La sesión de ayer fue apenas el primer capítulo de esta nueva temporada del circo político zarateño. Y si arrancó así, con irregularidades, un presidente que no estuvo a la altura, negociaciones a puertas cerradas, cuartos intermedios interminables y malabares legales, no queremos ni imaginar cómo va a terminar.
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Puede pasar de todo en la sesión de hoy. O puede que no pase nada, que es lo más probable. Pero estaremos atentos, porque alguien tiene que hacer las preguntas incómodas en este Distrito.
¿Será todo una puesta en escena y quienes son tan rivales en realidad no lo son tanto? Siempre queda la posibilidad de lanzar globos de humo para distraer y en realidad todo está acordado aunque pretendan hacer creer que hay una disputa en juego.
El próximo viernes comienza una nueva etapa. Veremos si es mejor o peor que la actual… aunque por imposible que parezca, todo indica que continuará la debacle. Veremos si los nuevos equilibrios obligan a gobernar mejor o solo generan más acuerdos de pasillo. Veremos si la democracia zarateña madura o sigue siendo este circo que todos conocemos.
¿Va a seguir jugando a la Gran Esfinge? ¿Esperará que el tiempo cure heridas que él mismo ayudó a abrir? ¿O finalmente entenderá que el silencio en política no es neutralidad, es complicidad?
Sin alternativa no hay alternancia. Y sin alternancia, lo que tenés es una monarquía con urnas.
En Zárate ganó Fuerza Patria el 7 de septiembre y ganó Fuerza Patria el 26 de octubre, los números así lo reflejan, pero si a este análisis cuantitativo sumamos la variable cualitativa, además perdió Marcelo Matzkin.
El león libertario rugió fuerte y el eco se escuchó desde La Quiaca hasta Ushuaia, pasando por el obelisco y llegando hasta el Congreso, donde las nuevas bancas violetas cambiarán las reglas del juego político.
La política zarateña: donde la coherencia es opcional y la vergüenza, un artículo en extinción.
Pasaron las elecciones y el show sigue, ahora con el accionar individual de Cabeza y con su propio patrocinio.