ámbito la gestión actual del gobierno municipal de Zárate ha explotado todos los recursos a su alcance.
Ya hemos hablado en estas mismas líneas de cómo se estimula a través de mensajes de texto difundidos en los grupos de funcionarios y empleados municipales la participación en las actividades que desarrolla el Intendente Osvaldo Cáffaro y su círculo más cercano, esto queda expuesto cuando se ve que la enorme mayoría de los comentarios a los posteos son de serviles funcionarios que hacen la claque para mostrarse más obedientes que cualquier a la hora de alabar lo que se hace o se dice, aun sabiendo que lo que se hace o dice es falso y que no pueden sostener sus propias palabras en un debate democrático.
Tras esta tarea inicial por la positiva, llegó el momento de la tarea por la negativa, y entonces en reuniones con diferentes grupos de empleados se los instó a no divulgar desde sus cuentas en las redes sociales ni desde sus servicios de mensajería ciertas notas críticas del accionar gubernamental y de determinados funcionarios.
Pero cuando no basta con el convencimiento llega la cachiporra.
Por eso hubo una búsqueda interna, no laboral, en el Municipio, sino para saber quién había filtrado la foto con el sello del falso Subsecretario de Gobierno Lisandro Frutos.
Pero como con todo esto no alcanzó, fueron por más.
Han montado un sistema de ciberpatrullaje en el Municipio que se encarga de mirar y relevar qué postean y qué opinan los funcionarios y los empleados municipales en sus cuentas personales, y se encargan de ‘invitar’ a implementar medidas correctivas cuando el mensaje es catalogado como inconveniente.
Y el Tato local tendría nombre y apellido. Según comentan sus propios compañeros bajo la fachada de la Jefatura de Departamento de la Dirección de Juventud de la Municipalidad de Zárate lo que se esconde en realidad es un sistema de control y represión del accionar público de los empleados locales. Lo que durante un tiempo no fue más que una sugerencia de los jefes a cada equipo de trabajo sobre la inconveniencia de ciertas opiniones porque abrían una grieta en la monolítica defensa de la Gestión Cáffaro, ahora que el buque empieza a mostrar filtraciones se redobla la apuesta y en lugar del mensaje llega la intimidación.
Fueron varios y de diferentes ámbitos los funcionarios que queriendo hacer bien las cosas expusieron sus opiniones, a veces en apoyo y a veces de manera crítica, respecto a la gestión municipal y cuando no es del agrado del Señor Tijeras es llamado al orden.
Todos señalan como responsable a Kevin Georgieff. Él sería el Señor Tijeras local. Él sería el responsable del ciberpatrullaje local. A su cargo estaría algo similar a lo planteado en la Licitación 503-0003-LPU21 que preveía ‘un seguimiento y monitoreo de contenidos digitales en tiempo real, comprendiendo redes sociales, plataformas digitales, foros de discusión y todo otro contenido de interés, con destino a la DIRECCIÓN NACIONAL DE PRENSA de la SUBSECRETARÍA DE COMUNICACIÓN Y PRENSA de la SECRETARÍA DE COMUNICACIÓN Y PRENSA de la PRESIDENCIA DE LA NACIÓN’, esto sería algo más doméstico, centrado en los empleados municipales y no dado a publicidad.
Seguramente rápidamente se negará todo, se victimizará el aludido diciendo que es una campaña de desprestigio en su contra, como hiciera en su momento Rodrigo Girard, y comenzará una nueva caza de brujas.
Quizás también rápidamente se mostrarán los concejales preocupados por la actitud antidemocrática planteada y se abocarán a investigar la realidad municipal.
El problema es que buscan por el lugar equivocado, deberían comenzar por el estacionamiento y verán que está lleno de escobas el garaje, porque en el Municipio, aunque lo disimulen, la mayoría son brujos y brujas que pretenden hacer las cosas bien, pese a los cazadores… que no saben que la caza siempre tiene temporadas y éstas siempre se terminan.

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