Hay una diferencia entre gobernar mal y gobernar a escondidas. La primera es torpeza. La segunda es arquitectura. Y en Zárate, desde hace rato, lo que vemos no es ineptitud: es un método de evasión democrática tan pulido que hasta da vértigo.
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La ‘ley’ no es lo que el Ejecutivo dice que es. La ‘ley’ es lo que el Concejo sanciona, el pueblo controla y la Justicia garantiza. Todo lo demás es decreto. Y en Zárate, ya tenemos demasiados decretos y muy poca democracia.
ZARA no duerme. Los que deberíamos estar más despiertos somos nosotros.
En Zárate, la Costanera es de todos. O debería serlo. Pero mientras sigamos aceptando decretos como el 227/26, la verdad es que no será de los vecinos, será solo de quienes tengan el dinero para comprarla, y el decreto para no pagar impuestos por realizarlo.
La ‘ley’ no es lo que el Ejecutivo dice que es. La ‘ley’ es lo que el Concejo sanciona, el pueblo controla y la Justicia garantiza. Todo lo demás es decreto. Y en Zárate, ya tenemos demasiados decretos y muy poca democracia.
O cómo Zárate pasó de tener una ordenanza que prohibía la basura ajena a convertirse en el depósito regional preferido, sin que nadie preguntara demasiado.
El partido que nos dio una lección y la política local que todavía no la aprendió.
Porque Matzkin no solo se contradice con sus propios documentos: se contradice con sus propias palabras.
En Zárate, parece, la Costanera no es solo un lugar para pasear. Es un tablero de ajedrez donde los que saben las reglas, y tienen amigos en el municipio, se llevan los mejores premios. Y los vecinos, como siempre, miran desde la tribuna.
‘Argenzuela’ fue una caricatura. ‘Belindia’ es un retrato. Y los retratos, a diferencia de las caricaturas, no hacen gracia. Duelen. Porque te obligan a mirarte de frente.