Buscando: Zárate

Lo más triste de todo esto no es ni siquiera la maniobra en sí, que ya de por sí es grave. Lo más triste es el descaro. La impunidad con la que operan. La certeza de que nadie va a hacer nada, que el Concejo seguirá durmiendo la siesta, que la paga mensual no corre riesgo, que los medios locales alineados seguirán mirando para otro lado, y que la oposición seguirá siendo funcional al poder.

Un funcionario que no tolera la crítica, que bloquea en lugar de debatir, que miente en su Declaración Jurada, que usa bienes del Estado para su beneficio personal, que direcciona licitaciones, que contrata conocidos, es un funcionario que no respeta las instituciones democráticas. Es un funcionario no puede ni debe ser funcionario.

Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.