Cómo el Gobierno de Marcelo Matzkin cumple la ley con el mismo entusiasmo con el que uno paga las tasas. Una nueva faceta del icosaedro municipal.
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Lo que el test de alcoholemia del Costa Joven reveló no fue alcohol en sangre: fue el método completo de un gobierno que gobierna por omisión, postea por distracción y silencia por sistema.
Tercera entrega de esta investigación sobre el Expediente 468/26. La primera está acá, la segunda acá. Esta vez el objeto de estudio no es el expediente: es el silencio que lo rodea, quién se beneficia de sostenerlo, y la pregunta de si ese silencio tiene nombre y apellido.
Un diputado de La Libertad Avanza presentó en la Legislatura un proyecto para obligar a los municipios a justificar cada tasa con un servicio real. En Zárate, sus correligionarios ediles hicieron exactamente lo contrario: le votaron al Intendente un sistema de tasas de ‘alcance general’ sin contraprestación identificable. La paradoja, como siempre, está documentada.
La remodelación de Plaza Italia llegó a un cruce inédito: según el propio Intendente, existe un convenio con la Sociedad de Arquitectos y esa colaboración fue pagada. Según el ordenamiento público, ningún convenio de esos pasó por el Concejo Deliberante. Ambas cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Cuando el Municipio de Zárate no publica el video de lo acontecido en La Campiña 1, hay que preguntarse qué es lo que no quiere que veamos. Y cuando una empleada municipal para una bala con el pecho, hay que preguntarse qué fue de aquella compra de chalecos antibalas que Matzkin adjudicó a los pocos meses de asumir. Las preguntas incómodas, como siempre, las hacemos acá. Porque nadie más las hace..
Cómo Marcelo Matzkin firmó, sin querer, el mejor documento contra su propio relato económico, y la prensa local hizo como que no vio nada.
El domingo el Intendente anunció que el Municipio pagará los controles de seguridad de gas de las escuelas porque ‘la provincia no giró los fondos’. Un relato perfecto: enemigo lejano, gestión heroica y cero datos. Salvo que los números existen, están publicados, y cuentan otra historia. O al menos, cuentan que la historia que te cuentan no se puede saber. Y esa, en Zárate, ya es una forma de gobernar.
Es la recurrente cooptación del adversario en beneficio propio, es el eterno toma y daca pagado con cargos en el Estado. Es lo que hacía Osvaldo Cáffaro, es lo que hace Marcelo Matzkin.
¿Por qué en Zárate se publican portadas enteras para no informar nada, mientras los expedientes que importan pasan de largo sin que nadie los mire?