La Rendición de Cuentas del ente municipal presenta datos que no cierran entre sí, tasas que recaudaron el 247% de lo previsto y casi $4.500 millones que están ‘devengados’ pero nunca llegaron a la caja.
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Milei no solo tomó la versión más tosca de Huntington: tomó una versión ya refutada dentro del campo académico y la presentó como verdad revelada ante una audiencia universitaria que, se supone, debería saber mejor.
El Ejecutivo municipal quiere un leasing millonario para comprar maquinaria vial. La cotización está vencida, no especifica qué se compra, y compromete la coparticipación por tres años. Bienvenidos al ‘déficit cero’ zarateño.
Una vez más queda expuesto, como un aggiornamiento del Teorema de Arnulfi, como la cercanía con el poder morigera y hasta modifica ciertos planteos rectores del proceder personal previo a ser parte del status quo.
La apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el pasado 2 de marzo, tuvo algo de obra de teatro de tercer acto: actores que ya conocemos de memoria, libreto que más o menos intuíamos, y un director que entró al escenario con cara de recién llegado.
Dadas las circunstancias, las justificaciones públicas, amenazas inminentes, riesgos nucleares o apelaciones a la seguridad internacional, suelen operar más como narrativas destinadas a legitimar decisiones que responder a cálculos estratégicos previos en vez de las verdaderas causas de la acción política.
Nadie entendió, o no quiso entender, la metáfora. Porque es más sencilla la crítica que el análisis, y entonces en lugar de debatir la idea se lo denostó al hombre.
La pregunta no es si Milei va a caer. La pregunta es qué hay del otro lado cuando caiga.
Si la Ordenanza que aprueba el Presupuesto es la hoja de ruta, y el Ejecutivo puede modificarla a voluntad en cualquier momento, sin límite de veces, sin necesidad de aprobación legislativa, ¿para qué sirve el Concejo Deliberante en materia presupuestaria? La respuesta es incómoda.
Weber lo explicó hace más de un siglo. Cuba lo está demostrando hoy. Cuando un sistema deja de ser creído y pasa a ser simplemente tolerado, lo que entra en crisis no es solo un gobierno, sino la base misma de su autoridad.