Muchos de quienes hoy aprobarán el proyecto de presupuesto ni siquiera lo leyeron. Aunque también es justo decir que no era necesario que lo hicieran ya que probablemente no lo entenderían. Pero lo más llamativo, lo verdaderamente escandaloso, es que aprobarán algo que ni siquiera tuvieron ante sus ojos.
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Cambian los gobiernos, cambian las caras, pero las prácticas oscuras… esas nunca cambian. Bienvenidos a la política zarateña, donde la ‘transparencia’ es tan clara como el río Paraná en bajante y donde los funcionarios hacen malabares entre el sueldo público y las facturas privadas con la agilidad de un prestidigitador de feria.
Bienvenidos al futuro digital de Zárate: donde todo cambia para que nada cambie, y la transparencia es una palabra que suena linda pero que nadie practica.
El presupuesto 2026 no es un ajuste ni un shock expansivo. Es una operación estética: redistribuye, infla, maquilla y reacomoda. Como esos programas de cirugía plástica donde te cambian todo pero el resultado final es… cuestionable.ras el vecino aguante’.
¿Hay un boom impositivo voluntario de ciudadanos enamorados de la recaudación local? No. Lo que hay es revaluación, ajuste de tasas, multas, y una estructura tributaria que -más que autonomía- parece un ‘hagámoslo como podamos mientras el vecino aguante’.
¿Este es un plan de desarrollo o un manual de supervivencia municipal?
De estos anuncios se les olvidó hacer un videíto contándole a los vecinos que pese a que en mayo habían dicho que suspendían los aumentos del Intendente y el personal jerárquico hasta el 31 de diciembre, no solo no suspendieron los aumentos sino que además en el sueldo de octubre ya no tuvieron retenciones ni descuentos.
El proyecto de Matzkin retrocede a una lógica empresarial que convierte lo público en un catálogo de servicios pagos y la democracia en un trámite molesto que hay que sortear cada cuatro años. Es la vieja receta del neoliberalismo: reducir el Estado para que otros hagan negocio con lo que antes era de todos
Si esto pasó con un edificio que todos ven, en un terreno sobre la ruta, con una ordenanza publicada… ¿qué pasa con lo que no vemos?
En Zárate, la única cosa que realmente está protegida es la capacidad de nuestros funcionarios para mentirnos descaradamente mientras disfrutan de los privilegios que el cargo les otorga.