Cuando el Municipio de Zárate no publica el video de lo acontecido en La Campiña 1, hay que preguntarse qué es lo que no quiere que veamos. Y cuando una empleada municipal para una bala con el pecho, hay que preguntarse qué fue de aquella compra de chalecos antibalas que Matzkin adjudicó a los pocos meses de asumir. Las preguntas incómodas, como siempre, las hacemos acá. Porque nadie más las hace.
🕯️ Antes que nada: personas, no números
Hay que empezar por lo único que importa cuando la política todavía no abrió la boca: dos personas recibieron balazos en el barrio La Campiña 1 de Zárate, una oficial de policía, herida en el codo derecho, y una empleada municipal del Centro de Operaciones Zárate (COZ), Marisa Plaza, que recibió impactos de bala y permanece internada en Buenos Aires con pronóstico reservado tras ser operada en el Hospital Zonal Virgen del Carmen.
Desde este espacio lamentamos el hecho con la gravedad que merece y deseamos a ambas una pronta y completa recuperación. Todo lo que sigue no busca ninguna ventaja política: busca que lo que le pasó a estas dos mujeres no le vuelva a pasar a nadie. Ese, en teoría, es el trabajo de quienes nos gobiernan. En teoría.
🎬 Capítulo uno: el video que no llegó
El gobierno municipal de Marcelo Matzkin tiene una particularidad técnica que nadie le discute: cuando el COZ ‘resuelve’ algo, los videos aparecen rápido de la mano de Federico Doello. Raudamente, dirían en los medios locales: el personal del Centro de Operaciones previniendo robos, esclareciendo hechos, palpando armas, y todo debidamente filmado, editado y distribuido como prueba del accionar municipal. Es, de hecho, su principal herramienta de comunicación política.
Curiosamente, tras el ataque en La Campiña 1 no hubo videos. Ninguno. Ni del móvil, ni de la zona, ni del momento de la agresión. El Municipio limitó su comunicación a un escueto parte: el personal fue ‘sorprendido a balazos durante una operación de rutina’ al acudir a un llamado de la Mesa de Enlace, y se disponían a identificar a tres personas ocultas en una obra en construcción cuando recibieron los disparos.
¿Están ocultando algo? No lo sabemos. Y ojo: decir ‘no lo sabemos’ es lo más honesto que se puede decir en Zárate, donde la información pública es un bien escaso. Lo que sí sabemos es esto:
- El COZ tiene cámaras. Es un centro de monitoreo; monitorea. Esa es su razón de existir.
- En los operativos anteriores, el material audiovisual fluía hacia los medios con rapidez informativa.
- En este caso, que deja al municipio expuesto ante una pregunta letal, ¿por qué una empleada sin chaleco antibalas fue a un procedimiento policial?, el material no apareció.
Las coincidencias, como decíamos en otra nota, son estadísticamente posibles. Pero en Zárate llevan demasiado tiempo repitiéndose en la misma dirección.
🦺 Capítulo dos: el chaleco que no estaba
Acá está el meollo de la cuestión, y nadie que tenga responsabilidad institucional debería esquivarlo.
Tras el ataque, trabajadores municipales se movilizaron frente a la sede del COZ y denunciaron públicamente lo que venían denunciando en voz baja hace tiempo: la compañera no tenía chaleco antibalas, no había protocolo de actuación y los agentes municipales son enviados a situaciones que exceden las tareas de prevención urbana. El secretario general de ATE Zárate-Lima, Fernando Pérez, fue lapidario: ‘La compañera no está preparada, paró las balas con el pecho’. El gremio afirmó que reclama la provisión de chalecos desde hace dos años, declaró estado de alerta y movilización, y pidió audiencia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense.
Que quede claro el cuadro: del otro lado del móvil iba una oficial de policía, con chaleco, con arma reglamentaria, con formación. Del lado municipal, una empleada sin nada de eso. La asimetría no es un detalle técnico: es la diferencia entre una herida en el brazo y un pronóstico reservado.
📜 Capítulo tres: aquella vez que la seguridad ‘era una prioridad’
Ahora vamos al archivo, que es donde los gobiernos que administran la comunicación en lugar de gobernar siempre se tropiezan con sus propios papeles.
A poco de iniciar su gestión, en julio de 2024, el intendente Marcelo Matzkin adjudicó mediante Decreto 528/24 la compra de chalecos antibalas a la empresa DELTA V S.A., con el sello de ‘urgencia’ y la bandera de la transparencia. Así lo titulaba con orgullo el Diario La Voz de Zárate el 17 de julio de 2024: ‘Chalecos antibalas para los agentes del COZ: ‘La seguridad del personal es una prioridad’, dijo el intendente Matzkin’. Y entre otras cosas mencionaba que ‘Cada agente está comunicado con la central de monitoreo y es su deber avisar ante cualquier hecho o situación riesgosa. No pueden intervenir y no tienen permitido bajarse del vehículo.’ ¿Cambió la realidad o el Diario La Voz fue el poliezny de turno para pretender hacernos creer una realidad paralela?
Palabras más que razonables. El problema, como documentamos entonces en https://principedelmanicomio.ar/2024/07/25/siempre-hay-un-roto-para-un-descosido-2/, es que el concurso de precios N° 03/2024 nunca fue publicado, el pliego de condiciones tampoco, y el Decreto no informa siquiera cuántos chalecos se compraron. La ‘prioridad’ se adjudicó en la oscuridad, sin que la ciudadanía pudiera saber qué se compró, a qué precio ni para quién.
Y para redondear el dato que delata el nivel de seriedad del asunto: el Decreto 528/24 promueve la compra para agentes de la ‘Secretaría de Prevención Ciudadana’ y guardias del COZ, organismos que no figuraban en el organigrama vigente al momento de su firma. Un decreto que compra chalecos para reparticiones que legalmente no existían. En Zárate, hasta la burocracia hace parkour.
¿Dónde están esos chalecos? ¿Cuántos son? ¿Tenía uno la empleada que fue atacada en La Campiña? Las preguntas que hicimos en julio de 2024 nunca fueron respondidas. Las volvemos a hacer hoy, con una mujer operada de por medio. Tal vez ahora encuentren más interés.
⏳ Capítulo cuatro: el tiempo, ese juez sin filtro
Hace un año, el 27 de septiembre de 2025, publicamos https://principedelmanicomio.ar/2025/09/27/el-apartheid-zarateno-manual-de-discriminacion-con-firma-oficial/, donde denunciamos, documento en mano, cómo la gestión Matzkin-Iglesias criminalizaba la pobreza mientras improvisaba en seguridad y no abordaba el problema de las drogas que ya atravesaba al distrito, con el drama de la muerte del vecino Eduardo Saúl De Francesco aún fresco.
Y ahora, septiembre de 2026: dos mujeres heridas de bala en un operativo al que una de ellas no debiera haber ido, o al que debió ir debidamente protegida. La realidad paralela que se intentó instalar desde el primer día, la del municipio que todo lo monitorea, todo lo previene y todo lo resuelve, se desmoronó en una esquina de La Campiña, a balazos.
🤫 Capítulo cinco: el blindaje y sus técnicas de supervivencia
¿Por qué (casi) ningún medio local cuestionó el accionar municipal? ¿Por qué nadie preguntó por los videos, por el chaleco, por el protocolo, por el concurso de precios de 2024? Es una pregunta retórica: en Zárate existe un blindaje mediático que cubre al gobierno municipal desde su asunción, sostenido en dos pilares técnicos: ocultar cierta información y llenar el resto del espacio con ‘información’ que distrae a la sociedad.
Vaya a saber en qué consiste el pacto y cuánto hay por medio.
Funciona así: se publica todo lo que favorece (el video del operativo exitoso, el operativo de rutina, el operativo de los operativos) y no se publica nada de lo que compromete (los pliegos, los videos incómodos, los protocolos inexistentes, la cantidad de chalecos). El resultado es una sociedad informadísima sobre lo que conviene y ciega sistemática sobre lo que duele. No es censura de manual: es algo más eficiente, es una dieta informativa diseñada.
Y el Concejo Deliberante, ese que debería ser el lugar donde estos temas se debaten en serio, lleva años funcionando como escribanía de Matzkin. Hace dos semanas, el 10 de septiembre, los bloques oficialistas demostraron su concepción de la democracia: al verse derrotados en el tratamiento del expediente 205/26 de la Costanera, se retiraron del recinto para no dar la discusión. No perdieron la votación: huyeron.
Con esa vara de medición, esperar que alguien pregunte en el recinto por los chalecos de 2024 es, cuanto menos, muy optimista.
❓ El interrogante final: ¿quién responde?
Los hechos documentados hasta acá son estos: hubo un ataque, hay dos heridas, hay dos aprehendidos, uno de ellos con dos pedidos de detención activos— y un tercer sospechoso prófugo. Hay un gremio que denuncia la falta de equipamiento. Hubo una compra de chalecos adjudicada en 2024 con más oscuridad que transparencia. Y hay un gobierno que comunica operativos exitosos con video incluido, pero que ante el primer hecho que lo expone de verdad no muestra un solo fotograma.
Lo que no sabemos, y lo decimos sin rubor, porque la honestidad también es un método, es si existen videos del hecho, si la empleada tenía chaleco asignado que no llevaba o si directamente nunca le tocó uno, y qué protocolo, si es que había alguno, autorizó que una agente municipal sin protección ni arma integrara un procedimiento policial. Estas respuestas las tiene el Ejecutivo. Esperamos que las dé.
Matzkin dijo en julio de 2024 que la seguridad del personal era una prioridad. Hoy una empleada suya está internada por haber parado una bala con el pecho. La prioridad, al parecer, se quedó en el título de la nota.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
