Si la democracia se nutre de acceso, control y participación ciudadana -y no de oscuridad o silencio digital-, entonces la gestión que permite esto está fallando. En Zárate, los ciudadanos merecen algo más que pantallas de error: merecen instituciones que trabajen en la luz, no en la sombra.
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En Zárate ganó Fuerza Patria el 7 de septiembre y ganó Fuerza Patria el 26 de octubre, los números así lo reflejan, pero si a este análisis cuantitativo sumamos la variable cualitativa, además perdió Marcelo Matzkin.
El ladrón cree que todos son de su condición. Quien se vende al mejor postor cree que puede comprar cuánto quiere. Pero acá viene el detalle que estos iluminados no entienden: no es lo mismo tener valor, que tener precio.
El poder sin control es tiranía. El control sin poder es decorado. En Zárate tenemos ambas cosas: un Ejecutivo que hace lo que quiere y un Concejo que mira para otro lado. Y mientras tanto, los vecinos pagan el precio de este circo institucional.
¿Cómo podés ser representante de la Juventud Radical si tu patrón es el intendente libertario? ¿Cómo defendés los principios del radicalismo cuando tu sueldo lo firma alguien que representa todo lo contrario a esos principios?
Bienvenidos al circo. Las entradas son gratis, pero la salida se paga cara.
Este episodio del festival benéfico es apenas un capítulo más en la larga saga de opacidad que caracteriza a la gestión de Marcelo Matzkin. No es el primero, infelizmente no será el último.
El cambio vendrá de abajo o no vendrá. Vendrá de los vecinos que digan basta. Vendrá de una ciudadanía que despierte y exija rendición de cuentas. Vendrá de todos nosotros o no vendrá.
La política zarateña: donde la coherencia es opcional y la vergüenza, un artículo en extinción.
¿Alguien pidió explicaciones sobre este presupuesto? No. ¿Alguien solicitó acceso al expediente? Tampoco. ¿Alguien cuestionó la contratación de una empresa marplatense? Menos.